Inicio Arte y Cultura Okupas: un antes y un después en la ficción argentina

Okupas: un antes y un después en la ficción argentina

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  • Okupas se encontró con miles de jóvenes y no tan jóvenes que no se identificaban con lo que veía en la ficción hasta esos momentos. En medio de la irrupción de los sectores populares a la escena pública por la crisis del 2000 y 2001, la ficción empezaba a reflejar esta realidad.

Facundo Oque

«En mi carácter de oficial de justicia, representando al juzgado civil N° 4, por ante los autos y vistos de la resolución. Me constituyo frente a esta finca, cita en el pasaje Rivarola 241 de la Capital Federal, a efectos de intimar a los ocupantes de la misma para que procedan a desalojar el inmueble por su propia voluntad y a entregar el mismo desocupado. «Caso contrario de acuerdo en lo resuelto en la causa n° 72903 del corriente año se procederá al uso de la fuerza pública».

Las imágenes se mueven con el pulso nervioso de quienes presencian la escena. La similitud con los videos grabados con celulares en este tipo de acontecimientos es llamativa para una serie de hace 20 años. El sonido tomado «de aire» da una sensación mayor de realismo. Los habitantes del caserón intentan resistir el desalojo, bloqueando la puerta. El nerviosismo y llanto de los niños y desesperación de los ocupantes en el forcejeo por con la policía crean la tensión de la escena. La puerta cede, los policías sacan a la gente de los pelos, a los niños de los brazos. Un niño le tira una naranja a un policía, otro policía corre una gallina en el hall del caserón. Las tomas parecen sacadas de un documental. La música de fondo: Mamma, de Luciano Pavarotti, acentúa el dramatismo de la escena.

 

Está secuencia: emitida por primera vez el 11 de octubre del 2000 en Canal 7, TV Pública, marcaba un antes y un después en la ficción argentina. No es que la TV no mostrara la miseria, la pobreza, la represión policial, el hambre. Esas escenas inundaban los noticieros y era lo que se veía día a día en las calles de la ciudad y el país, la novedad era que estas imágenes tomaban por asalto también a la ficción.

Nacía un nuevo realismo-social en la ficción argentina

Corrían los últimos meses del 2000 y Argentina atravesaba una de las mayores crisis sociales de su historia. El fenómeno de los cartoneros, gente durmiendo en la calle, una desocupación altísima. La juventud sentía que no tenía futuro.

Pero durante el 2000 y 2001 el país no sólo atravesó una crisis económica inaudita, sino también el auge de un fuerte movimiento de masas que enfrentó las políticas de ajuste del gobierno. Los movimientos de desocupados encabezaban fuertísimas protestas, marchas y piquetes. La situación derivó en el llamado Argentinazo, un estallido social que derrotó al gobierno de De La Rúa y puso fin al ciclo neoliberal en el país.

No es casualidad que esta irrupción de los sectores populares en la escena pública también tuviera su correlato en la cultura. Por aquellos años la cumbia villera comenzaba a tener su auge, la pertenencia a una villa o barrio popular comenzaba a ser parte de una identidad reivindicable para amplios sectores de la juventud. Surgía un orgullo de ser de barrio, opuesto al espíritu neoliberal que quería vender Argentina como país del primer mundo en los ´90 y que intentaba ocultar la pobreza y desigualdad estructural del país.

Hacía rato que los creativos de las productoras de TV intentaban interpelar a la audiencia reflejando algo de esta realidad. Las novelas se habían alejado de las historias de familias ricas con guiones calcados de EEUU. Las novelas de Pol-Ka venían guionando a protagonistas que tenían trabajos comunes como Daddy Brieva en «El sodero de mi vida», familias de barrio como en Gasoleros (1998-1999), Campeones (de la vida) (1999-2001), etc. Novelas costumbristas que intentaban interpelar hablando de lo que pasaba en los barrios de la ciudad, pero la realidad superaba por mucho a la ficción.

Los procedimientos y el enfoque de estas ficciones no daban en el clavo. Grabaciones en sets, actores que no lograban representar de manera creíble la realidad de esos personajes, se notaba a la legua el desfasaje entre esa visión de los barrios y la realidad que se vivía en la calle. Romantizaban la pobreza con colores y mensajes optimistas de superación personal. Incorporaban situaciones cómicas y personajes marginales simpáticos y cómicos eran incorporados a la trama para entretener a la audiencia.

Okupas vino a romper con todo lo establecido. La productora dio libertad creativa al director y los guionistas. Canal 7, la TV Pública, buscaba renovarse con un nuevo perfil. Okupas fue promocionada como la primer ficción de la señal y el slogan del canal era, por aquel entonces, «estamos construyendo la nueva televisión».

Y realmente Okupas era algo novedoso. Una serie que transpiraba realidad por todos sus poros. Desde el elenco, que a excepción de Rodrigo de la Serna era completamente desconocido e incluso contaba con personajes que no eran actores, sino gente proveniente de sectores populares. Los escenarios, casas reales, calles reales, plazas reales. La serie te anclaba en una ciudad que operaba como un personaje más, un mundo vivo más allá de la trama. Los diálogos surgían naturales, con las expresiones de los jóvenes y sectores que se representaban.

