La crisis del FITU y la pérdida de hegemonía del PTS en su seno

Debates en la izquierda argentina.

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La dramática crisis del capitalismo argentino tiene su expresión en la economía que concentra niveles históricos de inflación y una tendencia recesiva, sumada a la desacumulación en términos de infraestructura; en la degradación de la sociedad y las condiciones de vida de las amplias capas de trabajadores, además de la decadencia salarial; y también en la política con un gobierno que por momentos pierde el control de la situación (no así del movimiento obrero a través de la burocracia sindical) y vive sus últimos meses sumergido en la pelea del “día a día” por llegar a agosto y a diciembre. En el terreno político es evidente que la fuerza del fracaso del capitalismo atraviesa a las coaliciones políticas del sistema que han gobernado con distintas orientaciones al país en los últimos 20 años. Pesan sobre el kirchnerismo, Juntos y Macri, y el FdT un balance fresco en la memoria de las mayorías sociales, que en el marco de un año electoral aparece como el fin de las grandes coaliciones cuya capacidad de atracción se ha quebrado. También es expresión de esta crisis el surgimiento del ala de extrema derecha de Milei.

En este marco, la izquierda agrupada en el FITU aparece arrastrada a su propia crisis, en donde se combinan elementos adaptación electoral y rutinarismo, con una evidente transformación de la base social del mismo que pretende ser utilizada como ardid político para dirimir las cuota-partes al interior del frente.

El Fitu atraviesa una crisis real, en la que el Po acusa al Pts de “adaptación política al kirchnerismo”, “salto en las posiciones reaccionarias del PTS respecto de la lucha piquetera”, y en boca de Solano de “izquierda light (…) que nos colocan no solo como una variante izquierdista del kirchnerismo, sino (…) que coloca a la izquierda peleando por ganar un par de diputados más como si fuera parte de la casta” en un claro coqueteo con las definiciones de Milei (algo que se repite en el título de su “libro”, y que obliga a su militancia a aclarar que “no nos volvimos golpistas”). Por último, que “está claro que tenemos una crisis en el FIT-U. Fue a raíz de esta crisis de posiciones políticas que resolvimos impulsar candidaturas propias en febrero y proponer un congreso del Frente de Izquierda Unidad”[1].

Por su parte el Pts en una carta pública se queja de estos ataques que además comienzan a tener trascendencia mediática superando el debate de portales y de la ultra vanguardia. En esa carta citan una entrevista de “Chiche” Gelblum en la que Belliboni acusa a Bregman de “neokirchnerista”, denuncian que “la campaña promovida por el PO también se desarrolla en distintos escenarios callejeros, como las marchas y concentraciones del movimiento piquetero donde nuestrxs referentes son en la mayoría de las ocasiones maltratados por parte de la dirección nacional del PO” y exigen a esa corriente “ explicar por qué sigue sosteniendo una coalición política con un partido que, según afirman sus dirigentes en la prensa burguesa, habría roto los principios de independencia política”.[2]

Nada de esto quiere decir que estemos ante una posible ruptura de un Frente entre corrientes que han sabido comerse las palabras una y otra vez en función de obtener una serie de cargos. El programa de independencia política que conserva el frente hasta la fecha, no ha resuelto la incapacidad permanente de sentar posiciones unificadas a lo largo una década de existencia. Pero la posibilidad de lograr representación parlamentaria ha fungido (junto con un genérico programa de independencia política) de aglutinador y sustituto a la falta de criterios comunes ante diversos hechos de la lucha de clases.  Aun así, es evidente que se ha abierto una crisis en el FITU vinculada a la pérdida de hegemonía política del PTS al interior del mismo, y al intento de la fuerza piquetera por mellar su ubicación.

La piqueterización del Frente

El 2015 fue el año en que el PTS, con Del Caño como candidato a presidente derrotó al PO de Altamira, le metió una crisis que terminó en la ruptura de este partido, y logró por 6 años una hegemonía incuestionada al interior del frente.Pero los días de hegemonía se terminaron.

