• La máxima institución judicial del país carioca dio luz verde para que arranque la copa en Brasil, uno de los países más golpeados por la pandemia.

Ignacio Julián

En el día de ayer, el Supremo Tribunal Federal de Brasil autorizó la realización de la máxima competencia a nivel selecciones de Sudamérica. Lo hizo luego de desestimar varios pedidos o recursos judiciales que intentaban impedir que el torneo se realice en ese país a causa de la gran crisis que sufre por la pandemia por el manejo negacionista de la pandemia por parte del presidente de Brasil, Jair Bolsonaro.

La principal demanda para impedir la realización del torneo fue rechazada por unanimidad (11-0), por lo que el torneo tiene el aval jurídico necesario para realizarse. Exigen, sí, la aplicación de protocolos sanitarios en todas las instancias institucionales de su organización.

Hablando de las sedes, serán cuatro: Brasilia, Cuiaba, Goiania y Río De Janeiro. Las primeras dos ciudades están actualmente con un nivel de ocupación de camas al 90%. Las últimas dos registran niveles superiores al 80%. Para sumar otro dato, Brasil está llegando al medio millón de muertos por Covid-19, según datos oficiales.

Esta edición de la Copa América, el primer campeonato continental de fútbol, es de las más negligentes de su historia. No digamos la más, ya que no nos olvidemos que quien organiza esta copa es la misma Conmebol que organizó la Copa en 2001 en Colombia en plena crisis institucional entre el gobierno y las FARC. Argentina no viajó para jugar ese torneo. Si pensamos en el rol de la máxima institución sudamericana de fútbol en las Copas Libertadores y Sudamericana, sobre todo en este año, por ejemplo, veremos la amenaza a los equipos de River Plate de Argentina y Nacional de Uruguay para que se presenten a jugar en Colombia, en el medio de un estallido social reprimido brutalmente por las fuerzas represivas del Estado. Mientras matan gente en las calles, la pelota sigue rodando.

Las condiciones para llevar adelante este torneo son muy complicadas, pero nada detiene a las 140 millones de razones de la Conmebol para hacer lo que sea y llevar el deporte más popular del mundo a Brasil, con la Copa América. La cifra de 140 millones (de dólares) es la que recibirá Comebol en esta edición y las dos que siguen, por la empresa japonesa Dentsu, licenciataria de los derechos comerciales globales de Conmebol Copa América. Con tanto dinero en juego, Alejandro Dominguez, presidente de la institución, está intentando por todos los medios llevar adelante el negocio, perdón, seguir fomentando la “pasion del futbol”. Es lamentable, pero en eso convierten al deporte más lindo del mundo.

Pero en este contexto, ya son 3 empresas las que retiraron su patrocinio de la Copa, aunque no se llevan el fondo aportado para la realización del evento: Mastercard, Ambev (de las cervezas Brahma, Budweiser, Antárctica, Corona, Stella Artois y Skol) y Diageo (de las bebidas Jonnie Walker, Smirnoff y el gin Tanqueray).

A su vez, también hubo cierta “resistencia” por parte de los actores principales de este evento, los jugadores de futbol. Hubieron mensajes de protesta de varios “players”, como Luis Suarez, quien dijo que «estamos en una situación difícil a nivel mundial, llama la atención que se juegue (…) a veces habría que darle prioridad a la salud del ser humano y no a un torneo de fútbol». La selección brasileña, por su parte, saco un comunicado en donde informan que «por diversas razones, ya sean humanitarias o profesionales, estamos insatisfechos con la conducción de la Copa América por parte de la Conmebol. Estamos en contra de la Copa América, pero nunca le diremos no a la selección brasileña».

Parece poco, sí, pero tengamos en cuenta que en estos tiempos no estamos tan acostumbrados a que las mega estrellas del fútbol se pronuncien fuertemente frente a hechos sociales, políticos, económicos. Ni hablar de la evidente presión que reciben de las asociaciones del fútbol de cada país, que ganan sólo por participar 4 millones de dólares. Y si la ganan, 10 millones extras.

Para sumar un último dato de color, o no tanto, la Copa América en Brasil será transmitida por la cadena SBT, que le ganó la pulseada a Globo por los derechos televisivos. Por si no lo saben, la SBT es comandada por el bolsonarista Silvio Santos, cuyo yerno, Fabio Faría, es el ministro de Comunicaciones. Cartón lleno.

Así las cosas, el domingo rodará la pelota una vez mas. Sería un motivo de alegría para muchos de nosotros y nosotras que disfrutamos con pasión este bello deporte. Pero la peor crisis sanitaria de la historia de Sudamérica se está llevando miles y miles de vidas cada día, devastando las vidas de millones de trabajadores de todo el continente que no sólo temen por su salud, sino por su futuro y sus condiciones materiales de existencia. Perdonen, pero eso nos importa un poco más que los negociados de estos impresentables.

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