Campos de concentración de palestinos en Israel: detenciones extrajudiciales, torturas y horrores

La cadena informativa CNN publicó una investigación en la que se detallan gravísimas denuncias de la puesta en pie de campos de detención de palestinos en Israel. Se retiene a las personas en condiciones infrahumanas, se las someten a torturas y a intervenciones quirúrgicas sin anestesia, así como todo tipo de abusos.

0
13

Las denuncias recabadas por CNN provienen de dos fuentes complementarias: de palestinos que estuvieron detenidos en alguno de esos centros y de testimonios de identidad reservada de miembros de las FDI (Fuerzas de Defensa de Israel) que actuaron en esos campos.

Las dos fuentes coinciden en detalles escabrosos y en las condiciones inhumanas a las que se somete a los detenidos: se los retiene las veinticuatro horas del día esposados y con los ojos vendados, durmiendo en el piso en colchonetas poco más gruesas que una lámina.

Además, los denunciantes coinciden en que a los detenidos se les prohíbe hablar o mirar por debajo de sus vendas. En caso de que algún guardia observe a algún detenido violar este régimen, se lo somete a algún castigo corporal, como desnudarlos u obligarlos a tener las manos esposadas en alto por más de una hora, en algunos casos atando los brazos a algún poste para asegurarse que se mantengan en esa posición.

Los testimonios también son confirmados por unas pocas fotografías que reporteros de ese medio lograron conseguir de los campos de detención. Allí se confirman los testimonios sobre el estado de los detenidos, sentados, esposados y vendados en el piso. En las imágenes también pueden verse que todos los detenidos fueron uniformados con ropa gris.

El principal de estos campos de detención se encuentra en una base militar llamada Sde Teiman, en el medio del desierto de Néguev, a unos 30km de la frontera con Gaza. Allí se mantiene a los detenidos al aire libre, es decir, sometidos al calor del desierto de día y al frío de noche, bajo la luz intensa de los reflectores que nunca se apagan.

Foto: CNN.

El ejército israelí reconoció haber reconvertido tres de sus instalaciones militares en centros de detención, pero no informa sobre la identidad ni la cantidad de detenidos en ellos. La mayoría de las personas son detenidas en Gaza y luego trasladadas a ciegas a alguno de estos campos, por lo que los detenidos tienen dificultades en identificar donde estuvieron aprisionados.

El único marco legal en el que se amparan las FDI es la Ley de Combatientes Ilegales, aprobada por la Knesset luego de los ataques de Hamas del 7 de octubre. La ley permite las detenciones extrajudiciales por un tiempo de hasta 45 días, plazo luego del cual el ejército debe liberar a la persona o bien trasladarla al sistema penitenciario y judicial formal. Esta ley abre un sistema muy opaco en donde en ese plazo el Ejército no tiene la obligación de informar la identidad ni las razones por las que se detiene a una persona.

En los hechos, Israel utiliza esta legislación para montar este sistema concentracionario con el que se tortura y abusa de palestinos. La mayoría son liberados luego de ese tiempo, no sin antes ser sometidos a las más horribles vejaciones.

El hospital del horror

Al menos en uno de estos centros, ubicado en la base militar de Sde Teiman, se montó un hospital de campaña. Mohammed al-Ran dirigía una unidad quirúrgica en el norte de Gaza. Fue detenido y llevado al campo de detención de Sde Teiman, donde por sus conocimientos en medicina los oficiales lo obligaron a atender a algunos reclusos.

Luego de ser liberado (con signos de grave deterioro físico en sólo 44 días de detención) al-Ran ofreció su testimonio que reconfirman las condiciones inhumanas de detención, y agregan detalles horrorosos sobre el funcionamiento del «hospital».

El médico palestino atestiguó ver gente atada a las camas del hospital, en algunos casos completamente desnuda. La mayoría de las personas a las que se atendía era por las heridas causadas por las propias condiciones de detención, cuando no directamente por la tortura.

al-Ran manifestó haber presenciado amputaciones por heridas infectadas que no fueron tratadas, así como intervenciones quirúrgicas realizadas sin anestesia, de las cuales él mismo fue obligado a participar por su profesión. Incluso relata haber sido obligado a realizar una práctica en la que él había expresado no tener los conocimientos para realizarla, pero los guardias lo forzaron a hacerla de todos modos.

Por sus conocimientos médicos y por hablar hebreo, al-Ran tuvo el «beneficio» de que se le permita no tener venda. Pero, pero él afirma haber preferido no ver todo lo que tuvo que opbservar estando allí: «Parte de mi tortura era poder ver cómo torturaban a la gente«, dijo a CNN. «Al principio no podías ver. No podías ver la tortura, la venganza, la opresión. Cuando me quitaron la venda de los ojos, pude ver el alcance de la humillación y la degradación… Pude ver hasta qué punto nos veían no como seres humanos, sino como animales«.

El Dr. Mohammed al-Ran, antes y después de sus 44 días de detención en Israel.

El relato de al-Ran coincide con una carta publicada por un médico israelí que trabajó en Sde Teiman asistiendo a los prisioneros. Luego de su estancia allí, decidió publicar una carta en Haaretz (el principal diario israelí) donde afirmó que «Desde los primeros días de funcionamiento del centro médico hasta hoy, me he enfrentado a graves dilemas éticos«.

El mismo médico advierte en su texto que «les escribo (esta carta) para advertirles que las operaciones de las instalaciones no cumplen con una sola sección entre las que tratan de la salud en la Ley de Encarcelamiento de Combatientes Ilegales«.

A los médicos que trabajan allí se les prohíbe dejar un registro escrito de lo actuado. Atienden a decenas de prisioneros, en algunos casos con heridas graves, pero su intervención y el estado de los pacientes no queda constatada en ningún lugar.

En su investigación, CNN habló con una docena de ex-detenidos palestinos y todos coinciden con la barbarie que sufrieron los días que estuvieron retenidos en alguno de estos verdaderos campos de concentración. «Estuve allí 23 días. Veintitrés días que me parecieron 100 años«, dijo Ibrahim Yassine, de 27 años, el día de su liberación de un campo de detención militar.

Los testimonios de los ex-detenidos coinciden con el relato anónimo de los agentes del FDI, de donde provienen las fotos filtradas y obtenidas por CNN.

Esta barbarie llevada adelante por Israel solamente vuelve a reconfirmar lo que el sionismo y sus aliados de occidente niegan: que se trata de un genocidio contra el pueblo palestino y que incluye las prácticas concentracionarias emparentadas con el nazismo y el holocausto que sufrió el propio pueblo judío. Estados Unidos y todos los gobiernos del mundo que siguen apoyando a Israel son cómplices de este plan de limpieza étnica en pleno Siglo XXI.

Sumate a la discusión dejando un comentario:

Por favor ingrese su comentario!
Por favor ingrese su nombre aquí