Veinte renglones para Mónica

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  • Este 2 de febrero falleció en Roma una de las actrices ícono de la Italia de la pos guerra: Mónica Vitti.

Guillermo Pessoa

Musa del celebrado director Michelangelo Antonioni, brilló también en comedias clásicas junto a grandes como Gassman y Mastroianni, quizás por ello fue, como reconocía hoy un crítico de cine: “amada tanto por intelectuales como por trabajadores”

Antes que el coreano ByungChul Han, el esloveno Zizek o cualquier estudiante de ciencias sociales en Japón escribieran sobre la soledad pre y pos pandemia y el miedo a la destrucción del planeta…

Pero precedido por el hombre solitario de la multitud urbana de Poe, o el fláneurparisino de Baudelaire que deambulaba entre la gente o el trabajador del estudio contable de Pessoa que veía transcurrir la vida a través de la ventana

Antonioni radiografió con maestría la incomunicación humana y el vacío de la vida burguesa en los países del llamado Primer Mundo. Pero sólo pudimos “verlo” a través de la sugerente y cautivante mirada de Mónica Vitti

Su presencia acentuaba los silencios y el aislamiento claustrofóbico que los films mostraban. Supo encarnar mujeres con fuerte personalidad y no damas estereotipadas bajo el ala machista.

Además,arrancó risas y desnudó prejuicios en comedias de enredos al lado de monstruos teatrales y cinematográficos como Alberto Sordi o Marcelo Mastroianni.

Vanessa Redgrave (y no es una referencia menor) que también brilló con el director italiano, reconoció que en los sesenta “todas queríamos ser Mónica Vitti”.

Anímese estimado, estimada lector/a con películas como “La aventura”, “El eclipse” o “El desierto rojo” y comprobará que pese a lo escueto de ciertos diálogos y situaciones minimalistas, son en definitiva y sobremanera, los ojos de la Vitti… los que detalladamente narran. Y por qué no, enamoran.

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