Argentina: Crisis de perspectiva en el FITU como trasfondo del debate

En las últimas semanas se han renovado los artículos y debates entre sus integrantes, con acusaciones cruzadas sobre quién sería el responsable de posibles PASO al interior de la coalición electoral.

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Un debate en el seno del FITU en el que la enorme crisis capitalista actual aparece desvinculada de las perspectivas políticas inmediatas que debe tener la izquierda revolucionaria de cara a una coyunturaque tiene dos capítulos: las definiciones político-electorales en un 2023 cargado de elementos de zozobra; y la concreción de los planes de un nuevo gobierno con ajustes estructurales como los que esboza el FdT y Juntos, o el extremo ultra-capitalista de Milei. Un 2024 en que se puede poner a prueba la gobernabilidad y las relaciones de fuerza que han impedido a los gobiernos de las últimas dos décadas hacer de Argentina un país burgués ´normal´.

Todos los elementos de la crisis capitalista argentina, y sus potenciales consecuencias históricas, aparecenen el debate, si aparecen, como decorado formal de un debate estrechamente electoral. Las consecuencias desastrosas para la clase trabajadora de las políticas de ajuste del gobierno del FdT y el FMI; la situación de crisis “existencial” en la que se encuentra el kirchnerismo sin programa alternativo y sin “Cristina presidenta”(como confirmó hace algunas horas),junto con la eventual tarea para su militancia de impulsar al “traidor” Massa como posible candidato a presidente, abriría una crisis en porciones amplias de su base social (de vanguardia de masas) reconfigurando el mapa político de las últimas dos décadas; la pretensión del peronismo y Juntos que la decadencia de la vida actual de los trabajadores sea el punto de partida para reconfigurar al país sobre rieles claramente neoliberales y la disputa por la extrema derecha de imponer un giro reaccionarioy ultracapitalista como la de Milei; y el riesgo real para la burguesía y su personal político que las contrarreformas para saldar la crisis a costa de los trabajadores entrañe una respuesta de masas que ponga en cuestión la viabilidad del próximo gobierno y la potencialidad de una radicalización en la lucha de clases y eventualmente en la conciencia de los deabajo. Todos estos elementos (y tantos otros) están completamente ausentes en el debate de fondo, dejando al FITU y a sus corrientes, impotentes ante los enormes desafíos inmediatos y de mediano plazo. Un camino en quese desvinculan (y se someten) las perspectivas estratégicas-revolucionarias a las decisiones tácticas-electorales, exactamente al revés de las enseñanzas de la tradición socialista revolucionaria.

No todas las crisis tienen un carácter global y llevan a un país al desfonde (al contrario de lo que repite el PO con su tradición catastrofista). El rutinarismo entre las corrientes de izquierda frente a la crisis capitalista del país, y su carácter potencialmente histórico (cuyo resultado dependerá de la lucha de clases), es un cáncer que desarma frente a los desafíos presentes y futuros.El desgaste del FITU no se debe al paso del tiempo, ni se explica exclusivamente por los evidentes elementos de adaptación electoral, que en todo caso siempre estuvieron presentes como lo demuestra la utilización de las PASO y su carácter proscriptivo contra nuestro partido desde su conformación hasta la fecha. No es esa la novedad, ni lo que explica el vaciamiento del Frente. De fondo la enorme crisis del país ha dejado al desnudo la crisis de perspectiva que acosa al FITU.

Esto queda claro en la ausencia de campaña y de perfil político del Frente a tan solo tres meses de las elecciones. Mientras que nuestro partido parte de la caracterización del fracaso del capitalismo en Argentina, ha instalado el perfil anticapitalista y una campaña por 500 mil pesos de salario mínimo, siendo la única fuerza del país que habla del salario y que incorpora esta necesidad de los trabajadores a un programa económico y político transicional de 7 puntos, el FITU se encuentra en off. Nadie sabe qué perfil disputará, ni cuáles son sus consignas.

Sí queda claro el ángulo oportunista que impulsa el PO con su consigna del “fracaso de la democracia”.  En un momento donde el régimen democrático burgués y fundamentalmente los elementos de democracia obrera en su interior, son cuestionados por los reaccionarios como Milei o incluso mediante el intento de regimentar la vida política por parte del Poder Judicial, la consigna del fracaso de la democracia no hace más que llevar agua al molino de la derecha reaccionaria. Sobre todo en ausencia de procesos de movilización de masas contra el régimen político por izquierda, ni organismos de doble poder, ni eventos de la lucha de clases que posibiliten cuestionar la democracia de los ricos sin regalarle argumentos a los Milei.

Por su parte, el centro de campaña del PTS parece ser la reducción de la jornada laboral a 6 horas, una consigna completamente abstracta en un contexto de relativo bajo nivel de desempleo, y en que los trabajadores intentan compensar la pobreza salarial con horas extras o más de un trabajo para llegar a fin de mes(recordemos que el fenómeno dominante entre los trabajadores hoy es el de ser tener empleo y ser pobres). Por parte de izquierda socialista, es conocido que han planteado la fórmula Bregman-Solano, cerrando toda posibilidad de incorporar a otras fuerzas como la nuestra lo cual nos parece un error completo. Más allá de eso y que no pareciera ser parte de la deriva piqueterista del FITU, no hemos seguido su propuesta programática.

