Llamamos a votar por las candidaturas anticapitalistas del NPS en San José y Cartago

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  • Hay que preparar desde ya la lucha contra el ajuste del gobierno y el FMI.

Nuevo Partido Socialista

Una elección en el terreno del ajuste fiscal 

A diferencia de lo que aconteció hace cuatro años, esta campaña electoral se desarrolló en un clima de relativa normalidad para los intereses de la burguesía; en esta ocasión, no surgió un tema disruptivo que polarizara la contienda y, más importante, ninguno de los principales partidos cuestionó el plan de ajuste fiscal del gobierno y el Fondo Monetario Internacional (FMI). De hecho, fue notable como los principales medios de comunicación promocionaron descaradamente a Eli Feinzaig -incluso cuando no superaba el margen de error en las encuestas- con el objetivo de posicionar una candidatura liberal para girar el debate hacia la derecha y garantizar su presencia en la próxima Asamblea Legislativa.[1]

Debido a esto, todas las encuestas coinciden en algo: las candidaturas de derecha encabezan la intención de voto. De acuerdo al último estudio del CIEP-UCR, José María Figueres del PLN ocupa el primer lugar con un 17% de intención de voto, seguido de cerca por Lineth Saborío del PUSC con un 13% y Fabricio Alvarado de Nueva República con el 10%. Más atrás, se ubica José Rodrigo Chávez del PSD con el 8% y José María Villalta del FA con 7,6%. Por otra parte, es significativo el hundimiento del PAC para esta elección, pues su candidato Welmer Ramos obtuvo un 1% de intención de voto, una consecuencia inequívoca del repudio generalizado hacia el gobierno de Alvarado que, durante los últimos cuatros años, se encargó de implementar un fuerte ajuste fiscal y precarizar las condiciones de vida de la clase trabajadora.

De estos resultados, también se desprende que, muy posiblemente, se realizará una segunda ronda entre candidaturas claramente burguesas y conservadoras; asimismo, llama la atención el posicionamiento del PLN y el PUSC como las principales fuerzas políticas, aunque claramente con un menor apoyo social y en medio de un escenario electoral muy fragmentado que hace imposible reconstituir el viejo bipartidismo.

La derechización de la campaña y el repunte del PLN y el PUSC, es consecuencia del fracasado “cambio” prometido por el PAC, pues, a lo largo de los ocho años de sus dos gestiones, no realizó ninguna transformación profunda en beneficio de los sectores trabajadores y populares; por el contrario, paulatinamente giró a la derecha y gobernó en función de los principales grupos burgueses y de la mano del imperialismo por medio del FMI.

 

La ausencia de un polo de izquierda en el terreno social y político

Por otra parte, la campaña electoral también refleja indirectamente la crisis que atraviesa el movimiento sindical y social costarricense que, tras acumular una serie de derrotas importantes en los últimos años (concesión de los muelles, Combo Fiscal, ley anti-huelgas y aprobación del préstamo con el FMI), perdió protagonismo en las calles y, en consecuencia, aumentó el desconcierto entre las bases sobre cómo enfrentar los ataques contra sus conquistas laborales y derechos de organización.

Para eso fue fundamental el papel traidor de las dirigencias burocráticas, las cuales insistieron en solicitar “mesas de diálogo” y renunciaron a organizar la lucha para derrotar el ajuste fiscal del gobierno; estrategia que, una y otra vez, se demostró como un callejón sin salida para los intereses de la clase trabajadora. Inclusive, en la coyuntura actual no preparan la lucha contra el proyecto de ley de empleo pública, cuya discusión se va retomar en la Asamblea Legislativa a partir del 07 de febrero. Producto de eso, las reivindicaciones de los trabajadores y trabajadoras no tuvieron eco en los debates electorales.

De igual manera, nuevamente pesó la ausencia de organización sindical en la empresa privada, un factor que obstaculiza la organización y maduración en la consciencia política de los cientos de miles de personas que laboran en este sector. En razón de eso, muchas candidaturas de derecha que se presentan como figuras “no tradicionales” y críticos con las gestiones gubernamentales del PAC –o del PLN y el PUSC previamente-, logran cautivar el voto de quienes buscan una alternativa ante lo que experimentaron en gobiernos anteriores. Por ese motivo, muchas personas apoyan a partidos y candidaturas que, en caso de llegar a la presidencia u obtener una diputación, no van a titubear en ser verdugos de la clase trabajadora y hacer valer los intereses de la burguesía.

Todo esto se agravó con la pandemia, la cual fragmentó aún más el “tejido social” y profundizó la desmovilización a lo largo del último año. El movimiento de mujeres resintió eso y, a pesar de que garantizó las marchas del 8 de marzo y 25 de noviembre, fueron menos concurridas que en años anteriores. Más dramático es el retroceso del movimiento estudiantil que, sumado a la crisis de dirección que arrastra por la gestión desmovilizadora del FA y el PAC al frente de la FEUCR en los últimos años, acumula dos años sin lecciones presenciales, lo cual bloquea las posibilidades de discusión y organización colectiva del sector, el cual tuvo un papel protagónico a inicios de siglo en las luchas contra el COMBO ICE y el TLC y, por lo mismo, era un sector social que marcaba las discusiones nacionales por la izquierda.

