Argentina: Un 8M por todo y por todes

Sensación de triunfo. Triunfo por habernos convocado de a miles nuevamente. Triunfo por haber desbordado el miedo que nos quieren meter. Triunfo por sentirnos multitud y por sabernos colectivamente.

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La movilización de este 8M fue histórica, porque en este contexto casi asfixiante donde parece reinar el sálvese quien pueda, la marea verde salió a demostrar que se pueden unificar las peleas.

Milei tiene un plan que es de ataque a todos los sectores, es un plan global para cambiar las condiciones del conjunto de la clase trabajadora, de reventar la salud y la educación públicas, además de un ajuste brutal y un plan de privatizaciones y desguace del estado. El ataque venía en el paquete de la ley ómnibus, que derrotamos con las jornadas del Congreso en enero. Aunque por ahora no tiene una herramienta como la ley ómnibus, el gobierno sigue con su estrategia de atacar todo al mismo tiempo en todas partes, un plan de guerra total contra el conjunto de les trabajadores, la juventud, la cultura, la educación, la salud y también contra las mujeres y la diversidad.

El feminismo, que viene de sus propias victorias con la conquista del aborto legal, tiene una fuerza enorme e inundó las calles el 8. Al liberfacho de Agustín Laje, que se apuró a vaticinar la muerte del feminismo, le mandamos un saludito.

Milei, como buen fascista, es misógino y machista, se la pasa provocando a las mujeres y a la diversidad. Más aún eliminó cualquier financimiento a programas de prevención o combate contra la violencia y los femicidios, prohibió el lenguaje inclusivo y no binario (que es tan importante para el reconocimiento de todas las identidades y contra los crímenes de odio), además de que sus esbirros se atrevieron a presentar un proyecto para intentar un retroceso de más de 100 años en materia de acceso al aborto.

Las 400 mil personas que movilizaron el viernes, salieron para defender el aborto legal y todos los derechos de las mujeres y la diversidad. Pero más que nada, antes que nada, salieron a movilizar contra el gobierno de Milei. Era una sensación compartida. El cantito más repetido fue “Milei basura, vos sos la dictadura”. “Nadie se salva sola/o”, arengó nuestra dirigenta Manuela Castañeira, y fue acompañada por una ovación. Así fue siempre el movimiento feminista, solidario con todos los sectores en lucha. Y el 8M se transformó en una comprensión política común: luchamos por todo y por todes.

Aunque se silencia en los medios estatales por orden del presidente -y todos los medios masivos de comunicación son cómplices de ayudar a dividir y a crear esa sensación de asfixia y soledad–, por abajo hay mucha gente peleando. Desde las asambleas populares a les estudiantes que aún sin clases empiezan a organizar el estudiantazo, paros de distintos sectores -ferroviarios, aeronáuticos, docentes, de la salud- a les trabajadores de la cultura movilizades. Sin embargo, esas peleas no logran salir de sus propias fronteras y así se hace muy dificíl pararle la mano al gobierno. También porque hay sectores que se empiezan a desencantar con las falsas promesas de Milei de terminar con la pobreza. Pero Milei y los medios no son los único que trabajan para mantenernos divididos.

Hay responables mayores de que esto sea así, los que tienen en sus manos la posiblidad de convocar a paro general, que son las conducciones sindicales de la CGT y las CTAs. ¡El feminismo mostró el 8 que si hay una convocatoria general a movilizar se puede construir el camino para derrotar el plan del gobierno! Miles de personas cantando “paro, paro, paro, paro general”, así lo señalaron.

La construcción del 8M, como siempre, fue un trabajo enorme de todas las organizaciones del feminismo. El debate no fue fácil, porque los sectores que responden al peronismo y a las grandes centrales sindicales intentaban impedir que el documento no solo denunciara el plan global de ataque del gobierno, sino también señalara con claridad la necesidad de que haya paro nacional. Moyano y compañía, hacen declaraciones, dicen que están pensando que capaz tal vez un día de estos llamen al paro. ¿Cuántos despidos hay que dejar pasar para que llamen al paro general? ¿Cuántos chicos y chicas sin merienda en los comedores hacen falta para que llamen a la lucha? ¿Cuántos jubilados y jubiladas vendiendo golosinas en las esquinas hacen falta? ¿Cuánta gente durmiendo en la calle hace falta?

También hubo debates sobre el carácter de la movilización. Y ahí estuvieron otra vez las diversas organizaciones del peronismo, más o menos kirhneristas, todas unificadas para evitar que hubiera marcha. Solo concentración, decían. ¡No bajar los pies a la calle!, nos decían. Pero desde Las Rojas y el nuevo MAS, junto al resto de las organizaciones de la izquierda, marchamos. Había que desafiar el protocolo y por eso llamamos a marchar. ¡Y nos quedamos cortas! Porque las miles y miles de personas independientes que marcharon, movilizaron y se concentraron, treparon a las vallas, bailaron y se sentaron en la calle. Al protocolo de Bullrich también le mandamos un saludito.

8M aborto legal

Luego de la lectura del documento común (podés leerlo completo acá), la combativa columna de Las Rojas, con su hermosa batucada, llegó cerca de la valla. Y allí, ante miles de personas nos dirigió unas palabras Manuela Castañeira, recogiendo la sensación de que tenía que ocurrir algo más, porque todavía seguía llegando gente a la plaza. Manuela nos envalentonó en un emocionante llamado a luchar por todo y por todes. Acá podés ver el video completo.

El movimiento feminista, tiene esta fuerza porque no tiene ataduras con ninguna burocracia. La organización y el llamado a salir fue necesario, pero no hubiera sido efectivo sin las miles de pibas que salieron, con su mamá, con su tía, con sus amigas, con su escuela, que se abrieron paso para llegar a la movilización. Vinieron las que estuvieron en las vigilias por el aborto legal y las que no habían estado, pero se incorporan ahora. Estuvieron las secundarias y las universitarias, las asambleas populares, los sectores de la Cultura, las Actrices, las batucadas, las agrupaciones y los partidos,  estuvieron las docentes, las estatales, las de los movimientos sociales y tantas otras trabajadoras. El 8M se convirtió en vehículo para gritar por todas y cada una de las causas. Hacer bandera de que en todos y cada uno de los sectores que resisten que hay que pelear por terminar con todo el plan del gobierno. Esa es la tarea del momento. Y mientras nos peparamos para la próxima gran jornada, del 24 de marzo, seguir exigiendo el paro general hasta derrotar el plan Milei

¡Fuimos marea, seremos tsunami!

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