Pronunciamiento del Comité de Personas Interinas

El siguiente formulario tiene por intención la lectura y firma del Pronunciamiento del Comité de Personas Interinas de la Universidad de Costa Rica acerca de la coyuntura que atraviesan las universidades públicas costarricenses, en general, y la Universidad de Costa Rica, en particular.

“En defensa de la universidad pública, sí, pero de una universidad más justa y menos desigual”

Consideramos que:

Vivimos tiempos muy difíciles, tanto en Costa Rica como a nivel mundial, por motivo de la pandemia del Covid. Esto ha implicado, de parte de las personas trabajadoras de la Universidad, enormes esfuerzos y sacrificios para sostener el ciclo lectivo. Por si fuera poco, en las últimas semanas se han recrudecido los ataques y amenazas a la autonomía y el presupuesto de las universidades públicas, por parte del Gobierno y la Asamblea Legislativa.

Es fundamental la defensa de la autonomía y del presupuesto de las universidades públicas, sin embargo, esta lucha debe ir de la mano con transformaciones sustantivas a lo interno de estas, sobre todo en lo que concierne al régimen de precarización que estamos sometidas las y los trabajadores interinos, tanto docentes como administrativos.

No se trata de “defender la universidad” en abstracto, sino de qué modelo de universidad queremos defender. La educación superior pública ha sido un pilar fundamental para el desarrollo del país, especialmente en términos de movilidad social, producción de conocimiento y trabajo en las comunidades. Por esto, nos oponemos a un modelo de universidad empresarial, el cual concibe la educación como un bien mercantil y en donde unas áreas del conocimiento se valoran más que otras, en función de su rentabilidad para el mercado.

La Universidad de Costa Rica no es un ente homogéneo, sino que se compone de muy diversos sectores, entre los cuales hay fuertes desigualdades, en cuanto a salarios y condiciones laborales. No queremos defender esa universidad excluyente y desigual, que sistemática e impunemente violenta nuestros derechos y dignidad, al mismo tiempo que perpetúa privilegios desproporcionados sobre un pequeño sector de la institución (lo cual inclusive le da fuerza y argumentos a los “enemigos” externos de las universidades públicas).

Las personas interinas somos la mayoría del personal docente de la Universidad de Costa Rica: un 66,3% del total, pudiéndose además sumar el 7,9% de las personas que se encuentran en una condición “mixta”, con lo cual se alcanza un total de 74,2%. Sin embargo, a pesar de ser mayoría en términos numéricos, las políticas y directrices emanadas desde los centros del poder universitario nos perjudican y excluyen directamente.

Las personas interinas y el personal administrativo estamos excluidos de la mayoría de los procesos donde se toman decisiones que nos afectan directamente, por ejemplo, de las asambleas de escuela y las elecciones universitarias. Por lo que exigimos se establezcan mecanismos que aseguren nuestra participación, como mayoría del sector universitario que somos, pues esta es la única forma de caminar hacia una democratización real de los espacios de toma de decisiones.

El régimen laboral precarizado e inestable al que estamos sometidos(as) provoca secuelas en nuestra salud mental y física, así como nos impide realizar planes a largo plazo y un proyecto profesional y de vida dignos ¿Cómo podríamos hacerlo si durante cuatro meses del año percibimos un ingreso disminuido o nulo y si no tenemos certeza que el siguiente semestre nos contratarán? En ese sentido, la reciente campaña institucional “Nuestra salud mental importa” nos parece hipócrita y ofensiva, por lo cual hacemos un llamado a las autoridades universitarias a hacer realidad su discurso.

Si no se realizan modificaciones a lo interno de la universidad, en dirección a mayor equidad y justicia, los impactos de origen externo (recortes a presupuesto, ataques a autonomía, etc) recaerán, sin lugar a dudas, sobre el sector más vulnerable: las personas interinas. Si no se toman medidas serias para distribuir de manera más sensata los recursos institucionales, se puede esperar un escenario de ajuste dramático y aparatoso (despidos o reducción de jornadas, recortes a becas, cierres de carreras, proyectos, programas, sobre todo en las áreas más débiles -sedes regionales, acción social, etc.-) como ya se ha venido dando en los últimos años.

El ataque a la autonomía y el presupuesto de las universidades públicas no es un hecho aislado, sino que forma parte de un proyecto de estrangulamiento de las instituciones públicas y los derechos sociales y laborales de la población costarricense, por parte de grupos de poder político-económicos. En ese sentido, nos parece lamentable el papel de las autoridades de la Universidad de Costa Rica y las demás universidades públicas las cuales se han aislado de otros sectores sociales, sobre todo, los más vulnerables y golpeados por la crisis económica y el ajuste fiscal.

Por estos motivos, hacemos un llamado a estudiantes, personas interinas de otras universidades públicas, funcionarios(as) propietarios(as) solidarios(as) y otros sectores sociales, a luchar y organizarnos en defensa de la educación superior pública y a exigir el inicio de una serie de transformaciones que eliminen -o por lo menos, disminuyan- la desigualdad y los abusos a los que estamos sometidas las personas en condición de interinato. Al final de cuentas, es la Universidad en su conjunto la que se verá beneficiada.

¡En defensa de la educación superior pública!

¡Por una Universidad más justa y menos desigual!

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