• Un biólogo socialista nos explica la estrecha relación entre los nuevos virus, la industria alimenticia y las ganancias de las corporaciones multinacionales.

El nuevo coronavirus mantiene al mundo en un estado de shock. Pero en vez de combatir las causas estructurales de la pandemia, el gobierno elige centrarse en las medidas de emergencia.

Yaak Pabst, para la revista socialista Marx21, hablo con el biólogo evolutivo Rob Wallace, autor de “Big Farms Make Big Flu” sobre los peligros del Covid-19, la responsabilidad del agronegocio y las soluciones sustentables para combatir estas enfermedades.

 

Marx21: ¿Qué tan peligroso es el nuevo coronavirus?

Rob Wallace: Depende en que punto esté la epidemia en tu lugar de residencia ¿temprano, el pico del contagio, o tardío? ¿Qué tan buena es la respuesta de la salud pública ahí? ¿Cómo es su demografía? ¿Qué tan viejo eres? ¿Estás inmunológicamente comprometido? ¿Cómo es tu salud? Para preguntar por una posibilidad no diagnosticable, hay estudios inmunogenéticos, la genética detrás de tu respuesta inmune ¿Está en sintonía con la el virus o no?

 

¿Entonces todo este lío respecto al virus son solo tácticas de miedo?

No, ciertamente no. A un nivel poblacional, Covid-19 estuvo entre un 2-4% de mortalidad al comienzo del brote en Wuhan. Fuera de allí, la mortalidad parece disminuir hacia el 1% o incluso menos, pero con picos aquí y allá incluyendo lugares en Italia y los Estado Unidos… Su rango no es comparable a, digamos, el SARS con 10%, la gripe de 1918 con un 5 a 20%, la gripe aviar H5N1 con un 60% o incluso el ébola con un 90%. Pero ciertamente excede el 0,1% de mortalidad de la gripe común. Sin embargo, el peligro no es solo una cuestión de la tasa de muerte. Tenemos que fijarnos en lo que se define como penetración o “community attack rate”: que tanta población está siendo afectada por el virus.

 

¿Podrías ser más específico?

La red mundial de viajes está en una conectividad récord. Sin vacunas o antivirales específicos para el coronavirus, ni a este punto algún grupo inmune del que se sepa, incluso con el 1% de mortalidad presenta un peligro considerable. Con un período de incubación de hasta dos semanas y con cada vez más evidencia de transmisión antes de presentar síntomas pocos lugares podrían estar libres de infección. Si, digamos, Covid-19 registra solo un 1% de fatalidad en el curso de infectar a 4 mil millones de personas, eso serían 40 millones de muertos. Una escasa proporción de un gran número puede seguir siendo un gran número.

 

Estos números asustan un poco para un patógeno menos que virulento…

Definitivamente y nosotros estamos solo al comienzo del brote. Es importante entender que muchas infecciones cambian durante el curso de la epidemia, infectividad, virulencia o ambos pueden atenuarse. Por otro lado, otros brotes estallan en virulencia. La primera ola de la pandemia de influenza en la primavera de 1918 fue una infección relativamente leve, pero fueron la segunda y tercera ola junto al invierno de 1919 lo que mató a millones.

 

Pero los escépticos argumenta que muchos menos pacientes se han infectado y muerto por el coronavirus que por la gripe común. ¿Qué piensas al respecto?

Sería el primero en celebrar si esta epidemia resulta ser una farsa. Pero los esfuerzos para rechazar al Covid-19 como un posible peligro citando otras enfermedades mortales, especialmente la influenza, es un truco retórico  mal empleado para negar la preocupación sobre el coronavirus

 

Entonces la comparación con la gripe común no sería válida…

No tiene mucho sentido comparar dos patógenos que están en diferentes partes de su curva epidemiológica. Si, la gripe común infecta muchos millones en el mundo, matando, según la OMS, hasta 650.000 personas al año. Covid-19, en cambio, solo está comenzando su viaje epidemiológico. Y a diferencia de la gripe, no tenemos vacuna o algún grupo inmune para retrasar la infección y proteger a las poblaciones vulnerables.

