Francia: ¿El regulacionismo de la prostitución es una posición revolucionaria?

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  • No existe una “consigna de transición” que nos pueda llevar a la capitulación del objetivo estratégico de la emancipación de las mujeres.

Las Rojas París

La semana pasada Anasse Kazib y el STRASS se reunieron en el marco de la campaña presidencial 2022. Este sindicato ha lanzado un llamamiento a todos los candidatos a reunirse con ellos y lograr comprometerlos como promesa de campaña a que firmen su compromiso de regular la prostitución como trabajo sexual una vez llegados al poder. Este sindicato no sólo ha estado llamando sino que ejercen una presión para, o bien aceptar el encuentro, o bien escrachar en redes sociales a todos los que deciden no reunirse con ellos.

En este artículo buscamos aclarar las posiciones esgrimidas en torno de este debate, que no es nuevo para el feminismo ni en Francia ni a nivel internacional, para poder sentar una posición necesaria para nosotras, que es el abolicionismo de los y las revolucionarios.

Opinamos que el posicionamiento que desarrolla Pan y Rosas desde hace algunos años es lo suficientemente ambiguo como para que pudiera ser considerado como oportunista. En una coyuntura de degradación de las condiciones de vida de amplios sectores populares y de jóvenes, las voces regulacionistas han ganado terreno apoyándose en la precariedad material de la vida de las mujeres para sostener y afirmar la categoría de trabajo sexual. Apoyándose en esa corriente ascendente de estas posiciones, Pan y Rosas ha decidido posicionarse como “abolicionistas en última instancia”, e incluso en su texto en francés declaran que no son “ni abolicionistas, ni regulacionistas”[1].

El texto más central de esta posición es de autoría de Andrea D’Atri[2], una de las principales teóricas feministas de Pan y Rosas, donde señala que el abolicionismo es la posición de principios de todos los revolucionarios, pero que en el contexto actual es correcto considerar y militar la regularización del trabajo sexual como “consigna transicional”.

Desde Las Rojas no pensamos que una consigna de transición pueda formularse a partir de la capitulación del programa ni mucho menos como la afirmación del programa exactamente opuesto. La experiencia reciente nos muestra que la formulación a la que han llegado las compañeras de Pan y Rosas las lleva más seguido a militar el regulacionismo que a implicarse en las luchas abolicionistas.

Desde Las Rojas nos mantenemos intransigentemente abolicionistas. No encontramos ninguna utilidad en ceder a la presión de los sectores regulacionistas que nos ofrecen empoderamiento de las mujeres legitimando la violencia que representa para la gran parte de las y les que se encuentran en situaciones de prostitución que viven día a día. Estamos en contra de legitimar a los lobbys proxenetas y de consumidores de la prostitución para que puedan seguir explotando a las mujeres, tanto a aquellas que son migrantes como a las mujeres y personas trans en situación de prostitución, o incluso a las menores que son reclutadas para dicha explotación.

No estamos de acuerdo con la confusión de las categorías que actualmente quiere proponer que las abolicionistas somos un sector conservador y reaccionario en contra de las personas en situación de prostitución. Estamos en contra de la persecución policial y la criminalización de todas las mujeres, cis y trans, de parte de las fuerzas policiales. Pero lo que queremos es luchar por mejores condiciones de vida para todas y todes y no estamos a favor de la legitimación de la precariedad que se vive actualmente.

Aprovechamos estas líneas para también señalar que el abolicionismo no es en sí mismo, como quieren hacer creer los sectores como el STRASS, una posición transfóbica. En cada lugar en donde intervenimos luchamos junto a les personas trans por su integración a condiciones de trabajo dignas. Por ejemplo, en Argentina, hemos participado de esa lucha, principalmente impulsada por mujeres trans sobrevivientes de la prostitución. Entendemos que condiciones de trabajo real y digno para la población travesti-trans posibilitarán una alternativa para los sectores que no habían hasta ahora conocido otra solución de supervivencia que la violencia de la prostitución.

No existe una “consigna de transición” que nos pueda llevar a la capitulación del objetivo estratégico de la emancipación de las mujeres. Continuaremos luchando contra todas las formas de explotación y violencia hacia las mujeres y construyendo un feminismo abolicionista y revolucionario.


[1]https://www.revolutionpermanente.fr/Prostitution-au-dela-du-debat-regulation-VS-abolition-la-lutte-contre-l-exploitation-des-femmes

[2]https://www.laizquierdadiario.com/Regulacion-o-Abolicionismo-Un-debate-que-no-tiene-solo-dos-posiciones-excluyentes

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