Marie Curie, la mujer que cambió la ciencia

A 88 años de su muerte Marie Curie ha pasado la historia como un ícono feminista, sus grandes aportes revolucionaron la ciencia y la llevaron a ganar el Nobel dos veces.

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Artículo de debate

Los hombres han sido prácticamente los protagonistas de la historia, y a pesar de ello, muchas mujeres han logrado reivindicar su espacio y que sus aportes a la humanidad sean reconocidos, tal y como es debido.

Tal es el caso de Marie Curie, una brillante química y física polaca de los siglos XIX y XX, cuyo nombre ha pasado a la historia principalmente por haber descubierto la radioactividad.

Pese a haber nacido en medio del siglo XIX (en 1867), una época donde la misoginia se encontraba aún más arraigada que en nuestros días y donde las mujeres eran relegadas a labores domésticas y de crianza, Marie dedicó su vida a la ciencia, cambiándola radicalmente.

Se convirtió en la primera persona en recibir dos Premios Nobel, y la única que lo hecho en dos especialidades distinas: la Física (en 1903) y la Química (en 1910).

También fue la primera mujer en ganar un Premio Nobel, tener una cátedra y dar clases en la y Universidad de París, así como la segunda mujer en la historia en obtener el grado de doctor en Física, siendo la primera Elsa Neumann.

 

Una vida dedicada a la ciencia

Habiendo nacido y crecido en Polonia, un país que prácticamente le prohibía estudiar por el simple hecho de ser mujer, Marie Curie decidió mudarse a París a la edad de 24 años, ya que allí sí estaba permitido para las mujeres ingresar a la universidad.

Con todo y dificultades, pues se encontraba en gran desventaja al no saber bien el idioma ni contar con recursos económicos, Marie logró graduarse como la mejor alumna de su clase a los 26 años de edad, con lo que obtuvo la licenciatura en Física. Al año siguiente se volvió licenciada en Matemáticas, siendo la segunda mejor de su clase, todo gracias a su pasión por el estudio de la ciencia.

El año de 1894 conoció a quien sería su marido y compañero de investigaciones: Pierre Curie, con quien llevaría a cabo importantes hallazgos en el área de la radioactividad que revolucionarían el saber humano.

Tres años después, Marie y su marido se encontraban trabajando en la que sería la tesis doctoral de la científica. Dos años antes Wilhem Roentgen había descubierto los rayos X, toda la atención de la comunidad científica se centraba allí.

Sin embargo, ellos decidieron encauzar la investigación hacia otro tema con el cual tendrían más oportunidades de aportar nuevos hallazgos. El físico francés Henri Becquerel recién había observado que el mineral del uranio generaba rayos capaces de revelar una placa fotográfica, un descubrimiento que pasó desaparecibido en su momento.

Así que Marie decidió enfocar su trabajo en los rayos producidos por el uranio, para lo cual contaba con un poderoso instrumento: un electroscopio con una pieza eléctrica incorporado, el cual había sido desarrollado por Pierre y sus hermanos. Esta herramienta permitía medir las tenues corrientes eléctricas que producía la ionización del aire causada por los rayos del uranio.

Este hallazgo fue bautizado por Marie como “radioactividad”, llegando a perfeccionar su manipulación como no pudo hacerlo el científico francés.

Ella comenzó a medir la radioactividad de todos los minerales a los que podía acceder, con lo que logró aislar y descubrir dos nuevos elementos con estas propiedades: el polonio y el radio.

Este importante hallazgo los haría a ella y su esposo ganadores del Nobel de Física en 1903.

Marie y Pierre eran reconocidos y mundialmente por sus grandes aportes. Él moriría atropellado por caballos en 1906, lo que sumió a la científica en una profunda tristeza, aunque eso tampoco la detuvo en su sed de conocimiento.

Ella incluso recibió un sillón en la distinguida Academia Francesa de Medicina, sin embargo, el machismo y la xenofobia, que estaban tan presentes en la época, terminaron por impedir su merecida entrada la Academia de Ciencias.

Pese a todo, fue ganadora de un segundo Premio Nobel, esta vez de Química, el año de 1911, que le fue otorgado por su descubrimiento del peso atómico del radio.

Muerte y legado

Su salud se fue deteriorando con el paso de tiempo al haber estado tantos años expuesta a la radioactividad, pero ella seguía investigando con la misma ambición hasta que en mayo de 1934 le fue diagnosticada una leucemia con anemia perniciosa severa.

El 4 de julio de ese mismo año, Marie falleció a los 74 años de edad. Fue enterrada junto a Pierre en una íntima ceremonia, y en su honor, el Instituto de Radio fue llamado Instituto Curie.

El 4 de julio de ese mismo año, Marie falleció a los 74 años de edad. Fue enterrada junto a Pierre en una íntima ceremonia, y en su honor, el Instituto de Radio fue llamado Instituto Curie.

A casi 153 años de su nacimiento, la indiscutible inteligencia y valor de Marie Curie la han consolidado como un icono de la lucha de género, una de las primeras feministas de la historia y con un invaluable legado para la humanidad.

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