• La lucha contra ALCOA se convirtió en un hecho histórico-simbólico importante para el movimiento estudiantil que aun hoy día marcan el imaginario de estudiantes como un “evento fundador” del mismo.

Por Sthefanny Zúñiga

Durante los años cincuenta la empresa Aluminium Company of America (en adelante ALCOA) inició operaciones en Costa de manera indirecta. Esta empresa buscaba explotar aluminio a través de la bauxita que se hallaba en algunas zonas de San Isidro del General, para ello firmó un primer contrato administrativo con Figueres Ferrer y en 1964 se inició  gestiones para firmar un contrato-ley que le permitiera explotar dicho mineral y, por medio del cual obtuviese beneficios, por ejemplo el Estado se iba a encargar de construir una carretera y un muelle para la empresa norteamericana.

El contrato-ley fue firmado por la administración Trejos en 1968 y enviado a la Asamblea Legislativa para recibir los debates respectivos, el mismo se aprobó en 1970 dándole permiso a la empresa para explotar la bauxita de San Isidro del General durante unos 50 años. Uno de los primeros sectores en oponerse fue el comunismo costarricense, vía el Partido Vanguardia Popular (PVP) quienes se oponían al contrato por proceder de una transnacional y las implicaciones imperialistas que esto tenía. Junto a este partido, diputados, sindicatos y el movimiento estudiantil, tanto de secundaria como universitario,  nutrieron mayoritariamente las manifestaciones.

Este levantamiento estudiantil se vio fuertemente influenciado por la coyuntura internacional de los años 60, la cual se caracterizó por los levantamientos obreros-estudiantiles en Francia, Praga, México, Chile, entre otros. Las universidades se convirtieron en centros de crítica al capitalismo y las calles en los campos de lucha y acumulación de experiencias. A esto se le debe sumar el movimiento de mujeres, que cuestionaba el sistema patriarcal, pujaba por la autonomía y también cuestionaba el capitalismo, siendo así un periodo muy dinámico para las distintas luchas, como resulta obvio esas influencias renovadoras llegaron a Costa Rica.

 

En medio de esta lucha los sectores más jóvenes –tal como ocurrió en otros lugares- comenzaron un proceso de diversificación del movimiento. De hecho las movilizaciones fueron posibles gracias al desborde y radicalización por la izquierda a la estructura de la Federación de Estudiantes de la UCR (FEUCR) que no era tan crítica del contrato-ley, obligando a las dirigencias estudiantiles a posicionarse y tomar acciones e, incluso, echando al presidente de la FEUCR de ese entonces (Rodolfo Gonzáles) quien “…fue reemplazado muy rápidamente “por falta de compromiso en la lucha planteada”; e incluso, antes de asumir su puesto ya se había desmarcado del movimiento. La responsabilidad formal recayó en el vicepresidente Romero, aunque en la práctica la conducción fue más bien colectiva, orientada por el Consejo Superior” (1). De hecho la primera persona en impulsar manifestaciones callejeras fue Iris Navarrete Murillo –sin pertenecer a las estructuras de la FEUCR- estudiante de derecho quien expuso un trabajo realizado junto a Vernor Cruz y de esta forma iniciaría la campaña contra ALCOA en 1969 con seminarios, visitas a colegios y otras actividades.

Las jornadas contra ALCOA fueron precedidas de una manifestación el 11 de abril que cerró con la captura de estudiantes por parte de la policía, lo que puso la balanza a favor de la juventud ya que la violencia causó indignación e impulsó la incorporación de más organizaciones como la Alianza de Mujeres Costarricenses (mujeres comunistas) y Juntas Progresistas al movimiento. Ya para el 21 de abril se anunció una huelga indefinida y una manifestación que contó con unas 5.000 personas conformada principalmente por estudiantes de secundaria y sindicatos docentes. Para el 22 de abril se aprobó en primer debate el proyecto y el 23 el edificio de Estudios Generales de la UCR amaneció con barricadas, se hizo una marcha a Casa Presidencial para exigir el veto del proyecto mientras que en la Asamblea se aceleraba el debate.

