Crítica a “Combatiendo al capital” de Sasha Lilley (1era Parte)

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  • Lilley en la introducción nos presenta un análisis que se basa en el maniqueísmo de la insuperable dicotomía entre el Estado bueno y el Neoliberalismo malo.

Martiniano Rodriguez

La periodista inglesa radicada en California, observando los debates dentro de la izquierda en estos días, realizó una compilación de pequeñas entrevistas a alguno de los más reconocidos intelectuales de izquierda, Chomsky, Harvey, Davis, Foster y más[1]. Este libro editado por Eduvim y Octubre antes de la pandemia, sigue el eje de las discusiones dentro de la izquierda en el marco de estos tiempos que la autora llama tumultuosos. Es un libro que tiene ideas muy interesantes para pensar y desarrollar, más allá de que la autora y los entrevistados se centren casi exclusivamente en la órbita de EEUU.

Posee dos partes, por lo que en este artículo desarrollaremos la primera y dejaremos la segunda para otro artículo.

Estas primeras páginas, hay una idea que recorre las preguntas y las respuestas, es la crisis actual que vive el capitalismo a partir del 2008. Pero no se busca responder en términos económicos, buscar la causa y el porqué de esta crisis. Hay algunas reflexiones, pero hay otra cosa que da vueltas en las entrevistas y que es más interesante para debatir y poder aportar a la crisis que vive la izquierda mundial, que es en fin lo que busca esta periodista ligada a la izquierda en general.

Lilley en la introducción nos deja pensando, todo cae en un maniqueísmo entre el Estado bueno y el Neoliberalismo malo, “… es paradójico que la alternativa más radical al orden actual que muchos izquierdistas pueden concebir es retornar al sistema del estado de bienestar keynesiano”[2], no se puede pensar nada más a la izquierda (y la centroizquierda le encanta decirlo).

Muchos de los entrevistados explican el Estado, todos decimos saber que es el Estado en términos sociológicos, pero desde muchos espacios de izquierda se ha puesto en las últimas décadas, un énfasis entre el choque o batalla de los mercados versus los estados, como si no se entendiera que es cada cosa.

Marx y luego muchos otros marxistas se cansaron de explicar el carácter burgués del Estado, pero cuando reconocemos el enemigo, que para la mayoría de la izquierda es el neoliberalismo solamente (cosa que vemos errónea), vemos como única salida fortalecer el Estado actual. Frente al neoliberalismo que sería los mercados, el avance de ellos y las finanzas; la salida es el fortalecimiento el Estado, que sería lo contrario, el control de los mercados, los derechos y demás.

Al abordar este tema, los autores parte correctamente de reconocer el Estado como un Estado burgués. Es bueno que algunos autores nos recuerden que el Estado no esta muerto frente al avance del Neoliberalismo, sigo vivo y en algunos casos con una presencia fuerte. Leo Panitch, al ver el poder imperialista del Estado de EEUU, nos muestra un Estado fuerte; que a pesar de la mundialización del capital “…los lugares por donde el capital se desplaza no son lugares donde los Estados son débiles: son lugares donde el Estado tiene la capacidad de garantizar los derechos de propiedad.”[3]. Esta idea de un Estado débil frente al mercado es uno de los limites que la izquierda tiene que superar. Si tomamos el “tercer mundo”, no hay estados débiles (quizás en algunas zonas de estados que todavía están en formación como en África), esos estados son los que dictan y hacen cumplir las leyes frente a la población, Argentina puede ser un Estado débil frente al imperialismo, pero fuerte para imponer la propiedad que garantiza los negocios capitalistas. Como dice Panitch, hay que ver para quien es positivo o negativo este poder, pero el poder del Estado existe, incluso en el siglo XIX fue necesario el poder del Estado más allá de todos los discursos del libre mercado tan comunes hoy. ¿Quién garantiza una reforma laboral a favor de los mercados?, la libre competencia seguro que no, sino la represión del Estado. Siempre esta institución regula el mercado.

Esta idea excluye la idea romántica de que antes de 1980 el Estado de Bienestar protegía a los trabajadores. Como también dice Leo Panitch, eso se debió a que los trabajadores eran demasiados fuertes[4], y los capitalistas junto con el Estado debieron ceder parte de las ganancias. Y la aparición y desarrollo del neoliberalismo fue por los opuesto, la debilidad de los trabajadores, no porque el Estado de Bienestar haya sido derrotado por los mercados.