El Po ha logrado superar parcialmente la crisis de ruptura con una reafirmación unilateral en su orientación política y constructiva alrededor de los movimientos sociales. Bajo el lema de “movimiento popular con banderas socialistas” ha emprendido un rumbo piqueterista abandonando en el camino la estrategia de construcción de partido en términos leninistas (de conciencia de clase y socialista) por una orientación constructiva populista. Y el cambio de carril de una estrategia de revolución social (cuya clase privilegiada es la clase obrera y los trabajadores acaudillando al conjunto de los oprimidos) a una la de la rebelión popular (en la que el sujeto es difuso y cuyo programa no es la de un gobierno de trabajadores).

Mientras esta orientación del PO se desarrollaba, el PTScomo dueño del FIT soñó con ser eternamente hegemónico. El oposicionismo crónico de esta organización al Nuevo MAS se expresó nuevamente en el 2019 en el rechazo a nuestra incorporación y la admisión del MST, otra corriente piqueterista cuya independencia de clase está cuestionada por su propio derrotero: el apoyo a las patronales del campo en el 2008, frente electoral con Luis Juez, su solidaridad con diversos planteos de las fuerzas armadas en reclamo por condiciones para sus tareas, y un largo etc. Una corriente queen 3 2 1 podría terminar en un frente popular con Grabois, en caso que por fuerza mayor tuviera que abandonar el FdT (por ejemplo, si no hubiera internas en el peronismo y se ordenara a toda la tropa destras de Massa).  Aunque por ahora el peligro se encuentra latente en tanto Grabois aspira a jugar de contención por izquierda del FdT como una colectora del superministro.

El 1° de Mayo dio un panorama de la renovada composición y proporción política del Frente. Con el PO y el MST copando el centro de la plaza con miles de piqueteros, y el PTS desdibujado y recluido en un margen de la Plaza de Mayo. La contra ofensiva del PO al interior del FITU y el planteo de poner a discusión las candidaturas en un “plenario de luchadores” han abierto una real en el frente. Los largos debates entre sus principales organizaciones están marcados por una puja en la redistribución de cargos, tiempos de rotación y algo más. Pero de fondo cruje el statu quo que supo haber. Tampoco está claro que el Po llegue hasta el final en su propio planteo, o que esté dispuesto a ir a internas.

A juzgar por el largo precedente pos 2015, pareciera que se trata como siempre de mero palabrerío. Al menos eso demuestra su accionar en Córdoba donde concedieron al resto de las fuerzas la ubicación que les asignaban (vice gobernación). ¿Tendrán la determinación de pelear el lugar que pretenden incluso si es necesario, yendo a PASO, o el viento se llevará sus palabras como suele ocurrir con la “izquierda light”?

Queremos llamar a la reflexión del peligro que suponen el intento del PO y el MST de unilateralizar tanto la construcción de las propias organizaciones, como en lo que refiere al intento de imponer un cambio de la representación del FITU y de la izquierda en general en terminos de organizaciones de la clase trabajadora y el movimiento obrero cambiando el sujeto social por otro, el movimiento piquetero. Y también de la representación política que supone la izquierda roja. Un intento profundo de modificar la base social de la izquierda desviándose de las perspectivas estratégicas que privilegian a clase trabajadora como sujeto de la revolución socialista. Por esta vía tienden a su vez a aislar y compartimentar a los movimientos piqueteros y separarlos de la propia clase obrera, la juventud y el movimiento de mujeres, entre otros. Por el contrario las organizaciones que nos revindicamos socialistas y revolucionarias debemos aspirar a representar (tanto político como socialmente) a las fuerzas motrices más estructurales de los explotados y oprimidos, comenzando por la clase obrera y la juventud, y al mismo tiempo contener a los más excluidos como son los sectores desocupados.

Las concesiones del PTS por una ubicación estrecha y sectaria poco han ayudado a contrarrestar esta tendencia. Aun cuando conserva al interior del frente una ubicación mejor en la superestructura mediática y en su peso parlamentario, este partido sufre el aplastamiento que le imponen el resto de las fuerzas. Como un boomerang, el tacticismo del PTS que ha preferido a corrientes de trayectoria cuestionable se le ha vuelto en contra. Y paga el oposicionismo crónica hacia nuestra organización que ha mantenido una conducta de principios intachable.