El 24 de abril se realizó una manifestación con la participación de más de 50 mil personas hacia la Asamblea Legislativa. En la mañana la manifestación se mantuvo en los alrededores del legislativo y para la tarde con la aprobación inminente del proyecto la protesta se radicalizó cuando un estudiante cortó el flujo de electricidad al Congreso: “Inmediatamente salieron piedras desde la multitud que destrozaron cada uno de los vidrios de la Asamblea y muchos colegiales empezaron a dispersarse. Mientras el debate se restablecía, la policía intervino y a eso de las seis de la tarde lanzaron lacrimógenos” (2). Al final la jornada cerró con cientos de detenciones de estudiantes. A pesar de la radicalización de la lucha el poder legislativo aprobó el proyecto; sin embargo, la empresa seguiría funcionando durante unos cinco años y el contrato se llegaría a derogar en 1976, de modo tal que la empresa se fue del país sin poder explotar la bauxita. Si bien es cierto a la fecha no se sabe con exactitud los motivos de la empresa para retirarse, según alegaron se fueron por la “inestabilidad” del país y las manifestaciones.

La lucha contra ALCOA se convirtió en un hecho histórico-simbólico importante para el movimiento estudiantil que aun hoy día, cincuenta años después, marcan el imaginario de estudiantes como un “evento fundador” del mismo -que a la postre potencio las movilizaciones como la huelga en el Instituto Tecnológico Nacional, e incluso por causa de la comparación entre la generación de ALCOA y las “otras” dieron ciertos discursos que deslegitimaban la importancia de estos otros procesos- y se encuentra envuelto en una serie de construcciones discursivas que resaltan de sobremanera o le otorgan atribuciones que no le corresponde al movimiento por medio de la construcción discursiva el cuál creó un “carácter mítico de la generación de Alcoa radicó en crear un relato simplificado y cargado de olvidos, pero con un contenido único e irrepetible (p. 191). A la luz de este argumento, no es casual que durante la década 1990, Barahona dijera públicamente que las protestas de su juventud habían sido “el momento de mayor solidez del movimiento estudiantil universitario”” (3) esto es lo expresado por algunos de los participantes en las jornadas de ALCOA.

 

Otra cuestión es la que gira en torno a la relación entre el movimiento contra ALCOA y el nacimiento del movimiento ecologista “Uno de los recuerdos más novedosos surgió en la década de 1980. Según esa interpretación, las protestas contra Alcoa eran las fundadoras del ecologismo de Costa Rica. Esta actualización del recuerdo fue trascendental, porque imaginó un escenario en el que los universitarios costarricenses estaban a la vanguardia global y se encargaron de fundar uno de los nuevos movimientos sociales más importantes de la segunda mitad del siglo XX” (4), esto aun cuando el principal factor de oposición era que la empresa fuese una transnacional estadounidense, sin embargo, con esta relectura se dio pie a fortalecer y darle un hito simbólico al movimiento ecologista.

Aun así, de esta lucha se desprenden varios apuntes, tales como la importancia del contexto y las influencias y aprendizajes internacionales que permiten configurar el movimiento, así como el estrecho vínculo entre la realidad nacional e internacional. Segundo, la importancia de la politización del movimiento estudiantil, la capacidad de este para intervenir en el debate nacional potenciando la voz de los sectores explotados y oprimidos, así como la importancia de la unión entre los distintos sectores para fortalecer la lucha. En resumen, la lucha contra ALCOA debe rememorarse como un logro de las bases estudiantiles quienes desbordaron a la federación e impusieron en la agenda política nacional la discusión contra la empresa transnacional.

En la actualidad, rememorar esta lucha también debe ir vinculado al fortalecimiento del movimiento estudiantil, su independencia del gobierno y los grandes empresarios y la participación del mismo en los debates nacionales protegiendo a los sectores explotados y oprimidos; esa es la visión, que por ejemplo, tiene ¡Ya Basta! corriente estudiantil que participa constantemente en las distintas luchas ecologistas, feministas y del sector trabajador.


Notas:

  1. José Manuel Cerdas. Las Luchas Contra La Empresa ALCOA. Un Intento De Síntesis Interpretativa (1969-1970) file:///C:/Users/Lenovo/Documents/universidad/2%20semestre/filosof%C3%ADa/9571-Texto%20del%20art%C3%ADculo-30365-2-10-20170904.pdf ,
  2. Randall Chaves. Una Leyenda Heroica. https://www.scielo.sa.cr/scielo.php?pid=S1409-469X2020000100001&script=sci_abstract&tlng=es
  3. Ibíd. Una Leyenda Heroica.

4. Ibíd. Una Leyenda Heroica.

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