La histórica huelga bananera de 1934

Hoy se cumplen 88 años de la huelga bananera contra la UFCO de 1934 que sentó las bases para muchas de las conquistas posteriores de la clase trabajadora del país.

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Este es un extracto del texto Cronología histórica del sindicalismo costarricense

1931-1948: ascenso de la izquierda y consolidación de una tradición obrera

Este período destaca por los avances de la organización sindical con eje en la clase obrera bananera. Fue un momento de muchísima convulsión social, producto de la crisis económica del capitalismo mundial de los años treinta y, posteriormente, de la II Guerra Mundial (1939-1945).

El 16 de junio de 1931 se fundó el Partido Comunista de Costa Rica, el cual llegó a convertirse en pocos años en una potencia dentro de la clase obrera, estableciendo los cimientos de una cultura político-organizativa clasista en el movimiento sindical, particularmente con la fundación de la Confederación de Trabajadores de Costa Rica (CTCR) en 1943 (Abarca, 2019). Gracias al desarrollo del PCCR, en este período se alcanzó una tasa de sindicalización del 38%, la más alta en la historia del país (Tamariz, 2010).

1934 representó un año clave en la lucha de clases del país. Se produjeron ocho huelgas en las principales ciudades del país; también hay huelgas en sectores agroexportadores en las plantaciones de café de Turrialba y en las bananeras (Aguilar, 2009).

Cabe destacar la huelga bananera contra la UFCO, en la cual participaron miles de obreros bananeros que paralizaron Limón entre agosto y setiembre, exigiendo la jornada de seis horas para labores rudas, eliminación del trabajo a destajo, fijación del salario mínimo, pago de horas extras, viviendas dignas para familias trabajadoras, extensión de la Ley de Accidentes de Trabajo, reconocimiento del sindicato, etc. La compañía no aceptó negociar las exigencias sindicales, pero en diciembre de ese año en el parlamento se aprobaron muchas de las peticiones de los bananeros, lo cual fue asumido como una victoria del movimiento de lucha. Más importante aún, la experiencia de la huelga significó un gran avance en la conciencia de la clase obrera y fortaleció la lucha anti-imperialista en el país (Ferreto, sin data).

El ascenso del movimiento fue clave para el desarrollo de las principales reformas sociales que se gestaron en los años venideros, las cuales fueron una respuesta desde el Estado para contener el descontento de las masas obreras y garantizar la gobernabilidad burguesa. Por ejemplo, tenemos la creación de la CCSS (1941) y la aprobación del Código de Trabajo (1943) que reconoció el derecho a huelga.

Las conquistas sociales polarizaron al país y estuvieron bajo ataque desde un inicio. Entre 1943 y 1945 el Código de Trabajo experimentó alrededor de treinta reformas en beneficio de la industria agroexportadora (Aguilar, 2009).  Además, de inmediato inició un operativo para invisibilizar el papel de las luchas obreras en la obtención de las reformas, las cuales fueron presentadas como obra de un acuerdo entre caudillos (Manuel Mora, Monseñor Sanabria y Calderón Guardia) y fueron denominadas “Garantías Sociales”, resaltando su creación como parte de una gestión vertical desde el Estado burgués: la garantía es una concesión brindada por el Estado donde sus beneficiaros son sujetos pasivos que se benefician de la gestión estatal, mientras que la conquista denota el papel activo de un sujeto que luchó por obtener esa reforma.

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