 

Incluso si la comparación confunde, ambas enfermedades son causadas por virus, por un grupo específico, los virus RNA. Ambos causan enfermedades. Ambos afectan las zonas de la boca y la garganta, a veces los pulmones. Ambos son bastante contagiosos

Esas son similitudes superficiales que pierden una parte crítica al comparar dos patógenos. Sabemos mucho sobre la dinámica de la influenza. Sabemos muy poco sobre la del Covid-19. Están distanciados por las incógnitas. De hecho, hay mucho sobre el Covid-19 que no lo sabremos hasta que la pandemia se desarrolle por completo. Al mismo tiempo, es importante entender que no se trata de Covid-19 vs la gripe. Si no de Covid-19 y la gripe. La emergencia de múltiples infecciones con capacidad para ser pandemia, atacando poblaciones en combinación, debería ser el centro de la preocupación.

 

Has investigado epidemias y sus causas por muchos años. En tu libro “Big Farms Make Big Flu” intentaste establecer algunas conexiones entre las prácticas industriales de agricultura, la agricultura orgánica y la epidemiología viral ¿Cuáles son tus ideas?

El peligro real de cada nuevo brote es el fracaso -o mejor dicho- el expediente rechazo para aceptar que cada nuevo Covid-19 no es un caso aislado. El incremento en las apariciones de virus está íntimamente relacionado con la producción de alimentos y las ganancias de las corporaciones multinacionales. Cualquiera que intente entender porqué los virus se están volviendo más peligroso debe investigar el modelo industrial de agricultura y, más específicamente,  la producción de ganado. En el presente, pocos gobiernos, y pocos científicos, están preparados para hacerlo. Caso contrario, cuando surgen nuevos brotes, los gobiernos, los medios e incluso la mayoría de los establecimientos médicos se concentran en cada emergencia por separado que olvidan las causas estructurales que están llevando a que muchos patógenos marginados pasen a ser celebridades mundiales, uno detrás del otro.

¿De quién es la culpa?

Yo diría que de la agricultura industrial, pero hay una mirada con mayor alcance. El capital está avanzando sobre los últimos bosques vírgenes y las granjas de los pequeños propietarios en todo el mundo. Estos avances traen consigo la deforestación y el desarrollo que llevan a emergencias por enfermedades. La diversidad y complejidad que estas enormes masas de tierras representan están siendo reducidas de forma que los patógenos allí encerrados se esparcen sobre el ganado y las comunidades locales. En resumen, los centros de capital, lugares como Londres, Nueva York, y Hong Kong, deberían ser considerados como nuestros puntos primarios de enfermedad.

 

¿Para qué enfermedades sería este caso?

A este punto ya no hay patógenos “libres de capital”. Incluso los más lejanos están siendo afectados. Ébola, zika, los coronavirus, la fiebre amarilla, una variedad de influenzas aviares y la fiebre porcina africana están entre los muchos patógenos que logran salir de sus remotas ubicaciones y se insertan en circuitos peri-urbanos, capitales regionales, y finalmente en la red global de viajes. De murciélagos de la fruta en el Congo a matar bañistas de Miami en pocas semanas.

 

¿Cuál es el rol de las empresas multinacionales en este proceso?

El planeta tierra es en gran medida el planeta granja a este punto, tanto en biomasa como    en tierra usada. El agronegocio apunta a la esquina del mercado alimenticio. Casi la totalidad del proyecto neo-liberal esta organizado alrededor de apoyar los esfuerzos de las compañías basado en que los países más industrializados se apropien de la tierra y recursos de los más débiles. Como resultado, muchos de estos nuevos patógenos antes contenidos por los ecosistemas de grandes bosques se empiezan a esparcir libremente, amenazando al mundo entero.

 

¿Qué efecto tienen los métodos de producción del agronegocio en esto?

La agricultura guiada por el capital que reemplaza los ecosistemas más naturales ofrecen los medios exacto por los que los patógenos pueden evolucionar en los más violentos y virulentos fenotipos. No podrías diseñar un mejor sistema para crear enfermedades mortales.

 

¿Cómo es eso?

