Brasil: el peligro del golpismo y la movilización como respuesta

En diálogo con Izquierda Web, Antonio Soler -dirigente de Socialismo o Barbarie Brasil-, dio una serie de definiciones acerca de la situación política brasilera y el peligro del golpismo bolsonarista.

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El escenario preelectoral

“En las últimas semanas en Brasil comenzaron a circular una serie de cartas públicas ‘en defensa de la democracia’ para rechazar las amenazas golpistas del gobierno. Hay un temor real de que las amenazas de Bolsonaro de desconocer el resultado de las elecciones sean concretadas. Las cartas son ‘suprapartidarias’ y tienen un rechazo genérico a las amenazas bolsonaristas a los derechos democráticos básicos. Fueron impulsadas por entidades como la patronal Fiesp (Federación de Industrias del Estado de São Paulo). La carta más importante, que ya tiene casi un millón de firmas, fue leída en un primer momento en la Facultad de Derecho de la USP. Intenta emular, con un título similar, a una histórica de 1977 contra la dictadura militar.

El centro de la política del PT frente al golpismo del actual presidente está siendo el impulso de estos llamados públicos, y no contienen ningún llamado a la movilización o a la defensa de la ‘democracia’ que salga de las palabras. Es una política clásica ‘policlasista’, no de unidad de acción legítima frente a posibles avanzadas antidemocráticas’”.

Las encuestas y la ofensiva bolsonarista

“Mientras tanto, Bolsonaro logró una rebaja de los precios de los combustibles que logra bajar un poco los porcentajes de rechazo en una parte de la población. La crisis económica es grave, pero si Bolsonaro logra acortar la brecha con Lula podría hacérsele más fácil el desconocimiento de los resultados. En particular en São Paulo, en las encuestas se encuentra prácticamente empatado con Lula, que tiene una intención de voto del 37% contra el 35% del neofascista.

La diferencia es todavía favorable al líder del PT en las otras capitales pero la brecha se viene acortando. Es el caso de Río, Minas…”

El bando golpista

“Así, haciendo retroceder la diferencia con Lula, Bolsonaro puede colocar las condiciones para cuestionar las elecciones y sus resultados. Viene atreviéndose más y más a cuestionar el sistema electoral para prepararse en caso de que los resultados de las urnas les sean adversos.

El 19 de julio, en una reunión con embajadores, sostuvo que las urnas electrónicas son de poco fiar, sin decir por qué. También dijo que los ‘errores’ del sistema electoral se podían corregir… con la asistencia de las Fuerzas Armadas. Intenta despejar todo rumor de ‘golpe’ cuestionando el sistema electoral y diciendo que las Fuerzas Armadas pueden corregirlo…

La situación de todas formas no es como la del golpe del 64’. No es seguro que en bloque las Fuerzas Armadas estén a favor de un golpe, aunque Bolsonaro tiene sus propias fracciones simpatizantes en su interior”

Una situación indefinida

“Bolsonaro ha tenido una política activa para tratar de revertir los resultados electorales. La reducción de los precios del combustible es una, otra fue el relanzamiento de las ayudas y programas sociales que bajo su gobierno y el de Temer habían sido recortadas. El resultado de las cosas está abierto.

La mayoría de la burguesía más concentrada y de los sindicatos patronales no apoya al golpismo, aunque Bolsonaro tiene el apoyo sobre todo de la burguesía agraria. La clase capitalista está lejos de apoyar en bloque a Bolsonaro. También pasa eso en las Fuerzas Armadas, que están divididas en el tema.

Pero el bolsonarismo tiene poder de movilización entre las clases medias. Mientras tanto, el lulismo y la burocracia sindical de la CUT se niegan a movilizar en las calles, se las regalan a Bolsonaro. El PSOL se plegó completamente a esta política.

En contraste con la política pasiva del PT estuvieron las movilizaciones del 11 de agosto. Los frentes como Povo Sem Medo, las organizaciones sindicales y estudiantiles independientes, las organizaciones clasistas, convocaron a tomar las calles masivamente para rechazar el golpismo bolsonarista. Uno de los centros de movilización más importantes están siendo las universidades, que corren riesgo de ver sus actividades paralizadas por los recortes de gastos del Ministerio de Educación.

Sin movilización masiva en las calles, la situación seguirá indefinida. Y con una relación de fuerzas tan equilibrada, no se puede descartar un giro bonapartista y autoritario del régimen, con Bolsonaro a la cabeza”.

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