Rebelión en Irán: una mirada desde el cine en Persépolis

En medio de la rebelión iraní, protagonizada por las mujeres y la juventud, la película Persepolis ilustra la historia de luchas y represión en el país de Medio Oriente.

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El film animé de producción francesa está inspirado en la novela gráfica de la escritora franco-iraní Marjane Satrapi, y narra la vida de una niña en el Irán de 1970. Fue dirigida por Vincent Paronnaud, con la producción de Xavier Rigault y Marc-Antoine Robert y la música de Olivier Bernet. Recibió varios premios, entre ellos el Premio del jurado del Festival de Cannes y el Premio Especial del Jurado en el Festival Internacional de Cine Cinemanila.

La película de animación comienza mostrando a la protagonista ya adulta en la fila de migraciones de un aeropuerto francés. Se trata de Marjane, una joven iraní que regresa a su casa luego de años de desarraigo. Mientras espera su turno de abordar, los recuerdos de su infancia empiezan a brotar, recuperando la historia personal de la protagonista, ligada a la historia política y social de Irán.

Los recuerdos la llevan a su niñez donde las manifestaciones en contra del régimen del Sha inundan las calles de Teherán. Marjane niña escucha la historia de Irán narrada por su padre: una historia de rebeliones, dictaduras signada por la injerencia de los imperialismos de Inglaterra, Estados Unidos y Francia. La historia familiar se entrelaza en los hilos de la historia y la lucha de clases en el país oriental, con un abuelo comunista y un tío que vuelve de prisión para contar la historia de la represión estatal.

«Los arrestos y ejecuciones eran moneda corriente. El nuevo gobierno aprovechó para instalar leyes más represivas. En dos años, nuestra vida cotidiana cambió de rostro. Y nosotras también».

A la imposición del velo se le suman prohibiciones de toda una serie de expresiones culturales «occidentales». En una de las escenas icónicas, la joven sale a comprar cassettes clandestinos de Iron Maiden y es acosada por dos mujeres que la acusan de «puta» y «degradación occidental». Esta es solo uno de los momentos en que Mardjene se enfrenta a la represión de todo lo que caracteriza a la juventud. Es una de las propuestas de la película: la lucha cotidiana por expresarse y vivir según sus gustos bajo un régimen represivo, sin perder la alegría.

En un momento clave, la abuela se olvida de sacarse el velo dentro de su propia casa, y al darse cuenta se indigna de sí misma. Con estos gestos, las mujeres luchan por no volverse policías de sí mismas, algo que el régimen islámico intenta naturalizar.

La imposición del velo

El velo iraní o Hiyab es una imposición sobre las mujeres y adolescentes desde 1979. Con el régimen de la República Islámica que se termina imponiendo luego de la Revolución que derrocada al monarca Sah Pahlevi. La nueva constitución con marcas religiosas y extremadamente autoritarias, se ensañó con las mujeres. Mostrarse públicamente sin velo es un delito para niñas mayores a 9 años, que pueden ser víctimas de la violenta «Policía de la moral» como fue el caso de Mahsa Amini.

La película escenifica episodios de violencia callejera donde un hombre acosa a una mujer por no llevar bien puesto el velo. Este sujeto amenaza a la mamá de la protagonista enfrente de la niña y las dos mujeres no pueden hacer otra cosa que subirse al auto y seguir. Ya lejos, las dos se miran con lágrimas de bronca en los ojos.

La película es sensible en mostrar cómo una serie de pérdidas, ataques y derrotas se va acumulando en las mujeres como angustia y como bronca.  Desde la pérdida de su tío a manos de la represión, la protagonista empieza a ver el mundo con otros ojos y esto se intensifica a medida que se convierte en adolescente.

Ver el film en 2022 en plena rebelión iraní, lleva a imaginar ese proceso de acumulación de bronca en las mujeres y la rebeldía de la juventud que termina estallando en las calles.

La rebelión en Irán

El asesinato de la joven Mahsa Amini a manos de la «Policía de la moral» hizo despertar a la juventud iraní. Las protestas en las calles se vuelven más masivas cada día y enfrentan la durísima represión del Gobierno.

La novedad de esta semana es que las estudiantes secundarias se han sumado a la rebelión sacandose el velo, quemandolo en algunos casos y enfrentando a las autoridades de sus escuelas.

 

La reivindicación principal es claramente la suspensión de la obligatoriedad del velo y la disolución de la «Policía de la Moral». Esta institución oscurantista es organizada desde el Estado iraní pero también cuenta con milicias paramilitares. Hasta 2016 contaba con 7.000 agentes encubiertos patrullando las ciudades, donde es mayor la resistencia a las leyes islámicas.

Esto también se ve en la película Persepolis: la mirada omnipresente de la policía sobre la juventud, sobre las mujeres, sobre las parejas cuando están por fuera del matrimonio. Esta prohibición de, por ejemplo, caminar de la mano o besarse en la vía pública, termina influyendo en la protagonista que decide casarse para poder gozar de mínimas libertades con su pareja.

La rebelión tiene el gesto revolucionario de mostrar en las calles, a plena luz del día y de manera masiva, todo lo que el régimen autoritario busca reprimir. Las calles hoy son el territorio en disputa de la juventud que se niega a vivir enclosetada y la policía feroz que defiende medidas oscurantistas.

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