Gran marcha del sector agropecuario enfrenta al gobierno de Chaves

Un síntoma del hartazgo de sectores del pequeño campesinado pobre contra las políticas neoliberales del actual gobierno, pero también contra el Estado que siempre beneficia a los grandes capitales en perjuicio de la seguridad alimentaria y el autoabastecimiento de las mayorías.

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El día miércoles 29 de abril se realizó una gran marcha del sector agro en San José, con una participación cercana a las 20 mil personas, lo que rompe con la pasividad de los movimientos sociales en los últimos años, y que es un síntoma del hartazgo de sectores del pequeño campesinado pobre contra las políticas neoliberales del actual gobierno, pero también contra el Estado que siempre beneficia a los grandes capitales en perjuicio de la seguridad alimentaria y el autoabastecimiento de las mayorías.

Hubo una concurrida participación sobre todo de pequeños campesinos y campesinas, agrupaciones de agricultores de muchísimas regiones rurales del país, cooperativas (algunas pequeñas y medianas), así también organizaciones estudiantiles, trabajadores de universidades públicas, funcionarios de los sindicatos y algunas agrupaciones de la izquierda, como la juventud anticapitalista de ¡Ya Basta!

El sector agropecuario es muy “vario pinto”, lo que hace algunas de sus contradicciones, por ejemplo, se hizo presente una delegación del Partido Liberación Nacional y sectores de la gran burguesía nacional ligada a la producción agrícola; eternos enemigos capitalistas de las mayorías trabajadoras, campesinas y populares y que en otros momentos han gobernado en beneficio propio, contra el pueblo trabajador.

A pesar de esto, la marcha en general tuvo un tinte muy progresivo, pues se colocó contra las políticas neoliberales del gobierno de Rodrigo Chaves, que han impactado negativamente en la producción local de este alimento, afectado los puestos de empleo en este sector y a muchísimas familias y comunidades campesinas. Claramente estuvo presente la consigna contra el ingreso del país a la Alianza del Pacífico y contra la llamada “ruta del arroz” del gobierno autoritario. Todo el sector agropecuario está abandonado y quienes más lo sufren son el pequeño campesinado y con ellos quienes consumimos los productos de su labor.

En la década del 80, Costa Rica gozaba de autoabastecimiento alimentario. Tres o cuatro décadas después nuestros alimentos básicos (arroz, frijoles y maíz) dependen en más del 80% de las importaciones. Esto ha sido resultado de una desregulación del mercado, de la desprotección de la producción local en beneficio de las exportaciones, de las políticas neoliberales y las dinámicas de hiper acumulación del sistema capitalista. No es una buena idea depender de las importaciones de alimentos, menos todavía en tiempos de crisis capitalista, cambio climático y de crecientes tensiones geopolíticas entre los países, sumado a la crisis alimentaria y de insumos mundial. Solo a la élite burguesa que lucra con el control del comercio alimentario nacional y global le puede beneficiar la dependencia al mercado internacional de alimentos, ellos son parte de los enemigos de nuestras luchas.

Además, con la dependencia de las importaciones se deja el control de los precios de los alimentos en manos de la burguesía importadora, quien de manera antojadiza los modifica a su beneficio y a costa de nuestros bolsillos. Ejemplo de esto son los precios del arroz, que supuestamente iban a reducirse con los decretos de la “ruta del arroz”, caso contrario se han mantenido, a pesar de que los importadores están pagando cerca de 20% menos en aranceles a la importación de este grano, lo cual quiere decir que todo eso se lo están ganando ellos, mientras la clase trabajadora sigue pagando precios excesivos.

Debates abiertos

Dentro de los debates abiertos creemos que el planteamiento de la soberanía alimentaria no incluye la necesidad de colectivizar las grandes fincas en manos de cadenas empresariales, con una organización colectiva de la producción de alimentos de manera democrática, sustentable y bajo control de la clase trabajadora del ramo. Se queda así, solamente en la visión de la pequeña propiedad campesina, que apoyamos en tanto sector afectado por el sistema capitalista y en específico el modelo neoliberal hacia su desaparición, lo que amenaza la seguridad alimentaria y el autoabastecimiento. Sin embargo, para proponer una política de autoabastecimiento alimentario es necesario expropiar y colectivizar las grandes fincas y ponerlas bajo control obrero, combinado con una reforma agraria que reparta tierras al campesinado.

Sumado a esto, señalamos que el Frente Amplio y las dirigencias sindicales burócraticas sostienen una crítica parcial al neoliberalismo y no al capitalismo como sistema, por lo que caen en propuestas institucionales y parlamentarias, hay que romper con esa pasividad para torcerle la mano al gobierno. Aunque de manera correcta convocan a la marcha en contra de la Alianza del Pacífico y contra la ruta del arroz, como organizaciones representativas de sectores de la sociedad, deberían plantear propuestas para continuar las luchas y que no solamente se quede en diálogos institucionalizados. Les llamamos a convocar un gran encuentro nacional entre todos los sectores trabajadores, campesinos, regionales, ecologistas entre otros, con el fin de preparar una lucha contra toda la agenda del gobierno neoliberal, capitalista y autoritario de Rodrigo Chaves.

Una propuesta anticapitalista para el agro

En la gran marcha hizo falta una mayor presencia del ecologismo que podría tener un potencial enorme en el debate, pues la producción social de los alimentos es parte de la relación metabólica entre seres humanos y naturaleza. Pensamos que hay que impulsar una perspectiva anticapitalista y ecologista para la producción de alimentos, donde se cuestione el excesivo uso de agroquímicos tóxicos, el acaparamiento de las tierras y la expoliación de los bienes naturales, las condiciones laborales explotadoras, la desigualdad de género, la dependencia a la importación de los alimentos básicos, el modelo monocultivista destructor e insostenible, la prioridad del mercado internacional, entre otros aspectos producto del sistema del capital.

Desde un ecologismo anticapitalista debemos impulsar propuestas que incluyan una reforma agraria que reparta las tierras para el pequeño campesinado, la colectivización de las grandes fincas, el cuidado de las fuentes hídricas y los ecosistemas, la diversidad genética y los métodos orgánicos y agroecológicos para la agricultura, la organización de la producción para el mercado alimentario local en primer lugar y después el internacional, el control democrático y público de las semillas, el agua y el conocimiento científico, la preparación ante los riesgos y la adaptación resiliente al cambio climático, etc.

El capitalismo es incapaz de resolver todas estas problemáticas actuales, acabemos con el capitalismo.

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