Deby Calderón Vega

Atravesamos una coyuntura nacional girada a la derecha, capitaneada por los grupos capitalistas y conservadores en el gobierno y la Asamblea Legislativa, los cuales traen consigo una serie de contrarreformas para profundizar el proyecto neoliberal contra los sectores de abajo. Esta situación no sucede sin resistencias y luchas que, lastimosamente, en la mayoría de los casos fracasaron producto del derrotismo y la confusión que imprimen las direcciones sindicales y de los movimientos sociales. Es necesario un Encuentro Nacional de Lucha para construir un plan unificado contra el préstamo con el FMI y la Ley de Empleo Público, por medio del cual se aglutine a todos los sectores.

Una coyuntura girada a la derecha y con la fragmentación de los movimientos de lucha

Todavía pesan las derrotas contra el Plan Fiscal en 2018 y la Ley Anti-huelgas en 2019, aspecto que obstaculizó (política, legal y moralmente) que los sectores trabajadores se sumaran a las luchas recientes. Por ejemplo, la clase trabajadora del sector público no ha hecho parte de la lucha contra el préstamo con el Fondo Monetario Internacional (FMI) con sus propias organizaciones y consignas, salvo algunas acciones aisladas (como caravanas simbólicas), o bien, participando de manera fragmentada como “ciudadanos” en las jornadas de Rescate Nacional el año anterior. A esto se suma la desmovilización que provocó la pandemia por el temor al contagio (sobre todo en los primeros meses).

Al mismo tiempo, se mantiene la parálisis del movimiento estudiantil universitario, en gran medida debido a la conducción del “progresismo” (el PAC y el Frente Amplio), producto de lo cual retrocedió enormemente en cuanto a su capacidad de lucha. Así, el PAC y el FA se alternan el control de las federaciones de estudiantes, canalizando cualquier descontento o conato de lucha por las vías institucionales y de negociación.

Para la burguesía resulta muy ventajoso la desmovilización dos de los sectores sociales más dinámicos de las últimas décadas, pues esto facilitó el impulso de su agenda de ataques casi sin oposición en las calles, a excepción de la lucha contra el FMI de octubre pasado, donde no participaron organizadamente ni la clase trabajadora ni el movimiento estudiantil.

Mientras tanto, el pasado lunes 1 de marzo, el FMI anunció la aprobación del empréstito para Costa Rica por $1.778 millones, el cual deberá ser aprobado por la Asamblea Legislativa. Este endeudamiento implicará una serie de reformas contra las condiciones de vida de los sectores trabajadores y populares, como la Ley de Empleo Público o las reformas a las pensiones.

Ante esto, Mitsuhiro Furusawa del FMI, declaró que “el continuo refuerzo de los programas de asistencia social y la aplicación de las reformas previstas en el marco de la ambiciosa Ley de Empleo Público también serán fundamentales para mejorar la equidad y la eficiencia del gasto público. Otras reformas estructurales del ámbito fiscal respaldarán la estrategia fiscal del gobierno y mitigarán los riesgos fiscales”. (1)

Así, el gobierno y la burguesía pretende reducir la deuda pública de un 70% a un 50%, por medio del congelamiento de los salarios del sector público, recortando y limitando el gasto de las instituciones en inversión de capital, salarios y servicios, lo que afecta a los sectores populares y trabajadores y los servicios que recibimos o que dejamos de recibir.

Además, pretenden congelar las pensiones mayores a ₡462.000 mensuales hasta que la deuda baje del 60%. También se impone el salario global, lo que acabaría con una de las principales conquistas históricas de nuestra clase: el derecho a la negociación colectiva. Ni una sola medida del acuerdo con el FMI apunta a las ganancias y privilegios de las grandes empresas millonarias.

Impera el derrotismo en la lucha

Por otra parte, por abajo se respira todavía un clima de derrota producto de las luchas de los últimos años, lo que se suma al fracaso de las orientaciones políticas de las direcciones sindicales burocráticas que solo buscan sentarse en las famosas “mesas de diálogo”. Esta táctica solo provocó la desmovilización de las bases y la posterior derrota de las luchas, lo que se agrava ahora que ni siquiera pueden convocar una medida de presión para sentar al gobierno a negociar, porque la Ley anti-huelgas en los hechos cercenó el derecho a la lucha colectiva en el sector público.

Tampoco la dirección del Movimiento Rescate Nacional parece tener la capacidad de convocatoria que vimos en octubre del 2020. Esta dirección con una serie de vicios caudillistas, además de la confusión de sus consignas de lucha, ha creado una desconfianza en la población de seguir sus llamados a manifestarse. Basta con ver las raquíticas convocatorias de 20 a 50 personas de las últimas semanas (2).

Sumado a esto, las rectorías de las universidades públicas empezaron a convocar movilizaciones de cerca de 500 personas con el eje de la “defensa del Estado Social de Derecho” y para sacar a las universidades de la Ley de Empleo Público por atentar contra la autonomía universitaria. Esta convocatoria no lucha contra todo el proyecto de ley, sino que vela solamente por los intereses propios.

Asimismo, es una contradicción que la lucha gire en torno a la “defensa del Estado Social de Derecho”. En palabras de Catalina Chaves, presidenta de la FEUCR “hoy aquí vamos a entrar a defender una agenda que hemos posicionado desde la Federación de Estudiantes de la Universidad de Costa Rica, que tiene que ver con la defensa del Estado Social de Derecho y con las garantías constitucionales que se le han dado a las instituciones públicas” (3).

Esta orientación, históricamente, la sostiene el Frente Amplio y, ahora, es replicada por las burocracias sindicales y las mismas rectorías. Esta “solución” contra el proyecto neoliberal justifica canalizar todos los esfuerzos de las luchas por las vías institucionales, porque confían en lo que queda de ese “Estado Social de Derecho”. En realidad, es una consigna regresiva, en tanto pretende llevar hacia atrás la rueda de la historia, lo que incluso es imposible. ¿Cómo pretende el FA volver a la década de los años 50’s en condiciones sociales, políticas y económicas bastante distintas? Además, la Constitución del 48 garantizó las bases para el desarrollo de un modelo de Estado burgués en Costa Rica a partir de la represión de la clase obrera (en particular de la empresa privada) y la persecución de la izquierda, aspectos necesarios para garantizar la explotación de la inmensa mayoría de la población y del patrimonio natural. ¿A eso pretende volver el FA y las direcciones de los movimientos sociales?

Por un Encuentro Nacional de Lucha para derrotar al FMI y la agenda reaccionaria del gobierno

Hay una enorme fragmentación de las luchas y convocatorias distintas. Hace falta una convocatoria común, que aglutine a todos los sectores y consignas. Para esto proponemos la convocatoria de un Encuentro Nacional de Lucha contra el préstamo con el FMI, donde se construya democráticamente los eje y organización de la lucha.


Notas:

1. https://semanariouniversidad.com/pais/fmi-aprueba-un-acuerdo-ampliado-por-us-1-778-millones-para-costa-rica/

2. https://www.diarioextra.com/Noticia/detalle/443315/organizaciones-sociales-protestan-en-san-jos-

3. https://semanariouniversidad.com/pais/comunidad-universitaria-solicita-mas-discusion-de-ley-de-empleo-publico-ante-premura-del-legislativo/

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