• La educación, como derecho público, debería estar presidida por el principio de la equidad, para conseguir una mayor igualdad y el desarrollo pleno e integral del alumnado.

Heidy Valencia Espinoza

Tercera parte de la ponencia de Heidy Valencia, docente de Español y Filosofía, militante de Las Rojas – Nuevo Partido Socialista y Coordinadora de la Regional 07 APSE Sindicato, sobre Género y Educación a la Escuela Sindical y Gremial Carmen Lyra de ADEM Sindicato.

Desde una muy temprana edad, el individuo se reconoce a sí mismo en cuanto a niño o niña y diferencia qué actividades son adecuadas según su género, entendiendo por adecuado la respuesta a las prescripciones que describen el comportamiento ya sea masculino o femenino en una determinada cultura en la que se desenvuelve. En este ámbito cultural, es difícil percibir nuestras actitudes sexistas y por ello, las transmitimos de forma inconsciente. Estas percepciones, deberían ser analizadas y evaluadas desde la óptica educativa para incitar a la reflexión personal y a la toma de decisiones en la línea de prácticas sociales más equitativas.

La tarea educativa debería ser considerada como una de las actividades humanas con mayor trascendencia e impacto en la sociedad. Además, está obligada a ofrecer una formación integral, libre y responsable, apta como preparación real para la vida diaria y que pueda dar respuesta a las necesidades de una sociedad en continuo desarrollo.

La educación, como derecho público, debería estar presidida por el principio de la equidad. Para ello, las estrategias compensadoras tendrían que ser reforzadas para conseguir una mayor igualdad y el desarrollo pleno e integral del alumnado, sin renunciar a la calidad educativa. Este principio debería estar garantizado en todo momento por un sistema educativo que fomente una escuela inclusiva que cuente con los medios y recursos necesarios para hacer efectiva las finalidades establecidas.

La instauración de una cultura equitativa de género, supone la aplicación de modelos pedagógicos de carácter multidimensional y transversal, que permitan influenciar el accionar educativo del principio de equidad de género. Pero también se necesitan cambios en las políticas educativas.

Las últimas décadas fueron prolíficas en iniciativas desde el Estado costarricense tendientes a eliminar lenguaje y contenidos sexistas y discriminatorios de los libros de texto, así como también en la revisión de los programas de estudio y desarrollo de metodologías apropiadas para la erradicación de estereotipos de género. A pesar de estos esfuerzos, todavía coexisten concepciones y prácticas en todo el sistema educativo, las familias y los medios de comunicación que dificultan la erradicación de estereotipos sexistas y relaciones sociales que promueven la subordinación de las mujeres y devalúan la imagen femenina.

Reflexiones

  1. ¿En qué medida los libros de texto, en todos los niveles educativos, contribuyen a estereotipar los géneros? 
  2. ¿Qué prácticas educativas en el aula contribuyen a reproducir la desigualdad y las relaciones de poder? 
  3. ¿Qué tipo de reforma, basada en contenidos, se debe realizar para ayudar a erradicación del sexismo en la educación? 

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