Criar monoculturas genéticas de animales domésticos remueve cualquier defensa inmune que haya para detener la transmisión de enfermedades. Poblaciones cada vez más grandes y densas crean mayores tasas de transmisión. Semejantes condiciones de hacinamiento deprimen la respuesta inmune. Un mayor rendimiento, parte de cualquier producción industrial, provee una reserva continua de susceptibles, el combustible para la evolución de la virulencia. En otras palabras, el agronegocio está tan centrado en las ganancias que elegir un virus que podría matar mil millones de personas se ve como un riesgo razonable.

 

¡¿Qué?!

Estas compañías pueden externalizar los costos de sus epidemiológicamente peligrosas operaciones en todos los demás. Desde los propios animales a los consumidores, granjeros, el ambiente local y gobiernos de todas las jurisdicciones. Los daños son tan extensivos que si se volvieran esos costos en las planillas de balance de las compañías, el agronegocio como lo conocemos terminaría para siempre. Ninguna podría el costo del daño que produce.

 

En muchos medios se dice que el punto inicial del coronavirus fue un “mercado de comida exótica” en Wuhan. ¿Es fiel esta descripción?

Si y no. Hay pistas a favor de esa idea. Un seguimiento de contactos vinculó las infecciones con el mercado mayorista de mariscos del sur de china en Wuhan, donde se venden animales silvestres. Muestras ambientales parecen apuntar al extremo oeste del mercado, donde se tenían estos animales.

Pero ¿Qué tan atrás y con que amplitud debemos investigar? ¿Cuando exactamente comenzó la emergencia? Centrarse en el mercado pierde el origen de la agricultura silvestre en el interior del territorio y su creciente capitalización. Globalmente, y en China, la comida salvaje se está convirtiendo cada vez más en un sector económico. Pero su relación con la agricultura industrial se extiende más allá de compartir las mismas bolsas de mercado. Como la producción industrial -cerdos, aves, y similares- se expande hacia el bosque primario, y presiona a los operadores de la vida silvestre para explorar más adentro de los bosques en busca de poblaciones originarias, incrementado el contacto con, y el contagio de, nuevos patógenos, incluido el Covid-19.

 

Covid-19 no es el primer virus en desarrollarse en China que el gobierno trata de ocultar.

Si, pero no es exclusivo de China. Los Estado Unidos y Europa han servido como incubadoras de nuevas influenzas también, recientemente H5N2 y H5Nx, y sus multinacionales y nodos neocoloniales condujeron a las emergencias de ébola en el oeste de África y zika en Brasil. La oficiales de salud de Estados Unidos cubrieron el agronegocio durante los brotes de H1N1 y H5N2.

 

La OMS acaba de declarar una “emergencia sanitaria de carácter internacional”. ¿Es este procedimiento correcto?

Si. El peligro de este patógeno es que las autoridades de salud no tienen forma de medir la distribución del riesgo. No tenemos idea de como va a responder este nuevo patógeno. Pasamos de un brote en un mercado a infecciones en todo el mundo en cuestión de semanas. El virus podría simplemente agotarse. Eso sería genial. Pero no lo sabemos. Mejores preparaciones aumentan nuestras chances de detener la propagación del virus.

La declaración de la OMS también es parte de lo que llamo “circo pandémico”. Organizaciones internacionales han muerto por inacción. Se me viene a la mente la Sociedad de las Naciones. El grupo de organizaciones en las Naciones Unidas siempre está preocupado por su relevancia, poder y fondos. Pero ese accionar puede también converger en preparación y prevención que el mundo necesita para romper las cadenas de transmisión del Covid-19

 

La reforma neoliberal del sistema de salud ha empeorado tanto la investigación como el tratamiento general de pacientes, por ejemplo en los hospitales. ¿Qué diferencia podría causar un sistema de salud mejor  para combatir el virus?

Esta la terrible pero cierta historia del empleado del servicio médico de Miami quien luego de regresar desde China con síntomas de gripe hizo lo correcto para su familia y su comunidad y pidió una prueba de Covid-19 en un hospital local. Él estaba preocupado de que su opción mínima de Obamacare no pudiera cubrir el test. Y tenía razón. Se encontró de pronto con un costo de 3270 dólares.

