• La virtualización es excluyente para quienes deben llevar cursos prácticos.
  • Parte de las afectaciones se da en el proceso de quienes estudian artes.

Por Sthefanny Zúñiga

Actualmente la Universidad de Costa Rica se encuentra experimentando con la modalidad virtual en todos sus cursos, sin embargo dicha modalidad deja excluida a una parte de la población estudiantil: tanto quienes no tienen recursos como quienes deben llevar cursos prácticos o teórico-prácticos, para ejemplificar esta situación nos remitiremos al caso de la Escuela de Artes Plásticas aunque sobra decir que hay más ejemplos en otras unidades académicas.

La Escuela de Artes Plásticas se caracteriza por ser una de las grandes olvidadas por Henning Jensen en la Sede Rodrigo Facio, cuenta con problemas de infraestructura y hacinamiento, falta de apertura de cupos, además las becas suelen ser insuficientes debido a la cantidad y el costo de los materiales que se deben comprar; por lo cual es una escuela que desde antes resiente los embates de la exclusión por parte de las autoridades universitarias.

En primer lugar vale aclarar que la maya curricular para artes plásticas se “divide” en dos: una parte que consiste en llevar dibujos, diseños, teóricos y talleres para que el estudiantado pueda decidir qué área le agrada más, y otra de especialidad donde se llevan cursos más focalizados, aunque de igual persisten mucho los talleres o los cursos teórico-prácticos. En ese sentido el experimento virtual de la universidad trae consigo serias complicaciones para el desarrollo de los cursos, pues en muchos casos la o el estudiante necesita de herramientas que o son de difícil acceso o son muy caras, por poner un ejemplo, entre los talleres que se llevan hay de madera, metales, papel hecho a mano o piedra los cuales necesitan herramientas especializadas para trabajar los materiales tales como: sierras de mesa, o gubias de madera, equipos de acetileno, pulpas de papel que deben refrigerarse a muy bajas temperaturas, entre otras muchas herramientas que el estudiantado no suele tener a mano por obvias razones.

Además de los materiales los procesos de evaluación es importante hacerlos de manera presencial, por ejemplo, en los cursos de dibujo que son mayoritariamente prácticos el enviar fotografías al personal docente de los trabajos generaría distorsiones de perspectiva, ocultaría trazos, entre otras y esto haría más complejo hacer las correcciones oportunas. Situaciones similares pasan para quienes ya se encuentran en especialidad y necesitan de equipos especializados y espacios amplios para poder hacer los trabajos con los cuales muchas veces no se cuenta en los hogares.

La virtualización de los cursos teóricos es una medida preventiva ante la pandemia, pero no puede ser una solución real mientras no se garanticen condiciones materiales de acceso a internet y equipo electrónico para todo el estudiantado. Además esta no puede ser la única medida para resolver la situación ante la emergencia pues no resuelve las mayas curriculares con cursos prácticos, ni toma en cuenta a quienes a causa de la pandemia están pasando por momentos sumamente estresantes, entre otros casos.

En ese sentido, la rectoría debe garantizar que los cursos teórico-prácticos y prácticos cuenten con un funcionamiento adecuado, por ejemplo reduciendo considerablemente la cantidad de estudiantes por grupo para mantener las medidas de distanciamiento físico, y por lo tanto, destinar más recursos para contratar personal que permita facilitar y dar seguimiento a esos cursos.

Por lo anterior exigimos a la rectoría medidas que resuelvan el proceso de enseñanza y aprendizaje en cursos teórico-prácticos y prácticos donde no han tomado ninguna medida, así como un proceso de acompañamiento en los casos de mayor vulnerabilidad social y psicológica del estudiantado las cuales se deben tomar para garantizar el debido proceso de enseñanza y aprendizaje.

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