Argentina: PTS, una política oportunista con ropaje sectario

Una vez más, intentan polemizar con la posición del Nuevo MAS frente al atentado a Cristina Fernández. Otra vez, inventando argumentos; una vez más, torciendo los hechos.

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La imagen de este artículo la sacamos del portal del PTS. Parece que ellos mismos tomaron la fotografía y que, pese a haber llamado a su militancia a quedarse en su casa ante un atentado de extrema derecha, pudieron sí sacar fotos del Nuevo MAS en la calle. Se puede ver en ella también en primer plano una bandera de la UOM con la cara de Evita; por lo que ellos mismos pudieron ver que había allí una parte del movimiento obrero (aunque, claro, con su dirección burocrática).

«Desbarranque del NMAS hacia el Frente Popular» titulan, sin ningún tipo de vergüenza, su nuevo artículo «polémico» con nosotros. Hubo una época en la que, pese a todo, el PTS intentaba guardar algún tipo de seriedad para con la teoría. Al menos este artículo no tiene ninguna relación de seriedad para con la teoría. Tampoco una de respeto para con la inteligencia de sus lectores.

Dicen, ni más ni menos, que el Nuevo MAS «no para de caer en el frentepopulismo que supo promover el estalinismo, tanto en sus posiciones políticas como en sus métodos». ¿En serio PTS? ¿De verdad?

Entre tanto humo, el debate real lo resumíamos así: «Frente a los hechos tomaron una decisión, la opuesta por el vértice a la que debían tomar: hacer unidad parlamentaria con los representantes de la política capitalista en CABA y dividir la movilización con sectores de masas el 2 de septiembre.»

El engorroso eterno retorno

Ya no se puede llamar «debate» cuando en la polémica simplemente se hace de cuenta que el otro no dijo lo que dijo. Vernos obligados una y otra vez a repetir lo mismo aburre.

Primero. Los acontecimientos. El PTS comienza por definir la marcha del 2 de septiembre como si hubiera caído del cielo, como si el peronismo se hubiera despertado con ganas de convocar a un acto de apoyo a su ajuste. En este aspecto, esta nota que criticamos es aún más absurda que la anterior. Otra vez: ¿qué significó el atentado a CFK? ¿Fue o no la movilización del día siguiente una respuesta a eso? ¿Acaso dejó de importarles debatir los hechos reales tal y cómo fueron?

«El PTS dijo que era «facho», «fascistoide». No hablamos ya ni siquiera de nuestras posiciones, sino las de ellos mismos. ¿Es que a un atentado «fascista» no hay que responderle en la calle porque no es un golpe de Estado y está lejos de tener esa envergadura?». Esa pregunta sigue sin ser respondida.

El 2 de septiembre, ellos decían: «Es muy importante que los y las trabajadoras, ocupados y desocupados, sepamos que, si se dejan pasar estos métodos fascistas contra una dirigente política que, además, es la vicepresidenta de la nación, mañana los van a empezar a usar contra la clase trabajadora y los sectores populares que salen a luchar».

Y nosotros respondíamos: «Ahora bien: ¿qué significa «no dejar pasar estos métodos fascistas»? Para nosotros, la calle; para los compañeros, evidentemente, declarar cosas en twitter y votar cosas en el parlamento en unidad con el kirchnerismo y el larretismo».

Su nuevo artículo no intenta siquiera intentar definir qué implica el atentado a CFK. Así no se puede discutir seriamente.

Luego dicen: «Pero es mucho pedir coherencia a este grupo. Ocultan de forma infantil (llena de insultos) el argumento central por el cual el FITU no participó de la movilización del 2 de setiembre: desde el día anterior, el propio presidente Alberto Fernández decretó el feriado nacional y convocó a la ‘ciudadanía’ a manifestarse en nombre de la ‘paz social’, la ‘unidad nacional’ y demás fórmulas de conciliación con los explotadores y ajustadores».

Lo que «ocultamos» lo dijimos, no una, sino muchas veces, no en uno, sino en tres artículos anteriores. Aluden a las notas de polémica sin citarlas literalmente ni dar link a ellas para así más fácilmente eludir los argumentos. Así que, de nuevo, podemos varias veces simplemente citar lo que ya dijimos no una sino dos veces.

Decíamos el 2 de septiembre: «Era evidente que el peronismo iba a querer usar lo sucedido para reivindicar su propio gobierno ajustador y a la misma CFK. Simplemente no podía esperarse otra cosa. Estamos completamente de acuerdo con la formulación citada más arriba: “no dejar pasar ataques que podrían usarse contra el pueblo trabajador”. ¿Es que hay que esperar a que el peronismo deje de ser el peronismo para “no dejar pasar” ataques que ellos mismos califican de “fascistas”?»

Y luego, el día 7: «Es impresionante la tenacidad con la que deben negar lo obvio. Sostienen que el gobierno viene deslegitimado por el ajuste y, al mismo tiempo, sin que les llame la atención, que la movilización de masas del 2 de septiembre -repleta de espontaneidad- fue un mero acto de apoyo al gobierno. Si fue simplemente un «acto de apoyo al gobierno» entonces no fue un repudio y rechazo masivo al atentado que ellos repudiaron por redes sociales, y que haya sido al día siguiente deberíamos entenderlo como una coincidencia puramente casual».