En su origen (2011) la conformación del frente se hizo de manera explícita bloqueando a nuestro partido de la posibilidad de ser integrantes del mismo.  Una política sectaria impulsada (y sostenida al día de hoy) ex profeso por el PTS para intentar “aplastar” a nuestra organización, objetivo que fracasó por completo. Es obvio que una organización con miras estratégicas y templanza revolucionaria no escarmienta ante bloqueos electorales, cuestión que por el contrario parece ser motivo de zozobra entre fuerzas de izquierda flojas de perspectiva.

Así, en acuerdo con el conjunto de las fuerzas que integraban el frente hicieron uso de las PASO como mecanismo proscriptivo, una maniobra de adaptación sin principios que fue la marca en el orillo del FIT, y que les rindió sus frutos en términos de cargos hasta el día de la fecha. Sin ir más lejos hace escasos meses cuando el gobierno actual insinuó la posibilidad de no realizar PASO de cara a las presidenciales, fueron Bregman y Del Caño los primeros en pronunciarse en contra, en una defensa abierta del mecanismo proscriptivo.  Contra viento y mareahemos conquistado una proporción de 4 a 1 respecto del frente y una de las figuras más reconocidas de la izquierda: Manuela Castañeira, que junto con Del Caño y Miriam Bregman, o en su momento Altamira y Zamora, son los referentes más extendidos en el país.

Hay que unir a la izquierda en una PASO

Nuestro partido y figuras se caracterizan por la defensa incondicional y “desinteresada” (sin instrumentalismos ni especulaciones) de los movimientos sociales independientes ante cada ataque del gobierno, la derecha y burguesía. Queda ampliamente demostrado en nuestra participación en diversos acampes y movilizaciones convocadas por la Unidad Piquetera, e incluso durante semanas enteras de acampe en Guernica, donde Manuela Castañeira fue la única figura de toda la izquierda presente el día del desalojo.

Pero como hemos señalado en distintas oportunidades hay un intento de algunas corrientes del FITU de imponer una relación de fuerzaentre corrientes no resuelta en la realidad, poniendo en un plano de igualdad la organización de los movimientos sociales a la de militancia orgánica de los partidos políticos. Cuando es obvio que el método de los movimientos sociales implica la obligatoriedad de la asistencia a movilizaciones y actos, mientras el método histórico de las organizaciones y la militancia revolucionaria orgánica es de la asistencia a las actividades de manera voluntaria y consiente. Tampoco es comparable el movimiento social con el movimiento obrero donde las relaciones son distintas y que al encontrarse bajo el régimen de salario y bajo patrón, lleva a cabo sus acciones (sindicales o políticas) muchas veces a costa de la pérdida del parte del salario e incluso eventualmente poniendo en riesgo la fuente. Lo cual redunda en una acción voluntaria y consiente (más allá de la mayor o menor conciencia de clase que pueda existir).

El debate que desarrollamos no va en detrimento que al día de hoy el FITU sigue siendo un frente de independencia de clase, aun cuando se acentúa su tendencia a representar a un solo sector de la vanguardia en detrimento del núcleo de la clase trabajadora y la juventud. Por esto desde el Nuevo MAS hacemos un nuevo llamado al conjunto de las fuerzas que integran el frente a unirnos mediante una PASO lo cual podría facilitar la incorporación de otras organizaciones de izquierda, y a superar tanto el sectarismo como el intento de imponer una relación de fuerza que no está saldada en la orgánica real entre nuestros partidos.La izquierda tiene la responsabilidad de presentar de cara a las elecciones una alternativa conjuntaparamillones de trabajadores que quieren expresar su bronca y aspiraciones con una opción anticapitalista.

 


[1] “Respuesta al PTS: en defensa del Frente de Izquierda Unidad y su programa”, Prensa Obrera.

[2] “Por campaña contra nuestro partido. Carta del PTS a la dirección nacional del Partido Obrero”, Izquierda diario

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