Por ¡Ya Basta!

El 7 y 8 de noviembre se realizaron las elecciones de la Federación de Estudiantes de la UCR, en un clima de lucha estudiantil, con varias tomas de edificios curso ante los ataques del gobierno y los partidos patronales contra el modelo de educación superior pública, lo que sin duda alguna marcó el proceso.

El ataque al presupuesto y la autonomía universitaria

Es importante recordar que el Ministerio de Hacienda presentó la propuesta de presupuesto nacional de la República con un “redireccionamiento” de ₡70 mil millones del Fondo Especial para la Educación (FEES), para ser utilizado en inversión de capital, es decir, infraestructura y equipo.

Esto abrió una “grieta” temporal entre las rectorías y el gobierno, pues la imposición de Hacienda amenaza la estabilidad financiera de las universidades en partidas como becas, pago de salarios, investigación, acción social y regionalización. Además, atenta contra la autonomía universitaria, en tanto limita buena parte del presupuesto para solamente un rubro.

Estas medidas de ajuste son ejecutadas como parte del ingreso del país a la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), que propone una serie de medidas neoliberales para la educación superior. (1)

Junto con esto, los ataques al FEES vienen desde hace años, pues el presupuesto de las universidades debería representar un 1,5% del PIB en la actualidad, tal como fue establecido en el V Convenio FEES firmado en 2010. Sin embargo, la meta no se alcanzó e, incluso, desde el 2017 el presupuesto universitario decrece con respecto al PIB: pasó del 1,42% al 1,35% en 2019 y, para 2020, se proyecta que baje al 1,33%.

Esto representó una serie de recortes que el estudiantado y la clase trabajadora de las universidades sienten en diferentes grados, pero de forma más aguda en sedes y recintos regionales: ataques al presupuesto para regionalización, cierre de carreras, recortes en presupuesto de horas estudiante y asistente, cierre de TCU’s y proyectos de acción social, crisis de cupos, precarización laboral, tercerización y ataques a los salarios más bajos.

El recomienzo del movimiento estudiantil

Todo este conjunto de políticas impulsadas por los gobiernos del PAC, las rectorías cómplices, los partidos empresariales en la Asamblea Legislativa y las Federaciones Estudiantiles, sentaron la base material necesaria para que reapareciera en la escena política nacional el estudiantado de las universidades.

¡Y vaya forma de reaparecer! Con tomas de edificios simultáneas en varias facultades y sedes regionales: Puntarenas, Guanacaste, Ciencias Sociales, Educación (estas se mantuvieron como mínimo tres semanas); además hubo tomas en el recinto de Tacares, sede de San Ramón; y otras por uno o dos días como Letras, Arquitectura, Económicas. En la Universidad Nacional se mantuvo varios días la toma de la rectoría y, por un par de días, en la sede Región Brunca de Pérez Zeledón. Todo un clima de rebeldía estudiantil que nadie se esperaba en tal magnitud, demostrando la potencia del recomienzo estudiantil universitario.

Pero este proceso también tuvo límites, particularmente en su conducción que estuvo a cargo del autonomismo, ya fuera por personalidades que abiertamente se reivindican como tales o por la forma de organización que se impuso en las tomas.

Por ejemplo, pesó la ausencia de un plan de lucha unificado, lo cual restó potencia al movimiento luego de la marcha nacional a Casa Presidencial (22 de octubre), cuando se hizo patente que no había claridad de hacia dónde y cómo dirigir la pelea en lo venidero. Esto produjo un atrincheramiento de la vanguardia estudiantil en las tomas de edificios como una medida de presión a las Rectorías, pero sin orientación para ganar al resto de la comunidad estudiantil para impedir el redireccionamiento al FEES en la Asamblea Legislativa. La consecuencia lógica de esto fue la fragmentación de la lucha estudiantil, llegando al extremo de que cada toma terminó negociando por separado su desmovilización con los decanatos o la Rectoría con base a reivindicaciones sectoriales, dejando en segundo plano la defensa del FEES y la autonomía universitaria (el objetivo inicial del movimiento).

Aunque el Frente Autónomo Interuniversitario (FAI) representó un esfuerzo de constituir un organismo de coordinación, en los hechos no logró darle cohesión al proceso de lucha. De manera recurrente las decisiones tomadas en las asambleas del FAI luego fueron revocadas en las asambleas de las tomas. Así, bajo un criterio de “horizontalidad” el método asambleario pierde su potencialidad, pues toda decisión puede ser revocada unas horas después por otra asamblea (sin que medie un balance sobre la experiencia que lo justifique), dando como resultado asambleas que no tienen acuerdos firmes y que se extienden por horas.