Y la nota de Roberto Sáenz que citan: «Por lo demás, también es falso que hubiera sido una marcha en apoyo al gobierno. Obviamente Cristina K es la vicepresidenta del FdT. Pero la marcha fue, centralmente, en repudio al atentado, no un acto oficialista (incluso en la forma, el documento que se leyó a las 17 hs., fue un documento oficialista pero leído por una actriz…). La participación de sectores independientes fue enorme y el clima era democrático general».

Y, sin embargo, pese a tener que decirlo una y otra vez, dicen: «Ocultan de forma infantil (llena de insultos) el argumento central por el cual el FITU no participó de la movilización del 2 de setiembre». No solo lo «ocultamos» sino que de forma «infantil». Rara manera de «ocultar», esa en la que lo «ocultado» es puesto a la luz del día una vez atrás de otra.

Intentan luego polemizar con el artículo El atentado a Cristina K y el papel de la izquierda. Dicen: «La justificación de esa claudicación continúa con un “análisis” (ponele) de que hay divisiones en la burguesía que crearían un ala que impulsa golpes bonapartistas». Y la oración inmediatamente siguiente, sin una sola en el medio, automáticamente después es: «Por supuesto que hay en Argentina sectores minoritarios de la derecha y extrema derecha que gustarían ver un proceso de “Lava Jato” (cárcel a CFK) y destitución de AF». Es decir, toman como cierta nuestra afirmación.

¿Cómo polemizar entonces con una definición con la que estás de acuerdo? Por supuesto, inventando agregados: «En primer lugar, eso no sería ‘fascismo’». El artículo con el que polemizan dice: «‘Todavía no hay fascismo’, lógicamente. Pero atención: hechos como este generan antecedentes».

Y luego dicen ellos: «En segundo lugar, ¿el intento de homicidio de CFK fue alentado por un ala de la burguesía para impulsar un giro bonapartista de derecha? ¿Está en curso un golpe institucional forzando un adelantamiento de las elecciones?». Los invitamos a encontrar una sola cita, media, un cuarto de cita que justifique «polemizar» con nosotros sobre esas afirmaciones.

Los debates del PTS son heroicas luchas contra molinos de viento.

Y, a todo esto, la pregunta fundamental sigue sin ser respondida: ¿qué significa «no dejar pasar estos métodos fascistas»? La frase entre comillas es de autoría suya, no nuestra. ¿Pronunciarse en twitter y votar en la Legislatura?

Frente único, Frente Popular y sarasa

Para justificarse, recurren a la liturgia. Las lecciones políticas legadas por el trotskismo son de sumo valor para orientarse en la nueva realidad, no un arsenal de citas para sostener la posición exactamente contraria. Porque debería ser obvio para ellos mismos que están sosteniendo la posición contraria a la clásica de Trotsky que en tono dogmático dicen defender.

De nuevo. Resumimos de nuevo que lo que les criticamos es que «frente a acontecimientos históricos el FITU decidió quedarse en sus casas cuando había que movilizar para luego hacer unidad de acción parlamentaria con la clase capitalista».

Otra vez: se abstuvieron de salir a la calle e hicieron «unidad» parlamentaria. ¿Tiene algo que ver el viejo debate sobre «frente único» y «Frentes Populares»? Por supuesto que sí.

Dice Roberto Sáenz en el artículo que ellos citan: «Se puede capitular siendo oportunista y también siendo sectario, como el estalinismo en el tercer período; también se capitula no yendo al frente único contra la reacción».

Dejemos hablar a los compañeros: «Frente a la política sectaria del ‘Tercer Período’ del estalinismo que consideraba a la socialdemocracia como ‘socialfascismo’ y se negaba a hacer frente único con esa corriente que conservaba peso de masas en la clase obrera, Trotsky defendió el ‘frente único obrero’ (retomando la táctica votada en el tercer congreso de la Internacional Comunista, en 1921, de unidad de todas las organizaciones y partidos de la clase obrera para luchar por demandas concretas, resumida en la fórmula “golpear juntos, marchar separados”) como el método para enfrentar el ascenso del fascismo a comienzos de los ‘30 en Alemania, con su expresión militar en el impulso de milicias obreras. El estalinismo boicotea esta política y permite el ascenso del fascismo, que triunfa en el ‘33». Ajá.

Y luego: «Luego, el estalinismo, temeroso de iniciar una guerra con Alemania a la que se plegasen el resto de las potencias capitalistas, da un giro en 1935 a la línea de Frentes Populares. Una orientación de conciliación de clases que suponía que existían intereses comunes entre los trabajadores y las burguesías ‘democráticas’ de los países imperialistas, en función de enfrentar supuestamente al fascismo».

Es difícil saber si el compañero que escribe este artículo está completamente confundido o deliberadamente quiere confundir a otros, u otros lo confundieron a él. Dice que la política del Nuevo MAS es «Un “antifascismo” que tiene nombre: Frente Popular».