A todo eso se sumó el marcado giro al “centro” del Frente Amplio (FA) y la consecuente adaptación a la institucionalidad burguesa y el modelo de país diseñado por las élites. Aunque este partido es referenciado como una alternativa de “izquierda” por muchos sectores de la población, en realidad su propuesta programática no pasa de contener ligeras medidas para “amortiguar” la desigualdad social creada por décadas de neoliberalismo, pero que no cuestionan radicalmente las causas que la originan. Por ejemplo, en su programa no se posicionan contra la intromisión del FMI y el plan de medidas “austericidas” que impone; tampoco llaman a derogar la “regla fiscal” (apenas plantean reformarla estableciendo excepciones), mecanismo que constituye la piedra angular para los recortes presupuestarios del gobierno actual y venideros. El énfasis de Villalta en suprimir cualquier destelló de “radicalidad” en la propuesta del FA, tiene por objetivo ocupar el espacio vacante por la crisis del PAC y atraer sus votos para sus candidaturas en esta elección; en otras palabras, el FA giró a la derecha por un cálculo electoralista, a la vez que apuesta al “voto útil” para mantener cautivo al electorado de izquierda.

Por todo lo anterior, en el país no hay un polo de izquierda en el terreno social y político que cuestione y llame a luchar contra el ajuste del gobierno y el FMI contra la clase trabajadora, lo cual allana el terreno para que los partidos de “oposición” burguesa ganen protagonismo ante amplios sectores de la población que buscan un cambio.

 

Una alternativa anticapitalista para la clase trabadora, las mujeres y la juventud

En este marco, desde el Nuevo Partido Socialista (NPS) realizamos nuestra campaña electoral en San José y Cartago, donde presentamos las candidaturas anticapitalistas de Heidy Valencia Espinoza y Marcela Ramírez Aguilar, respectivamente. Ciertamente, presentarnos a nivel provincial en medio de una campaña presidencial nos restó visibilidad en medios, con más razón en esta ocasión donde participaron 25 partidos a nivel presidencial y muchos más para diputaciones en cada provincia.

A pesar de eso, realizamos una campaña sistemática de volanteos en puntos clave de ambas provincias y aprovechamos los espacios que logramos en la prensa, para presentar nuestras principales propuestas. Orientamos nuestra agitación electoral para denunciar el plan de ajuste del gobierno de Carlos Alvarado y el FMI, a la vez que alertamos sobre el acuerdo de los partidos burgueses con los puntos medulares de esa agenda, por lo que el próximo gobierno –y la mayoría de las bancadas parlamentarias- continuarían recargando el costo de la crisis económica sobre los hombros de la clase trabajadora. Eso lo sintetizamos en cinco ejes, los cuales hacen parte de nuestro programa general:

  1. Por un salario mínimo de ₡500.000 en el sector privado.
  2. Contra el proyecto de Ley de Empleo Público y los ataques al salario.
  3. Impuestos a las grandes empresas y fortunas.
  4. No al pago de la deuda externa, ruptura con el FMI.
  5. Declaratoria de Emergencia Nacional contra los femicidios y la violencia patriarcal.

Llamamos a todas las personas que simpatizan con nuestro partido a votar por las candidaturas del NPS en San José y Cartago el próximo 06 de febrero. Cada voto a favor del NPS significa un respaldo a un programa anticapitalista y propuesta de lucha por las reivindicaciones de la clase trabajadora, las mujeres y la juventud, así como un reconocimiento a la trayectoria de lucha de Heidy y Marcela, dos compañeras que, a pesar de su juventud, acumulan una rica experiencia militante en el movimiento estudiantil, sindical y de mujeres.

Por otra parte, nuestro proyecto político no empieza ni termina en las elecciones, sino que se construye diariamente en las luchas y los sectores donde intervenimos realizando trabajo de base. Por eso, les invitamos a organizarse y luchar junto con nuestro partido luego de las elecciones, pues la pelea contra el ajuste del gobierno –actual y el entrante- y el FMI es la tarea más urgente para el movimiento sindical y social.

 

Voto crítico por el PT en la presidencia

Para la presidencia llamamos a votar críticamente por Jhon Vega del Partido de los Trabajadores (PT), debido a que levanta un programa anticapitalista y con independencia de clase. Pero tenemos diferencias con su campaña que, aunque tácticas, consideramos importante discutirlas.

En esta ocasión la propuesta del PT fue muy abstracta, pues el eje de su campaña consistió en presentarse como una alternativa “socialista y revolucionaria”; pero eso no es una consigna programática que clarifique políticamente ni tampoco plantea una tarea vinculada con la realidad concreta; es un perfil que se hace valer y se sustancia en las propuestas y acción de un partido.

Por ese motivo, a estas alturas de la campaña nos resulta imposible precisar cuáles son los ejes programáticos del PT (una percepción que nos han expresado otras personas simpatizantes de la izquierda). Su programa es formalmente correcto desde un punto de vista de la izquierda socialista y anticapitalista, pero no jerarquiza las tareas políticas para la situación actual del país, por lo cual se torna esquemático. Por ejemplo, es inexplicable que en todo su programa no se haga una sola mención a la necesidad de luchar contra el acuerdo del FMI, una omisión que denota una falta de lectura sobre la coyuntura actual y, en consecuencia, no prepara para la pelea contra el ajuste fiscal y los recortes presupuestarios.


[1] Un operativo de este tipo sucedió en las últimas elecciones en Argentina con la candidatura del liberal Javier Milei, cuya candidatura contó con una enorme exposición mediática para garantizar su elección.

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