Okupas nos narra la historia de Ricardo, un joven que entrando a la adultez no encuentra motivaciones, y su transformación a partir de su camino por adentrarse en el mundo de la calle, el choreo, la marginalidad. Es una nueva presentación de una estructura narrativa conocida como el «camino del héroe» que se repite en varias obras clásicas. Otros tres jóvenes de barrio son co-protagonistas y acompañan a Ricardo: El Pollo, Chiqui, Walter. Los personajes son entrañables y están retratados con tal nivel de realismo que la serie nos hace sentir que son nuestros amigos. El guión y sus giros argumentales están tan bien ejecutados que la historia resulta completamente natural, y a la vez sumamente dramática y universal.

Chiqui, Walter, Ricardo y el Pollo. Los entrañables protagonistas de la serie.

Una de las anécdotas que ilustra esto es el casting de Dante Mastropierro (el «negro» Pablo, el «malo» de la serie), quien alquilaba unos galpones a la productora, y al enterarse que estaban por grabar una serie sobre gente de barrio, se acercó a un casting con su hermano, que también quedó en la serie.

En el casting, Bruno Stagnaro les indicó que debían representar un robo con otro joven actor que se presentaba para el casting. Rapidísimo, Dante le pregunta a Bruno si el robo sería de día o de noche. ¿Tiene alguna importancia?, responde Bruno. «Si, porque de día te voy a robar de una manera y de noche de otra». Este diálogo impactó a Bruno. Pero eso no es todo. Durante la improvisación, tuvieron que intervenir porque Bruno creía que el enojo y el maltrato de Dante y su hermano al joven actor eran reales.

Okupas se encontró con miles de jóvenes y no tan jóvenes que no se identificaban con lo que veía en la ficción hasta esos momentos. La recepción del público y la crítica fue un éxito rotundo de manera inmediata. Obtuvo premios en tres ternas del Martín Fierro: Mejor unitario y/o miniserie, mejor director y mejor actor revelación para Diego Alonso (Pollo). Fue tan contundente que supuso una transformación radical de gran parte de las producciones de ficción que vendrían a partir de entonces. Un nuevo tipo de realismo-social inundaba las señales de la TV Argentina.

La reedición de un clásico en la era Netflix

La banda sonora de la serie ambientaba la vida callejera de sus protagonistas con clásicos del rock nacional e internacional. Junto a bandas como Sumo, Los Redondos, Sui Géneris, sonaban los Rolling Stones, The Beatles, Queen, etc. Sin duda un punto muy fuerte de la serie fue su soundtrack, que acompañaba perfectamente las situaciones de la serie.

Por esos años no existían plataformas digitales de streaming ni algoritmos que identificaran el uso indebido (por Copyright) de temas musicales. Este problema supuso la imposibilidad de subir de manera oficial la serie en alta calidad a las nuevas plataformas. Para su reestreno anunciado recientemente en Netflix, se encomendó la producción de una nueva banda sonora original a Santiago Motorizado, líder de la banda El Mató a un Policía Motorizado, quien compuso más de 50 tracks para el estreno de la serie.

Santiago Motorizado.

Si bien para los fans la modificación de un clásico es desde el vamos chocante, hay que ver cómo opera la nueva música resignificando la serie, actualizando o matizando distintos aspectos. En distintas entrevistas, Santiago dijo ser fanático de Okupas y entender perfectamente de qué va la serie. Por mi parte confío en el criterio de Bruno Stagnaro y, en tanto se respete la libertad creativa y no se desnaturalice o ablande el contenido, la actualización de la música puede ser una oportunidad para acercarse más a las nuevas generaciones. Además, siempre está la opción de que se reedite en un futuro con la música original.

Desde ya que la posibilidad de que Okupas esté disponible para las nuevas generaciones en Argentina y Latinoamérica es una gran noticia, aunque con la contradicción de que no esté en plataformas gratuitas como cine.ar. Por muchos es considerada la mejor serie argentina. Okupas tiene mucho para decirnos hoy en día, cuando el país atraviesa nuevamente una importante crisis. Los nuevos jóvenes que buscan, en medio de este diluvio, encontrar su camino con aciertos y fracasos, seguramente se sentirán identificados con Ricardo, Walter, el Pollo y Chiqui, y con la realidad que se vive en las calles de la ciudad de la furia y otros centros urbanos en Argentina y latinoamérica.

 


 

Ficha Técnica de Okupas 

Director: Bruno Stagnato / Guionistas: Alberto Muñoz; Esther Feldman; Bruno Stagnaro / Elenco protagónico: Rodrigo de la Serna; Diego Alonso; Ariel Staltari; Franco Tirri / Género: Drama / Productora: Ideas del Sur / País: Argentina / Idioma: Español / Año: 2000 / 13 capítulos de 45 minutos aprox.

 


 

Fuentes y enlaces de interés:

La historia de OKUPAS La Mejor serie Argentina | CoffeTV

Okupas – El realismo de cambio de siglo en la televisión argentina

Buen debut de «Okupas» (Natalia Trzenko, La Nación, 20 de octubre del 2000)

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