• El rumbo económico definido por el gobierno de Fernández es en gran medida el motor de la coyuntura. Mientras avanza el ajuste, por abajo se desarrollan peleas salariales.

Juan Cruz Godoy

El rumbo económico definido por el gobierno nacional es en gran medida el motor de la coyuntura. Con las fichas puestas en garantizarle al FMI las medidas de ajuste que hagan posible un pago en regla de la deuda, y mientras están por delante el pago de 2.200 millones de dólares al Club de París, la situación se vuelve cada vez más pesada para la inmensa mayoría de los trabajadores. Del hartazgo salarial han surgido una serie de conflictos que dinamizan la situación hacia la izquierda y que son la gema de esta nueva coyuntura.

Mientras tanto, las disputas por arriba entre el gobierno nacional y el gobierno de la ciudad, al que se ha sumado la Corte Suprema con el fallo favorable a JxC, tienen su especificidad, aunque sin trasvasar los marcos de la institucionalidad ni generar una crisis política mayor. Al interior de la coalición del Frente de Todas las rencillas dan cuenta de una disputa de fuerzas de corte electoral más que a diferencias de rumbo económico, en lo cual hay, más allá de algún matiz, acuerdos de fondo.

Nada de esto transcurre sin contradicciones. Al momento que escribimos estas líneas se ha roto un nuevo récord de muertes en el país a causa del coronavirus: son 663 muertes, un número que viene creciendo a pesar de cierto achatamiento en la curva de contagios pero que se mantiene en un rango alto. Por lo pronto no podemos afirmar a ciencia cierta los motivos de este crecimiento en la mortalidad: si se debe a una mayor letalidad del virus a causa de las nuevas cepas, si a las evidentes señales de cierto agotamiento del sistema sanitario, o por una combinación de ambas lo cual puede ser lo más probable. Si de momento el “choque” entre la dinámica de la nueva coyuntura con elementos de  conflictividad salarial y un potencial desastre sanitario no ha ocurrido, este se pone como una posibilidad en el horizonte.

La lucha salarial dinamiza la coyuntura

Si el año pasado la dinámica por izquierda estuvo dada por sectores precarizados en la lucha por condiciones esenciales de vida como fue Guernica, o la lucha por que se vaya Berni luego del asesinato de Facundo Castro (eventos de distintas magnitudes pero que lograron cierta trascendencia nacional) y sobre el final por el triunfo histórico de la conquista del derecho al aborto, este año ese signo a izquierda aparece marcado por los trabajadores ocupados de salud y precarizados en la lucha por salario. Una dinámica que plantea una coyuntura novedosa en comparación con la “chatura” que reinó en la mayor parte de la primera ola y que arrastra también a la juventud a una actitud menos “depresiva” y más activa.

Un ejemplo claro de este rumbo ajustador es el acuerdo del Consejo del Salario Mínimo del que participan el gobierno, la CGT y las cámaras empresariales que sancionaron en 29 mil pesos el salario mínimo vital, número al que se llegará recién en febrero del 2022 y fraccionado en 7 cuotas. Una provocación completa que legaliza salarios de indigencia (para abril del 2021 se calcula que una familia necesitó 25.700 para no ser indigente). El gobierno ha “reemplazado” la IFE por salarios mínimos basura, una clara concesión a las patronales que marca un piso de partida a los salarios de los trabajadores tercerizados, contratados o bajo condiciones de flexibilización, que profundiza la miseria salarial.

El criterio de aumentos salariales que empieza a instalarse como moda es el aumento en tantas cuotas que el porcentaje final acordado llega luego de un año. Por lo cual el número es más tramposo que nunca. Por poner sólo un ejemplo: el acuerdo de Comercio implica una suba de 8% en mayo, 8% en septiembre, 8% en enero 2022 y 8% en febrero, de manera tal que lejos de un aumento, el salario siempre va ajustándose ante la inflación e incluso quedando por atrás si tenemos en cuenta que sólo en marzo fue de 4,8% y se espera un 4% de abril. El relato del gobierno de que los salarios este año le ganarán a la inflación son, con estos acuerdos, una mentira lisa y llana avalada por las burocracias sindicales.

La combinación de ajuste, deterioro salarial acumulado durante todo el 2020 y el abandono de los sectores que dependen en gran medida del Estado, son la base material sobre la que aparecen una miríada de conflictos. La lucha de trabajadores de salud y trabajadores precarizados son la novedad en el marco de la pandemia, aún si ninguno ha llegado de momento a nacionalizarse fuera del conflicto y el enorme triunfo de los “Elefantes” de Neuquén que sí logro cierta trascendencia por la presión que metió al gobierno provincial y nacional por los intereses vinculados a Vaca Muerta.

