¿De verdad, Macri? Para él, los alemanes son «una raza superior»

El expresidente argentino Mauricio Macri elogió al seleccionado alemán con un argumento racista, que recuerda el discurso del nazismo.

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Se viven los últimos días previos al inicio del Mundial de Qatar 2022 y la expectativa crece. El mayor evento deportivo a nivel global está en boca de todos: en las conversaciones de trabajadores, entre los estudiantes que especulan con la suspensión de clases para ver los partidos y, por supuesto, en todos los medios de comunicación. Sin embargo, los políticos burgueses estarían teniendo dificultades para emitir declaraciones sin tener que salir a disculparse públicamente horas después.

Macri y su desliz de ideología racial

En una entrevista para Todo Noticias acerca de las posibilidades del seleccionado de Lionel Escaloni, decidió elogió a Alemania con un criterio literalmente racista. «Alemania, raza superior» fue la frase textual que ocasionó un repudio masivo y lo obligó a disculparse públicamente.

 

Más allá de la poca sorpresa que producen declaraciones de un conocido cipayo, que se lamentaba ante el Rey de España por la Independencia de Argentina, la frase tiene su gravedad. En primer lugar, recuerda nada más ni nada menos que al nazismo y el genocidio que llevó adelante sobre nacionalidades oprimidas durante el Holocausto comandado por Hitler, entre 1933 y 1945. La ideología racial operaba como justificación de esta «limpieza étnica» contra la población judía, personas LGBT+, incluso personas con discapacidades que eran, por oposición, una «raza inferior» contaminante de la pureza blanca alemana.

Por otro lado, la frase de Macri aparece en un contexto de regreso de las derechas neofascistas a nivel mundial, como la figura del derrotado Jair Bolsonarocon en Brasil y gobiernos como el de Giorgia Meloni en Italia. Estos sectores reivindican valores nacionalistas extremos, son hostiles hacia les inmigrantes y los colectivos de la diversidad. Sin ir más lejos, el partido Fratelli d´Italia que integra Meloni utiliza símbolos fascistas idénticos a los del Movimiento Social Italiano, fundado por seguidores declarados de Mussolini.

En su gobierno, Macri tuvo diversas declaraciones que demuestran que esta mención de la superioridad racial no es solo una frase desafortunada. En 2018, como Presidente dejó claras sus ideas acerca de los cimientos culturales latinoamericanos: «Yo creo que la asociación entre el Mercosur y la Unión Europea es natural porque en Sudamérica todos somos descendientes de europeos» (Foro Económico Mundial de Davos, Suiza). Su ignoracia y desprecio por la población originaria tuvo correlato en políticas represivas contra la comunidad Mapuche, por ejemplo, que llevaron a la desaparición forzada y asesinato de Santiago Maldonado.

El infortunio de Kelly Olmos

La primera en pisar el palito había sido la Ministra de Trabajo, Raquel «Kelly» Olmos, cuando bromeó en el piso de Canal 9 acerca de sus prioridades. Ante la pregunta de la conductora, opinó que «un mes no va a hacer una gran diferencia y, en cambio, desde el punto de vista anímico, desde lo que significa para los argentinos, queremos que Argentina sea campeón».

Cabe recordar que el índice de inflación para el mes de septiembre fue del 6,2 % y que las consultoras privadas estiman un número cercano al 6,5% para octubre. Justamente  un día antes de que el INDEC publique el número oficial la ministra elige esta desafortunada frase para referirse a uno de los problemas más graves que sufren hoy les trabajadores en Argentina. Al menos es honesta: difícilmente su gobierno pueda ofrecer alguna alegría para les de abajo mientras siga atado al FMI, y hacen bien quienes prefieren depositar sus esperanzas en Lio Messi.

¿El opio de los pueblos?

El fútbol como deporte y espectáculo de masas, y el Mundial como máxima expresión de este fenómeno, siempre han sido objeto de exégesis para intelectuales, escritores, políticos y artistas. Eduardo Galeano en uno de los pasajes de «Fútbol a sol y sombra» decía lo siguiente:

«Cuando el fútbol dejó de ser cosa de ingleses y de ricos, en el Río de la Plata nacieron los primeros clubes populares, organizados en los talleres de los ferrocarriles y en los astilleros de los puertos. En aquel entonces, algunos dirigentes anarquistas y socialistas denunciaron esta maquinación de la burguesía destinada a evitar las huelgas y enmascarar las contradicciones sociales» (E. Galeano, ¿El opio de los pueblos?).

Seguramente que el Mundial será utilizado por las burguesías de todo el globo como una distracción. No le vendría mal: con guerras interimperialistas, inflación y recesión mundiales, huelgas históricas en Inglaterra y Francia, rebelión popular en Irán y un aumento de la conflictividad social en diversos puntos. Quizás esta es la esperanza de Kelly Olmos cuando habla de «mejorar el ánimo» de les argentines que llegan al fin del 2022 cargando sobre sus espaldas un ajuste brutal.

Un evento internacional pospandémico 

Pero este evento deportivo internacional funciona también como un ámbito de totalización de la experiencia, el primero después del evento a escala mundial de la pandemia. Millones de ojos estarán puestos en Qatar, en los enfrentamientos deportivos pero también en las problemáticas del país árabe. Este que está atravesado por denuncias de violaciones a los DDHH y explotación laboral brutal para la construcción de los estadios. Esto se suma al repudio internacional que merecen sus políticas LGBTodiantes y discriminatorias, que fueron denunciadas por personalidades y artistas, hasta por la cantante Dua Lipa. Es, también, un escenario donde se suelen salir a la luz discursos racistas que chocan con el hecho de que el último campeón de la Copa. El seleccionado francés que elogiaba Macri, está compuesto por un altísimo porcentaje de jugadores de origen africano, como el goleador Kylian Mbappé.

En todo caso, el Mundial de Qatar será escenario de las contradicciones que atraviesan hoy en día al capitalismo del siglo XXI.

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