Pierre Broué

Los militantes de la Oposición que quedaron en libertad tenían teóricamente los mismos medios de acción que los otros ciudadanos soviéticos: como ellos, participaban aquí o allá en las huelgas o en las manifestaciones de descontento. Y, durante este periodo, parecen haber sido el único grupo que distribuyó o difundió clandestinamente panfletos o textos políticos.

Pero el grueso de las filas de la Oposición, los deportados, cuyos efectivos se elevaron a alrededor de 8.000 hacia 1933, tenía escasos medios de acción para realizar lo que era su objetivo principal, mejorar las condiciones de detención. Los deportados y los prisioneros conmemoraron siempre mediante manifestaciones las dos fechas del lº de mayo y del 7 de noviembre, cantando La Internacional a pesar de la prohibición y enarbolando trapos rojos a modo de banderas. Estas manifestaciones les costaban generalmente muy caras: arresto de deportados, por ejemplo los de Rubtsovsk en 1930, y sanciones severas en las cárceles de aislamiento”: aislamiento especial, calabozos, ampliación de condenas. Pero, cuando el régimen se tornó insostenible, solo quedó el recurso de la desesperación: la huelga de hambre. La primera había estallado a partir de los primeros meses de 1928 en la prisión de Tomsk. La segunda había tenido por escenario la penitenciaria de Tobolsk donde el régimen era feroz. En 1930, en la ”cárcel de aislamiento” atestada – más de 450 prisioneros en ese momento – de Verkhneuralsk, el director Biziukov había hecho encadenar desnudos a los prisioneros en huelga de hambre y los había rociado con agua fría en pleno invierno para doblegarles.

Fue en Verkhneuralsk donde a partir de 1930 se desarrollaron las huelgas más duras, al menos de aquellas que se conocen. La primera estalló a fines de abril de 1931, donde un detenido, el ”decista” Essaian, fue herido de un tiro por un centinela. Se formó un comité de huelga de tres miembros, con Dingelstedt, el ”Bolchevique Militante” Kvachadzé y el decista Saiansky.[87] Los ciento setenta y seis comunistas de todas las tendencias en huelga tenían el apoyo de los anarquistas. Reivindicaban sanciones contra los responsables, el cambio del director, garantías para el futuro, la liberación y la hospitalización del herido, la adecuación del reglamento y la mejora de las condiciones cotidianas de vida.

Al séptimo día se les prometió llamar a una comisión especial de la GPU, presidida por Andreeva, para negociar, y entonces levantaron la huelga: el 1 de mayo de 1931, los prisioneros envalentonados en bloque por esta primera victoria se movilizaron en la ”cárcel de aislamiento” con retratos de Trotsky y banderas con las consignas de la Oposición. Pero la comisión no llegó. La huelga se reinició a principios de julio. Esta vez, la comisión se presentó y cedió muchas reivindicaciones importantes.[88] Poco más tarde se sabría que ciertas promesas no fueron cumplidas, en especial que Essaian no fue liberado, tan sólo trasladado. Bajo represalias solapadas, treinta y cinco detenidos fueron enviados a Suzdal bajo un régimen muy duro.

La segunda huelga de hambre se desató en Verkhneuralsk en mayo de 1933. En efecto, desde hacía meses, a los condenados cuya pena había finalizado ésta se les “renovaba” automáticamente por vía administrativa y sin justificación por la dirección colegiada de la GPU. Los detenidos decidieron entonces advertir a la GPU que retomarían inmediatamente la huelga de hambre si no obtenían la liberación de todos los prisioneros cuyas penas expiraban. El comité de huelga elegido, todavía con Dingelstedt, el ”Bolchevique Militante” Sacha Slitinsky y Iakov Byk, tomó todas las disposiciones para que la huelga comenzara el día señalado, aún en caso de traslado.[89] Al iniciarse el traslado de los detenidos la huelga estalló simultáneamente en muchas prisiones. En Verkhneuralsk, fue quebrada al treceavo día. Dingelstedt, Slitinsky y Byk fueron trasladados a la siniestra penitenciaría de Solovki, en las islas Solovietsky, que Ciliga llama ”la Guayana ártica”. Allí, los políticos – comunistas uzbekos y de Kirguizia, pero también georgianos y caucasianos – estaban mezclados con los presos comunes y eran objeto de las peores vejaciones. Fortalecidos por la experiencia adquirida, los hombres de Verkhneuralsk reiniciaron su pariente trabajo se reagrupándose y reorganizándose. Algunos meses más tarde lucharon por el reagrupamiento de los presos políticos y la obtención de un régimen especial. Obtuvieron, escribe Ciliga, ”algunos resultados”.[90] El rastro de FN Dingelstedt, profesor rojo, intelectual judío, luchador heroico, se perdió en 1935 después de su deportación a Alma-Ata.

El armenio Arven A. Davtian – ”Tarov” – que tomó parte en las dos primeras huelgas de hambre de Verkhneuralsk se quedó en la cárcel de aislamiento. A través suyo se conoce el desarrollo de una tercera huelga de hambre en esta conocida “cárcel de aislamiento”, tras la visita de la comisión de la GPU que ”renovó” en diciembre de 1933 las penas de todos los detenidos. La huelga comenzó el 11 de diciembre. Dejemos hablar a este comunista armenio:

”El 20 de diciembre, transportaron en brazos a los huelguistas de una celda a otra. Esto era para indagarlos. Luego comenzaron a alimentarnos por la fuerza. Fue un espectáculo imposible de olvidar: hubo verdaderas batallas entre los huelguistas y los guardias. Naturalmente los primeros fueron golpeados. Extenuados, fuimos alimentados por la garganta con sondas apropiadas. Los tormentos fueron inauditos. Nos introdujeron en la boca grandes trozos de goma, los huelguistas eran arrastrados destrozados como perros a la ‘celda de alimentación’. Nadie capitulaba individualmente. Al quinceavo día de la huelga, nuestro comité de huelga decidió ponerle fin al mediodía porque muchos huelguistas intentaban suicidarse. Uno de los colaboradores de la GPU se acercó a nosotros en la ‘cárcel de aislamiento’ y comenzó a amenazando con enviar a los huelguistas a Solovietsky. Nuestros camaradas lo echaron de las celdas. La decisión del comité de huelga fue aprobada por unanimidad por el conjunto de los huelguistas. El representante de la GPU tuvo que prometer de palabra (se negaba a hacerlo de forma escrita) liberar a aquellos que habían terminado su condena. Fue así como, el 22 de enero de 1934, terminada mi condena y fui trasladado a la celda de los ‘liberables’.” [91]

 


[87] A. Ciliga, op. cit., p. 197.

[88] Ibidem, p. 198-200.

[89] Ibidem, p. 213. Davtian, que había pasado muchos años en Verkheuralak y había logrado evadirse de la URSS en 1935, hizo para la comisión Dewey una declaración que confirma lo señado sobre este punto por Ciliga. Bajo la falsa identidad de Manukian, este militante armenio se enroló durante la guerra en el grupo FTP-MOI dirigido por Manuchian e inmortalizado luego como el El Cartel Rojo, fue condenado a muerte y ejecutado con sus camaradas de combate.

[90] Ibidem.

[91] Llamamiento de Taray al proletariado mundial, La Verité, 11 de octubre de 1935.

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