La pandemia agudizó a lo largo del año pasado las condiciones desastrosas de trabajo que se venían arrastrando desde hace años en los diversos hospitales nacionales, provinciales y municipales. Las problemáticas son diversas y se combinan.  Distintas modalidades de contratación totalmente precarias (contratos que se renuevan anualmente, semestralmente e incluso mensualmente como en algunos casos del Hospital Larcade del gran Buenos Aires) que implican desde los trabajadores y trabajadoras de limpieza, pasando por los administrativos e incluso enfermeras y enfermeros. Medicas y médicos residentes que cobran en algunos casos 30 mil pesos por mes (¡sí! 30 mil pesos por mes por 12 horas de trabajo diarias más guardias, como ocurre en el Trauma de la zona norte del GBA). Y médicas y médicos cuyos salarios y condiciones laborales han empeorado notablemente por el abandono del gobierno de Fernández a lo largo del 2020 y por la desidia de años y años de gobiernos patronales. Todo esto sumado a la persecución sindical de las distintas burocracias, cuando no de las patotas municipales.

Por esta situación vienen surgiendo conflictos en distintos hospitales cuyo mayor exponente han sido los “elefantes” de Neuquén que luego de llevar adelante una lucha de más de 60 días y una veintena de cortes de ruta han logrado un triunfo enorme y que es un ejemplo para todos los luchadores de la salud. Un triunfo a costa de la burocracia sindical que se vio completamente desbordada y que no logró agarrar ni por la cola ni por la trompa al elefante de la salud.

La coordinación y unificación de todos los sectores de salud que siguen saliendo a pelear hartos de la precarización salarial y laboral y saturados por la pandemia es clave para vencer la fragmentación y superar a las burocracias y lograr el triunfo de todas las luchas en defensa de la salud pública y por las condiciones salariales y laborales.

También comienzan a aparecer conflictos de trabajadores precarizados como los compañeros Ferroviarios tercerizados del ferrocarril Roca que reclaman el pase a planta permanente o los trabajadores de EMA, empresa contratista que presta servicios a Edesur, que se encuentran peleando por el pase a convenio de Luz y Fuerza (hoy bajo UOCRA por lo que cobran 40 mil pesos, un tercio de lo que cobra un trabajador efectivo de la empresa) y contra el intento de despidos que lleva la empresa como represalia a la organización surgida desde las bases.

La contratación mediada por empresas tercerizadas o por contratación directa de las empresas pero con modalidades de contratos eventuales permiten a las patronales apretar a los trabajadores para que hagan tareas riesgosas. Bajo la ilusión de quedar efectivos y por la presión de perder el trabajo, suelen ocurrir asesinatos laborales como el de Marcelo Urliaga, trabajador de Pirelli que pese a que se había denunciado que una maquina carecía de los sensores de seguridad, su jefe lo mandó a trabajar ahí, lo que le costó la vida al quedar atrapado en la misma.

La novedad es que este fenómeno que viene de largo en fábricas, empresas de servicios e incluso sectores del Estado, está dando lugar en algunos casos a expresiones de lucha y organización por abajo y que surgen de manera independiente de las burocracias que las ignoran, o que son desbordadas por los trabajadores. Estos sectores suelen quedar “huérfanos de apoyo” abriendo espacio a la izquierda, y dando lugar a conflictos muchas veces protagonizados por sectores jóvenes o incluso de mediana edad que salen en el marco de la situación de ajuste y precarización a dar pelea. Allí donde se presente una oportunidad, debemos aprovechar para ligarnos a esos activistas y contribuir al desarrollo de las luchas.

La sombra electoral de las disputas por arriba

El trazado económico definido por el gobierno no aparece como centro del debate entre las fuerzas políticas del establishment. Es que Alberto Fernández ha definido un rumbo que pone claramente las ganancias capitalistas y el pago al Fondo por delante de la salud, dejando sin demasiado ángulo en este rubro a la oposición. La expresión neoliberal de JxC aparece así acentuada en el reaccionarismo político: la negación completa de la pandemia. Si Fernández sólo está dispuesto a cerrar las escuelas (aunque advertimos que en esto el peronismo siempre ha sido pragmático y ante un susto sanitario podría girar hacia medidas más duras) la oposición no quiere cerrar nada. Son bolsonaristas en un país donde la correlación de fuerzas no da para ultra derechismo.