Por último, en varias tomas se impusieron los rasgos de conducción anti-democráticos del autonomismo, en particular sus prejuicios anti-partido. Esto fue evidente en Ciencias Sociales donde se prohibieron la circulación de periódicos, volantes y uso de camisas partidarias, una medida que no tiene cabida dentro de un proceso de lucha donde a nadie se le puede censurar su pensamiento político. En la toma de la Rectoría en la UNA se llegó al extremo de retirar la bandera de Palestina. ¡La censura previa de publicaciones y signos externos es una medida policial que no tiene cabida entre personas que luchan!

Las elecciones estudiantiles

Lo más importante a destacar de estas elecciones es que se produjo una ruptura del estudiantado con el gobierno del PAC, expresado en el rotundo fracaso de Progre, partido que se retiró de la campaña electoral porque la mitad de su papeleta rompió con este partido. En medio de toda esta coyuntura de lucha, quedó claro el rol aliado de Progre al gobierno, al firmar el “acuerdo” entre gobierno, rectorías y federaciones, el cual no garantiza nada pues es la Asamblea Legislativa la que va a terminar definiendo el presupuesto.

Es necesario contribuir a la profundización de esta ruptura de la juventud estudiantil con el gobierno, porque la entrada en escena del movimiento estudiantil podría inclinar la balanza en favor de nuestras luchas en las discusiones políticas que están planteadas a nivel nacional y universitario.

Además debemos señalar el carácter antidemocrático de estas elecciones, pues la misma coyuntura de lucha nos exigía priorizar la lucha por sobre las elecciones (2), tarea que solamente asumió ¡Ya Basta! y que en parte explica nuestra baja votación (aunque fue mayor que la del año anterior), ya que no hicimos campaña durante toda la primera semana al mantener nuestra presencia en las tomas de la Rodrigo Facio y Sedes regionales. Desde nuestro partido llamamos a posponer las elecciones debido a que las tomas de edificios impedían llevar la campaña a ciertos lugares como Sociales, Educa, Guanacaste y Puntarenas (12 mil estudiantes en total), e incluso en la sede del puerto ni siquiera se pudo ejercer el derecho al voto.

¿Qué clase de federación de estudiantes puede representarnos cuando una sede completa no pudo votar? Sumándole a esto el dato que Puntarenas fue una de las más activas en la lucha contra el plan fiscal, y este año fue la primera sede tomada, puntapié inicial de la reactivación del movimiento estudiantil (4).

¡Es necesaria una corriente estudiantil anticapitalista, feminista y ecologista!

El recomienzo del movimiento estudiantil plantea enormes posibilidades de lucha en lo que resta del gobierno de Carlos Alvarado, el cual sigue una “hoja de ruta” trazada por la agenda neoliberal de los organismos internacionales y las cámaras patronales: recortes en la educación y salud pública, ataques a pensiones, destrucción de conquistas salariales en el sector público, etc.

El directorio de la FEUCR pasó a manos de Alternativa (Frente Amplio), una corriente que fue cómplice de Progre en el desmantelamiento del movimiento estudiantil en los últimos años. El autonomismo, aunque está conformado por compañeros y compañeras que luchan, no construye una alternativa de lucha unitaria para todo el movimiento estudiantil e incurren en prejuicios anti-partidos y métodos de conducción anti-democráticos.

Ante esto, es necesaria la construcción de una corriente de izquierda anticapitalista, feminista y ecologista en el movimiento estudiantil, que se postule como una alternativa de dirección del movimiento estudiantil e las luchas y las elecciones. Este es el objetivo con el cual desarrollamos ¡Ya Basta! e invitamos a las personas que simpaticen con nuestras propuestas a sumarse a nuestra corriente.


Notas

1) Ver “OCDE, recortes y una FEUCR que no avanza: La injerencia de la OCDE en el modelo de Educación”. En:

http://izquierdaweb.cr/titulares/universidades/ocde-recortes-y-una-feucr-que-no-avanza-la-injerencia-de-la-ocde-en-el-modelo-de-educacion/

2) Ver “Ante la coyuntura de lucha por el FEES, el TEEU debe suspender las elecciones”. En:

http://izquierdaweb.cr/titulares/universidades/ante-la-coyuntura-de-lucha-por-el-fees-el-teeu-debe-suspender-las-elecciones/

3) Ver “TOMA DE RECTORÍA DESDE UNA VISIÓN FEMINISTA” https://www.facebook.com/notes/asambleas-de-resistencia/toma-de-rectoría-desde-una-visión-feminista-difundimos/1774679709343484/

4) Ver “Estudiantes toman la Sede del Pacífico de la UCR”. En:

http://izquierdaweb.cr/titulares/universidades/estudiantes-toman-la-sede-del-pacifico-de-la-ucr/

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