Puebloamérica: ¡Abajo las cadenas de los pueblos oprimidos!

Manifiesta el anhelo por mundo diferente, un mundo donde sean las necesidades de las grandes mayorías y la relación armoniosa con la naturaleza las que primen.

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Conversamos con Lempi Atahualpa sobre su sencillo Puebloamérica, que hace parte del disco No Será Fácil, su primer trabajo como solista.

Su nombre es “la formación de una palabra, sugiriendo el mapa de un continente, pero a partir de un nuevo aspecto, que no es limítrofe ni político territorial sino más bien político de clase‘”. De ahí que su mensaje de izquierda que reivindica las luchas sociales y ecológicas puede representar la realidad de cualquier país en el continente.

La canción expresa la mezcla, la conjunción como un elemento central tanto en su mensaje como en su composición:tiene son cubano, reggae, blues en la trompeta, marimba, todo eso es nativo y se mezcla con electrónica. La trompeta hace un efecto de tren bananero.

Tiene una parte alegórica a los famosos pregones que nos enseñó la cultura afrocaribeña, la cual de nuevo, fue una forma de resistencia ante la imposición de la cosmovisión colonial”. Además, “tiene referencias al himno de La Internacional”, lo cual recordamos al escuchar frases como “arriba los pueblos del mundo” o “abajo las cadenas”.

En su estructura se integran los elementos de la mitología maya: “los cuatro elementos, tanto como los cuatro puntos cardinales. En la ritualistica maya se representan a través de los cuatro colores del grano de maíz al menos los básicos que maneja la cultura maya– que a su vez intentan representar o reunir los colores de piel humana en el mundo: maíz rojo, maíz amarillo, maíz negro y maíz blanco.

En la pieza tiene especial importancia el protagonismo de los pueblos indígenas como luchadores y preservadores de la naturaleza. “No olvidar que las culturas indígenas cumplen de forma genuina, una función importantísima en la lucha mundial por la preservación del medio ambiente, desde su sabiduría, hasta lo más obvio que es poner su propio cuerpo contra la maquinaria extractivista en pleno territorio en disputa.

En definitiva es un canto en defensa de los pueblos oprimidos y hace parte de la extensa tradición latinoamericana de canción de protesta. “Por supuesto la música, la danza, el arte en general, siempre fue un refugio, pero es importante que recordemos que también funcionó como una exitosa metodología de organización subversiva por parte de las poblaciones oprimidas durante las distintas eras de esclavización, y a partir de tales, se logró verdaderamente llevar a cabo diversos procesos tanto de sublevación y confrontación como de huida en busca de recuperar su propia libertad”.

Pero, además de eso, manifiesta el anhelo por mundo diferente, un mundo donde sean las necesidades de las grandes mayorías y la relación armoniosa con la naturaleza las que primen, en contraposición con la sociedad capitalista, racista y xenófoba donde las ganancias lo son todo. Para lograr esa transformación hay que luchar en las calles, de ahí que el estreno de esta canción sucediera justamente ahí. Su lanzamiento coincidió con la marcha del Día Internacional de la Clase Trabajadora, el pasado 1 de mayo, cuando su letra y música hicieron parte de la columna del Nuevo Partido Socialista, donde su autor participó.

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