Resistencia y rebeldía, el rock en Costa Rica

Día del Rock Nacional.

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El rock ha tenido una presencia significativa en la música de Costa Rica desde la década de 1960, aunque su popularidad y evolución ha ido variando con el tiempo. El rock llegó al país a través de la radio, la televisión y los discos importados, principalmente de Estados Unidos y Europa. A medida que se fue consolidando como un género importante a nivel mundial, la juventud costarricenses se vio atraída por sus ritmos y letras.

La música siempre ha tenido un papel importante en las luchas sociales, y el rock no es la excepción. En Costa Rica, la relación entre su desarrollo y las luchas sociales es una historia interesante que ha dejado una huella en la cultura y la política del país.

En la década de 1960 la música era vista como una forma de rebeldía y de expresión de una generación joven que buscaba cambios en la sociedad. En ese periodo surgieron bandas como Los Moonlights y Los Tres Caballeros, que fusionaron el rock con ritmos como la cumbia y el bolero. Sin embargo, fue en la década de 1970 cuando el rock empezó a tener una presencia más sólida en el país. Grupos como Gandhi, Malpaís y Evolución, surgieron en esta época y se consolidaron como referentes del rock nacional. Estas bandas abordaban temas como la lucha contra la opresión, la defensa del medio ambiente y la búsqueda de la justicia social. En este contexto se dio la lucha contra Alcoa, una movilización que marcó a la juventud del país.

En la década de 1980, se experimentó una nueva evolución con la aparición de bandas como Editus y República Fortuna, que fusionaron sus sonidos con otros géneros como el jazz y la música clásica. Algunas de las agrupaciones más representativas de ese tiempo son Gandhi, Marfil, y Café con Leche. En este periodo, las luchas sociales empezaron a ser más visibles, y muchos jóvenes se involucraron en movimientos estudiantiles y políticos.

A finales de esta década, el rock en español se convirtió en un fenómeno mundial gracias al éxito de bandas como Soda Stereo y Enanitos Verdes, lo que impulsó la escena del rock en Costa Rica. Acá se caracterizó por ser un reflejo de las inquietudes sociales y políticas del país. Las canciones hablaban sobre la corrupción, la represión, la discriminación, y otros temas que preocupaban a la juventud. El genero se convirtió en una forma de protesta y de resistencia contra las injusticias.

En los años 90, el rock continuó evolucionando y diversificándose. Aparecieron Gandhi y Percance, que incorporaron ritmos como la salsa y el reggae, mientras que Gandhi y Cocofunka incluyeron elementos de la música electrónica a su sonido. Además, surgieron enfoques más experimentales, como Ojo de Buey y Ave Negra.

En la década de 2000, el rock costarricense se profesionalizó y empezó a ser más comercial. Algunas bandas lograron trascender las fronteras nacionales y se presentaron en festivales internacionales. En ese momento se puede identificar un declive del genero, aspecto que no solo es un fenómeno nacional sino internacional. A pesar de esto, algunas de las bandas no perdieron su espíritu crítico.

En la actualidad, los principales exponentes del género son Gandhi, Cocofunka, Ojo de Buey, Percance y 424, sin embargo, existen decenas de bandas de pequeñas que no son conocidas por públicos grandes pero si por la fanaticada roquera. Tal es el caso de Inferno, una banda que recientemente sacó álbum llamado T.C.P./I.P 2.0 cuyo significado “por un lado hace referencia al protocolo de Internet (TCP/IP), y por otro es un juego de palabras que significa: Terror Contra Los Pueblos/Insurrección Popular 2.0”. Esta producción fue presentada el 1 de mayo de 2020 en honor a los Mártires de Chicago y “por cada persona que sueña un mundo donde quepan muchos mundos”.

Como dijo Fidel Gamboa, músico y productor: “El rock ha sido un género que ha permitido a la juventud costarricense expresarse de manera crítica y creativa, y ha sido un espacio de resistencia ante las injusticias y la opresión. El rock en Costa Rica ha sido una forma de lucha social y cultural”. En su mayoría las letras de las canciones reflejan las preocupaciones sociales y políticas del país, y muchas veces son un llamado a la acción.

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