• El sistema capitalista promueve precariedad emocional y el deterioro de las relaciones afectivas debido a la constante explotación laboral y de consumo a la que someten a sus trabajadores. La vida pierde matices, se extrapola, se marchita bajo el objetivo único de producir.

José Daniel Cascante Calderón

En el capitalismo, las alienaciones y las opresiones se sirven como platillo del día. Este génesis viene desde una cultura que ha sido muy discutida, y sus efectos han sido devastadores. Simplemente, este modelo de explotación de recursos humanos y naturales ha traído como consecuencia el desgaste inevitable de la sociedad, y la salud mental ha pagado las nefastas secuelas de este neoliberalismo depredador.

Incluso retenemos una huella del incipiente liberalismo manifestado como una adversidad psicológica desde la Revolución Industrial. Esto es fruto de factores de la época como los efectos migratorios, la calidad de vida, la fuerza y condiciones de trabajo que sin duda impactaron en la condición psicológica de la población según un estudio publicado en Journal of Personality and Social Psychology. Estas consecuencias se ampliaron y reforzaron con el paso del tiempo y en la actualidad se nos proyectan como altas tasas de ansiedad y depresión.

Por ello, es un hecho que luchar por tener salud mental es también luchar contra ese sistema que nos oprime. También debemos organizarnos como clase explotada y generar una resistencia que visibilice nuestro movimiento como una opción de ganancia no sólo para nuestra salud mental sino también para otras esferas de la vida.

El sistema capitalista promueve precariedad emocional y el deterioro de las relaciones afectivas debido a la constante explotación laboral y de consumo a la que someten a sus trabajadores. La vida pierde matices, se extrapola, se marchita bajo el objetivo único de producir.

Es entonces cuando se hace necesario entonar desde los adentros una salud mental que combata el yugo capitalista, y que valore la salud mental como un acto para desafiar el sistema imperante.

La revolución es todo aquello que supone un cambio brusco en el estilo de vida, y luchar por mejorar la salud mental implica detener todas esas abusos emocionales que el sistema capitalista se atreve a ejecutar contra los trabajadores de todo el mundo.

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