Al ver la oposición Mercado-Estado, se facilitó el camino a la integración. La idea de que es Estado o Mercado, ayudo a montones de espacios de izquierda (stalinistas y maoístas a la cabeza) a formar parte de Estados y partidos burgueses (solo hay que mirar en Argentina el Frente de Todos que se deglutió un montón de espacios que antes se decían anticapitalistas). El Estado es burgués y por lo tanto lo que hay que discutir es como destruirlo o crear un estado obrero, no defenderlo como si fuera una inocente víctima del mismo capitalismo.

Hay que tomar el poder y transformar el Estado, y en este punto Harvey duda, nos dice que aplastar una parte esta bien y otras deben ser reformadas[5]. Lamentablemente esto puede conducir a errores reformistas, aunque creo que no es la intención de Harvey, pero no hay que dejar de decirlo, que destruir este Estado burgués y poner en pie un Estado obrero que no responda a los mercados ni a las finanzas, sino a la humanidad. Y esta idea es fundamental para volver a poner en pie una alternativa.

Siguiendo el argumento del libro, hay que explicar la crisis de 2008 en estos términos, no como normalmente se hace, creyendo que es el Mercado el culpable de ésta. Normalmente, desde la izquierda en general, se tiende a ver la crisis de 2008, como si fuera debido a que los Mercados doblegaron el espíritu del Estado, se descontrolaron y su sed de ganancia los llevó a un frenesí financiero que derivo en esta crisis. No es la intención en este artículo discutir cuestiones acerca de la crisis, pero hay algunas ideas que se repiten y son necesarias superar, para superar la crisis de la izquierda.

Volviendo a lo anterior, creer que la crisis es porque los Mercados han derrotado al Estado, es un problema. La crisis no es por la falta de regulación estatal, de hecho, siguió existiendo y en algunos casos la regulación sobre las finanzas avanzó. El Estado está para garantizar la propiedad privada y las ganancias, el Neoliberalismo no es su enemigo, es la forma que tomó el capital después de 1980 luego de una serie de derrotas políticas a la clase obrera. La idea de que la solución, que se desprende de esta idea, es empoderar al Estado es errónea.

Defender medidas o leyes que favorezcan a la clase obrera está bien, pero no nos podemos quedar en lo legal[6], menos aún ser parte de gobierno o formaciones burguesas con las esperanzas de que sean ellos quienes instauren un Estado que defienda a los trabajadores.

Otra práctica que se desprende de esta idea, y que la izquierda debe superar, es la de estar constantemente moderando las ideas con tal de agradar a algún burgués o a los votantes. Sam Gindin lo deja claro cuando Lilley lo consulta: “Un impedimento es no querer proponer demandas radicales, pensando que es mejor ser moderado en estos momentos”[7]. Todos los autores, analizando la crisis en EEUU, hablan de estatizar y otras medidas anticapitalistas, porque es necesario mantener las ideas en alto, por que construir una alternativa implica decir algo nuevo, mostrar una nueva salida. Es verdad que hay nuevas medidas que hay que pensar, relacionadas a establecer lazos entre los social y la ecología, por ejemplo, pero hay viejas medidas que no podemos olvidar en estos tiempos.

Son muchas las fuerzas de la izquierda que han pretendido suavizar su discurso, ahí tenemos a Syriza y Podemos por ejemplo, ni hablar de otras fuerzas de centro izquierda que directamente han implementado el neoliberalismo. Terminaron siendo parte del problema, sino miremos que han hecho las fuerzas mencionadas, por no pretender ir más allá por el solo hecho de no ofender a nadie y generar confianza.

La salida de la crisis de la izquierda, frente a estos “tiempos tumultuosos”, debe incluir sin duda alguna la superación de la idea de Estado Burgués como un aliado en la pelea por un mundo mejor, y para eso hay que mantener en pie las ideas clásicas y buscar nuevas, pero nunca dejar de mostrar la salida a este sistema que oprime, que nos lleva a crisis recurrentes y a saquear la naturaleza.


[1]Lilley, Sasha: “Combatiendo el capital, dialogo con pensadores de izquierda en un tiempo tumultuoso”, Editorial Eduvim (hay una misma edición de Octubre), 2016, BS AS.

[2]Opcit página 39.

[3]Opcitpñagina 127.

[4]Opcit 183.

[5]Opcit 122.

[6]Como nos dice Harvey en su entrevista, opcit página 95.

[7]Opcit página 176.

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