• Una palmada y una cuchillada por la espalda: es el agradecimiento que le da el gobierno a las universidades. El recorte dejaría un hueco presupuestario de ₵1.900 millones sólo en la UNA.

Sthefanny Zúñiga

Con el destacado papel que han jugado las universidades públicas durante la pandemia colocando recursos para el desarrollo de implementos médicos, la construcción de respiradores, equipos especiales para limpiar mascarillas, el aporte en la creación de los modelos estadísticos, la atención en psicología, la fabricación de un medicamento que ayuda a inhibir el Covid-19; el gobierno les devuelve una palmada en el hombro y una puñalada por la espalda.

Según trascendió como resultado de la última reunión de la comisión de enlace la administración de Alvarado les dijo a las universidades que “ellos no tendrían posibilidades para mantener a las instituciones públicas el monto presupuestario que se le asignó para el año 2020”[1], en pocas palabras pretenden ocasionar un descalabro financiero en las universidades (y otras instituciones) que han estado en primera fila atendiendo la emergencia.

Por ejemplo, sólo en la Universidad Nacional (UNA) “tendría un descubierto en el presupuesto cercano a los ¢1.900 millones. 1 mientras que en las otras universidades como la UTN ya los efectos de los, prácticamente, nulos incrementos del presupuesto universitario comienzan a evidenciarse. A eso se le debe sumar los recortes hechos este año, que ascienden a los ₵48 mil millones y afectan al FEES.

De este modo, por ejemplo, en la UCR se están reduciendo los montos de las becas y para el próximo año estarían en riesgo las partidas para horas estudiante y asistente, así como presupuestos para Acción Social e Investigación, afectaciones que se calculaban antes de esta advertencia.

Por demás, aun cuando los rectores de momento digan defender las universidades no hay que confiar plenamente en ellos, pues en años anteriores -y en el actual- son las mismas autoridades universitarias quienes han respaldado los recortes, incluso diciendo que los mismos fortalecían a estas instituciones dando pie para que el gobierno se sienta con el total derecho a recortar cuando y como quiera.

Por último, si bien es cierto el no aumentar o disminuir el presupuesto FEES sería un desacato directo a la Constitución tampoco sería algo nuevo, se debe recordar, por ejemplo, que esté año se le aplicó las medidas de ajuste de la regla fiscal, o que desde hace años se está reduciendo el FEES en relación al PIB, por lo cual no es raro que se pasen por alto las mismas leyes.

Todos estos ataques que está emprendiendo Carlos Alvarado contra las universidades públicas y otras instituciones que son conquistas de la clase trabajadora son para congraciarse con los grandes empresarios y los organismos internacionales como la OCDE y el FMI.

Justo por ello desde ¡Ya Basta! consideramos que es preciso organizarnos para salir a las calles (con todas las medidas de seguridad sanitarias) y pararle la mano a este gobierno, para obligarlo a que sean los grandes empresarios, las piñeras, las zonas francas quienes paguen la crisis y no se desfinancien las universidades públicas, ni se pase la factura al pueblo trabajador.


[1] La Nación. https://www.nacion.com/el-pais/educacion/gobierno-a-u-publicas-sobre-fees-2021-no-hay/RP3XKHSIIBEZRBVYFU4ZJPGJNM/story/?utm_source=dlvr.it&utm_medium=Twitter

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