Ya no es lo que era

Ahora bien, si el debate entre las corrientes del FITU no se expresa como debate de perspectivas en las palabras, en la vía de los hechos el PO y el MST esbozan un “cambio de carril” respecto de la tradición socialista revolucionaria. Hace dos semanas publicamos “La crisis del FITU y la pérdida de hegemonía del PTS en su seno”, donde desarrollamos el intento del PO y el MST de imponer un perfil político piqueterista al FITU (e incluso hacia el conjunto de la izquierda), habida cuenta del cambio de base social ya consumado en el Frente. Un intento de reformular la jerarquía que tiene la clase obrera y los trabajadores como caudillos de todos los oprimidos en la tradición bolchevique, y sustituirlos por el sujeto piquetero. Y sobre la base de la organización de sectores masivos de desocupados, el intento de imponer nuevas reglas para dirimir las fuerzas entre la izquierda en detrimento de la orgánica e inserción estructural de los partidos(presencia en fábricas, lugares de trabajo, universidades, colegios, etc.) y de la disputa por la conciencia de los sectores que en el siglo XXI siguen siendo los que producen las riquezas y mueven al mundo.

Dejemos anotado que el mecanismo de imponer relaciones de fuerza que no se plasman en la influencia orgánica de los partidos esta lejos de ser patrimonio exclusivo de los “partidos piqueteros”. Por el contrario, es un método del que hizo uso común el conjunto del FIT contra nuestro partido y que mantiene el FITU en la actualidad. Negando toda posibilidad de integrar al conjunto de la izquierda que hoy se encuentra dividida como refleja todo el mundo en la calle, mediante una interna como lo hemos propuesto públicamente por un lado; y apoyándose en el piso proscriptivo de las PASO para captar los votos de manera oportunista y artificial por el otro, intentaron arrogarse el monopolio de la representación política de la izquierda para resolver relaciones de fuerzas no saldadas en la realidad. Pero les salió mal. Manuela Castañeira, Myriam Bregman y Nicolás del Caño, para cualquier trabajador, son representantes de la izquierda por igual, sin importar quien está o no en el FITU. Así las cosas, el “vale todo” que aplicaron contra nuestra organización se ha vuelto ley entre las propias corrientes del FITU. Cada uno cosecha lo que siembra.

Este cambio orientación que el PO y el MSTimponenal frente, sumadas las desviaciones electoralistas y los elementos de adaptación que arrastran las fuerzas que lo componen,es más visible cuando se compara al FITU con lo que fue en su inicio el FIT allá por el 2011. Un frente que logró la simpatía de un sector de vanguardia (compartida en proporción con el Nuevo MAS)y organizó a sectores de intelectuales, artistas y diversas personalidades en asambleas. Ni la sombra de eso, hoy el Frente no enamora ni resulta atractivo para una vanguardia que no se ve reflejada en su composición ni en su orientación. Otra cosa es que hayan logrado cierta instalación en un espectro social y que, apoyados en el piso proscriptivo de las PASO, capten una porción no despreciable de votos. Aunque es importante recordar que los votos van y vienen (ver al respecto el derrumbe de “Salta la trosca” amén del caso Huerga) y que no bastan 2, 3, ni 20 diputados para resolver los problemas del país.

Una vez más sobre la necesidad de unir a la izquierda en una PASO

El FITU, como tal, es independiente y eso es un elemento progresivo aún con todo el desgaste y problemas a cuesta. Transitamos una coyuntura de dos años en los que la actuación de la izquierda debe estar ligada a los eventuales peligros y potencialidades, a sabiendas que la burguesía debate como salir de la impotencia estratégica en la que se encuentra para lo cual deberá desafiar las conquistas de los trabajadores, sea con un presidente peronista, de Juntos o Milei (mucho menos probable dado su programa de dolarización impracticable y antieconómico para los empresarios industriales y del campo).

La unificación del conjunto de la izquierda mediante unas PASO permitiría disputar desde el anticapitalismo a una franja de masas huérfana de perspectiva política ante el renunciamiento de Cristina Fernández de Kirchner y llegar en mejores condiciones a posibles choques de clases. Pero para eso es necesario potenciar a las figuras más representativas de la izquierda en términos de conocimiento, desde luego, pero también a las que mejor representen una perspectiva estratégica que tenga como eje a la clase obrera y las/los trabajadores, la juventud, las mujeres y las personas lgbt.

Es un deber de la izquierda organizar alrededor del Frente a un sector de vanguardia, volver a enamorar, alertar el intento de todos los candidatos capitalistas de resolver la crisis a costa de los de abajo, construir un programa electoral anticapitalista que refleje la necesidad de las/los trabajadores y todos los oprimidos partiendo del salario a 500 mil pesos, un plan de obras públicas histórico para terminar con la desocupación, y que ponga todos los mecanismos económicos bajo control de las/los trabajadores. En definitiva, un Frente que se postule como alternativa y prepare a los trabajadores para los eventos de la lucha de clases que vendrán más temprano que tarde.

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