Hacer la unidad en la calle con miles y miles de trabajadores, sin apoyar políticamente a este gobierno y denunciando su ajuste, es precisamente la continuidad de la política del «frente único» en otras condiciones. No es un acuerdo ni un pacto político, como no lo era el frente único, sino la unidad en la calle y en las luchas por puntos específicos.

La política del «frente único» surgió porque no se podían hacer huelgas, ni manifestaciones por reivindicaciones comunes, ni se podía encarar ninguna lucha seria dividiendo a los trabajadores entre comunistas y socialdemócratas. Luego, en la lucha contra el fascismo, Trotsky le dio continuidad a esa formulación para la defensa de las libertades democráticas. Y, sin embargo, el PTS ahora nos pide que nos quedemos en nuestra casa para enfrentar lo que ellos (¡ellos!) llamaron un atentado «fascistoide» porque en la calle estaba el peronismo. Dijeron también que es necesario «no dejar pasar estos métodos fascistas» y gastan su tiempo militante en justificar por qué había que dejarlo pasar.

Esta política absurda es peligrosa. Ya tuvimos que hacer el mismo tipo de unidad de acción con las mismas organizaciones cuando rechazamos el 2×1 a los genocidas (y lo tumbamos), para exigir por Santiago Maldonado, en las jornadas del 14 y 18 de Diciembre del 2017 (en este caso, sobre todo con los sindicatos dirigidos por la burocracia). Dejar pasar el error del FITU, que es grave, y sus justificaciones por las consignas del peronismo que no nos gustan, es preparar el terreno para nuevas divisiones en eventos de ese tipo.

Y el Frente Popular: ¿qué tiene que ver? La política de los Frentes Populares fue la de la unidad política, los bloques electorales, los acuerdos de conciliación de clases del estalinismo con las alas «progresistas» de las burguesías imperialistas. Esa orientación era, fundamentalmente, la de formar gobiernos con la clase capitalista. Así, los PC ingresaron a los gobiernos de «Frente Popular» en Francia y España junto a partidos de la clase capitalista. No era una orientación de unidad en la calle por reivindicaciones específicas.

Para polemizar con nosotros, el PTS hace una cosa completamente lamentable, impropia de marxistas. Para cómodamente llamar «frentepopulista» a nuestra orientación, en toda su larga descripción de los «Frentes Populares» en ningún momento dicen claramente que la esencia de esa política era integrar gobiernos con la burguesía.

Por eso, tienen que hacer de cuenta que en nuestra participación en la marcha no criticamos al gobierno, cuando lo hicimos insistentemente una y otra vez. «La participación del NMAS no tuvo trascendencia, a diferencia de las posiciones del PTS en el FITU, pero en el único medio que entrevistó a Castañeira no se le escuchó una sola palabra de crítica a la ‘paz social’ que había planteado Alberto Fernández y que repitió el documento en la Plaza».

Diremos al pasar que se enorgullecen de la «trascendencia» de «las posiciones del PTS en el FITU» que fueron solamente tweets e intervenciones parlamentarias. Y la «trascendencia» pasaría por la repercusión mediática. La nuestra, en la calle, salió no solo en esa entrevista sino también en Télam, La Nación, Infobae, Radio Mitre, el Diplo. Y, si es cierto que nuestra compañera Manuela Castañeira no usó las palabras «paz social», sí denunció el ajuste del gobierno y el acuerdo con el FMI y dijo que había que enfrentarlos.

¿Ahora para el PTS la unidad en la calle con delimitación política es un «Frente Popular»? Están en todo su derecho a tener algún desacuerdo con Trotsky, se ha abusado demasiado de usar citas para justificar cualquier cosa. Lo que no pueden hacer es torcer los hechos históricos y las tradiciones teóricas del marxismo del siglo XX para tener razón.

Deberían reconocer al menos que nuestra táctica tiene una coherencia internacional. En Brasil, impulsamos la unidad de acción en la calle contra Bolsonaro. A la vez, dimos pelea para que el PSOL ni ingrese a las listas de Lula y cuando esa pelea se perdió rompimos con ese partido para no integrar ningún «Frente Popular». Los que siguen dentro del PSOL, y por lo tanto son parte de un partido que es parte del armado electoral de Lula y Alckmin, y por lo tanto integran un «Frente Popular», son las corrientes brasileras de IS y el MST. Corrientes con las que, dicho sea de paso, el PTS comparte su posición frente a lo sucedido en Argentina.

Debemos reconocer, también, que la política del PTS tiene también una coherencia internacional. Ni siquiera con la extrema derecha en el gobierno hacen unidad de acción en la calle. También decidieron abstenerse de participar de las marchas más grandes contra el gobierno de Bolsonaro de los últimos tiempos, las del 11 de agosto. En Argentina y en Brasil, de un lado y del otro de la frontera, frente a la extrema derecha se quedan en sus casas, no importa si hace atentados o está en el gobierno. La diferencia con Brasil es que allí no tienen, para compensar, ningún vídeo de intervención parlamentaria de lucha contra el fascismo. Sí pueden, por supuesto, seguir twitteando.

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