En este marco los “ruidos por arriba” que saturan la escena política tiene mucho de pelea con miras electorales. Al primer capítulo del desconocimiento de Larreta respecto del DNU presidencial por el cual en CABA se intentó mantener abiertas las escuelas (con éxito bastante dudoso tanto por las medidas de paro de los docentes como por la negativa de un sector importante de padres a mandar a sus hijos a los establecimientos educativos) se sumó la resolución de la Corte Suprema que avala al gobierno de la ciudad a tomar las medidas que le parezca.

No deja de ser notoria la “desautorización” que ensayó la Corte respecto de la decisión del Ejecutivo sobre todo en un país presidencialista, un hecho que aunque desde luego no es un “golpe institucional” como afirmó la vice presidenta, sí deja una estela de cuestionamiento de poder a lo que usualmente Alberto Fernández ha respondido con la tibieza que lo caracteriza: cediendo (recordar, más allá de las diferencias, su actitud ante la asonada policial). El gobierno aparentemente intentaría contrarrestar esto enviando un proyecto de ley calcado del DNU para que sea votado en el congreso.

En este sentido la intervención de la Corte Suprema parece un arbitraje que le pone límites al gobierno nacional no tanto por disgustos con Alberto, sino con Cristina Fernández. La burguesía no quiere nada que tenga que ver con cierta administración de la economía por parte del Estado, como hizo en alguna medida y siempre garantizando los intereses de los capitalistas Cristina Kirchner. La burguesía no se lo perdona. El fallo de la Corte Suprema da cuenta de esto.

Por su parte las rencillas al interior de la coalición del Frente de Todos alrededor de Guzmán y la política de descongelamiento y aumento de tarifas tiene mucho de disputa de poder interna y nada cuestionamiento de fondo al rumbo de económico. Al momento de las medidas “estratégicas” como el acuerdo del pago al FMI lo único que vociferan el sector k es “mayores plazos”, o como en el caso actual “un solo aumento del 9%”. Puja de grados y plazos del ajuste, no mucho más.

Las luchas dijeron presente en nuestro acto del 1 de Mayo

Venimos de realizar un exitoso acto del 1 de Mayo que reflejó la calidad que ha conquistado el partido en el terreno de la vanguardia con una decena de luchas presentes entre las que se destacaron activistas de la salud como Lihué del conflicto de Neuquén, Graciela Amarilla delegada del Hospital de Niños de San Justo, Alicia Rey de la Clínica San Andrés, de los Ferroviarios terecerizados del Roca, de la agrupación de Jóvenes Trabajadores Precarizados que vienen dando pelea por la organización de un sindicato propio, , trabajadoras y trabajadores de La Nirva , Cintia Reynaga del Hospital San Bernardo de Salta, del hospital Alende de Mar del Plata, entre otros; con la intervención de dirigentes sindicales y políticos de diversos puntos del país; y con un cierre que dejó planteada la perspectiva de la organización incipiente de sectores de trabajadores precarizados que pujan por conquistar la organización sindical en los centros de acumulación mundial como el caso de Amazon en Estados Unidos, y la proletarización de masas de trabajadores en India y China. Un fenómeno que coloca a la clase obrera y a las y los trabajadores como una clase más universal que nunca en la historia, cuya fuerza material y numerosidad reafirman su carácter estratégico, aún en las persistentes dificultades del salto hacia una conciencia histórica.

Nuestro partido se viene jugando todo por tener una intervención activa, siempre con los cuidados necesarios, pero sin abandonar el terreno dinámico que hoy se plantea en la calle. En este marco nos seguimos jugando a ligarnos a todos y todas las trabajadoras que salen a pelear por sus reivindicaciones, priorizando las luchas en salud y de los sectores precarizados que son en este momento la vanguardia en las luchas.

Y apostando a esa juventud que lejos de la anestesia del 2020 empieza a moverse y refleja inquietud ante los enormes sucesos que están ocurriendo en el mundo como la rebelión en Colombia y en el país. Una juventud que también empieza a reflejar sus propias problemáticas como las de las cursadas, o laborales y para los que debemos ser amplios y creativos a la hora de tener iniciativas.

Por último, queremos celebrar desde estas páginas la conformación del frente electoral en Salta entre el Nuevo MAS y el PO (tendencia). Esta alianza representa un triunfo que, a pesar de la asfixia que significa el FITU para lograr acuerdos con criterios no aparatistas, se ha logrado conformar como una alternativa de independencia de clase y socialista para los trabajadores, las mujeres y la juventud de la provincia. Aun cuando a nivel nacional persisten las indefiniciones en el calendario electoral, esta iniciativa es un ejemplo de que se puede y deben impulsar espacios que permitan plantear una salida socialista a los problemas de las amplias mayorías explotadas y oprimidas.

¡Sumate a construir el Nuevo MAS, un partido que milita día y noche por la revolución y el socialismo!

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