Una demanda Americana podría ser una orden de emergencia que estipule que durante una pandemia todas las cuentas médicas relacionadas a testear la infección y el tratamiento siguiente a un positivo sean pagadas por el gobierno federal. Queremos alentar a la gente a que busque ayuda, después de todo, antes que esconderse -infectando a otros- porque no pueden pagar el tratamiento. La solución obvia es un servicio nacional de salud -lleno de personal y equipamiento para manejar estas emergencias- para que un problema ridículo como desalentar la cooperación de una comunidad entera nunca surja.

 

Tan pronto como el virus se descubrió en nuestro país, todos los gobiernos reaccionaron con medidas autoritarias y punitivas, como una cuarentena compulsiva de áreas y ciudades enteras. ¿Semejantes medidas están justificadas?

Usar una pandemia para probar lo último en control autocrático post-pandemia es el capitalismo del desastre desbarrancando. En términos de salud pública, yo consideraría el lado de la confianza y compasión, que son variables epidemiológicas importantes. Sin estas, las jurisdicciones pierden el apoyo popular.

Un sentido de solidaridad y respeto es una parte crítica para provocar la cooperación que necesitamos para sobrevivir estas amenazas juntos. Cuarentenas con apoyo de brigadas de vecinos, camiones repartiendo comida puerta a puerta, seguro contra el desempleo y suspensión del trabajo pueden construir ese tipo de cooperación, que todos estamos juntos en esto.

 

Como sabrás, en Alemania con el AfD (Alternativa para Alemania, NdT.) tenemos un partido nazi con 94 asientos en el parlamento. La Derecha Nazi y otros grupos en asociación con políticos del AfD usan la Corona-Crisis para su propaganda. Ellos reparten reportes falses sobre el virus y demandan medidas más autoritarias al gobierno: restringir vuelos y frenar la entrada de inmigrantes, cierre de fronteras y cuarentenas forzadas…

Prohibir los vuelos y cerrar las fronteras son demandas con las que la derecha radical quiere tornar racial lo que ahora es una epidemia global. Esto es, por supuesto, un sin sentido. EN este punto, dado que el virus ya está en camino de esparcirse por todo el mundo, lo que hay que hacer es trabajar en desarrollar el tipo de salud pública con  resiliencia en donde no importa quien se muestre con la infección, se tendrán los medios para tratarlo y curarlo. Por supuesto, parar de robar la tierra de la gente y los consiguientes éxodos en primer lugar, y podríamos evitar que los patógenos siquiera surjan.

 

¿Cuáles serían cambios sustentables?

En orden para reducir la emergencia de nuevos brotes de virus, la producción alimenticia debe cambiar radicalmente. Autonomía para los granjeros y un fuerte sector público pueden frenar desastres ambientales e infecciones. Introducir variedad en el ganado y los cultivos -y ciclos de cultivo estratégicos- a nivel tanto de granja como regional. Permitir al ganado reproducirse in-situ para que se hereden inmunidades. Conectar producción justa con circulación justa. Subsidiar ayudas económicas y programas de compra para la producción agroecológica. Defender estos experimentos tanto de la compulsión neoliberal que se impone sobre los individuos y las comunidades como de la amenaza de represión por parte del estado guiada por el capital.

 

¿A qué debemos llamar los socialistas en la creciente dinámica de los brotes de enfermedades?

El agronegocio como un modo de reproducción social debe ser eliminado solo como un asunto de salud pública. Una alta capitalización de la producción de alimentos depende de prácticas que ponen en peligro al total de la humanidad, en este caso dejando que se desate una nueva pandemia.

Debemos demandar que los sistemas alimenticios se socialicen de una forma en que patógenos tan peligrosos no emerjan en primer lugar. Eso requeriría primero reintegrar la producción alimenticia con las necesidades de las comunidades rurales. También requeriría prácticas agroecológicas que protejan al ambiente y los granjeros mientras cultivan nuestra comida. En resumen, debemos curar las grietas que separan nuestra economía de nuestra ecología. Tenemos un planeta que ganar.

Muchas gracias por la entrevista

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