• Se sostiene la vigencia de su obra ante un contexto en que la clase dominante niega cualquier posibilidad de una educación pública y crítica del sistema. Una prueba histórica que justifica como necesaria la continua lucha por la educación pública de calidad.

Mauricio Cedeño Camacho

Este 19 de septiembre se cumplieron los 100 años del natalicio de Freire. Su reseña biográfica está más que documentada, “nació en 1921 en Recife, Pernambuco. Pensador y activista político de la educación, fue el intelectual brasileño con el mayor número de títulos y puestos importantes en el campo de la educación, leído en más de 20 idiomas. Premio Educación para la Paz de la UNESCO, entre otros”[1]. Además, en 1964 fue encarcelado por 70 días acusado de traidor y comunista por el golpe militar de Brasil. Le tocó pasar por un breve exilio en Bolivia y luego en Chile. Esa trayectoria como encargado de la educación brasileña, y activista político en función de los oprimidos, atravesó su obra intelectual completamente. Por eso, más allá de la sola remembranza de la importante biografía del profesor brasileño, la humilde intención detrás de la presente nota es hacer una lectura contemporánea de un par de claves pedagógicas y emancipadoras de la propuesta de Freire. Por supuesto, esas claves deben ser analizadas desde el contexto histórico, no habrá nada más contradictorio que hacer un intento de análisis en abstracto de la pedagogía de Freire. Así, específicamente se abordarán dos categorías claves: el inacabamiento del sujeto y la alfabetización.

“No hay que transformar el mundo, la realidad, sin transformar las conciencias de las personas. Ese es uno de los mitos en que miles de cristianos han caído: primero se transforma el corazón de las personas y cuando se tenga una humanidad bella, llena de seres angelicales, entonces esta humanidad hace una revolución que es divina también. Esto simplemente no existe, jamás existió. La subjetividad cambia en el proceso de cambio de la objetividad. Yo me transformo al transformar. Yo soy hecho por la historia al hacerla (y no sólo yo tengo ese privilegio)”[2]. No es gratuito comenzar una nota de remembranza de Paulo Freire con la cita anterior, una de las premisas fundamentales que el marxismo asume desde el materialismo histórico es la posibilidad de transformar el mundo, alejándose de cualquier interpretación ortodoxa que presente la realidad como acabada en función de formar sujetos que se resignen y adapten. Paulo Freire materializa esa posibilidad transformadora del mundo con un método pedagógico en función de, y por los oprimidos. Es importante hacer una primera aclaración, el método pedagógico de Freire es un método situado, no solo utiliza el contexto como herramienta, sino que parte de ese contexto como piso epistemológico para justificar el proyecto educativo en aras de transformarlo. Por eso, como él mismo lo propone en varias de sus obras, la propuesta pedagógica de Freire no se presenta como políticamente neutra, y mucho menos como un manual pedagógico de alcance universal. El contexto, y los participantes de la experiencia educativa son los que determinarán los alcances, necesidades curriculares, y la estrategia didáctica que se utilizará.

La postura filosófica-antropológica de la naturaleza del inacabamiento del sujeto.

La primera clave emancipatoria de la propuesta de Freire es el inacabamiento del sujeto. El pedagogo debe comprender la naturaleza cambiante de las personas a las que va enfocado el método dialógico de Freire. “El perro y el árbol son también inacabados, pero el hombre se sabe inacabado y por eso se educa. No habría educación si el hombre fuera un ser acabado. El hombre se pregunta: ¿Quién soy? ¿De dónde vengo? ¿Dónde puedo estar? El hombre puede autoreflexionar sobre sí mismo y colocarse en un momento dado en una cierta realidad: es un ser en búsqueda constante de ser más y como puede hacer esta autorreflexión se puede descubrir como un ser inacabado, que está en la búsqueda”[3]. De alguna forma esta primera etapa puede parecer hasta obvia, pero en definitiva no lo es. En el contexto actual del sistema capitalista, los discursos individualistas y meritocráticos solo hacen sucumbir a las personas ante la enajenación de sentirse como entes acabados, y por consecuencia, resignados, en un mundo que no puede ofrecer más que explotación e injusticia. La propuesta del sistema de explotación capitalista continua apostando tratar de sobrevivir lo mejor que se pueda, y en el mejor de los casos intercambiar de posición y pasar de ser un oprimido a ser el opresor. Se vende como la única vía de movilidad social. Así, una propuesta en donde se entienda la naturaleza del sujeto como inacabada presenta un insumo real para contratacar esa resignación y letargo tan funcional para el capitalismo. Saberse inacabado o inacabada, y además entender la posibilidad ilimitada de construcción, es un punto clave para propiciar un cambio en la conciencia de quienes son oprimidos. Por ejemplo, esa posibilidad de cambio socio-económico debe verse más allá del discurso del “ascenso social” que cultiva el neoliberalismo hoy en día. Ascender implica por definición que las condiciones desfavorables se seguirán reproduciendo para quien no haga méritos para ascender, y ese es uno de los bastiones del status quo en la actualidad. Pretender modificar uno de los fundamentos más naturalizados de las condiciones de explotación requiere una auténtica participación de las personas involucradas en la re-educación emancipatoria. Por eso, es clave revolucionaria el entender la naturaleza inacabada del ser humano. Es instrumental para siquiera poder comenzar a plantear otra posibilidad de sistema económico que no explote y oprima. No es parte de la naturaleza del ser humano estar debajo del yugo del capitalismo, y uno de los triunfos del capitalismo contemporáneo es justamente lograr naturalizar en estas generaciones (después de la caída del Muro), esa condición de explotación como la única posible.

La alfabetización

La segunda clave emancipadora a presentar es el método de Freire. Sin lugar a duda, una referencia vigente hoy más que nunca. El método es experiencial, un método dialógico que está basado en el contexto en el que se aplica y en la acumulación de experiencias de quienes participan en el proceso. Se derriba aquel paradigma del docente (o incluso el militante, cuadro) como figura mesiánica que ilumina y salva al oprimido. Por el contrario, apela a formar (se) en colectivo, siempre en la experiencia de opresión para emanciparse con un proyecto constructivo de algo nuevo, y así alcanzar otra forma de estar en el mundo. Esta característica metodológica sitúa la propuesta de Freire como una pedagogía extemporánea. Es decir, más allá de cuándo se utilice, la experiencia basada en la opresión misma que se acumula podrá estar presente hasta el día de hoy. El proyecto emancipatorio no se ha consolidado hasta el momento, razón que posibilita la utilización del método básicamente en cualquier contexto opresivo. Al ser una construcción experiencial la propuesta está libre de manuales ortodoxos que no puedan sostenerse en el tiempo. “La primera experiencia empírica importante de su método fue con (…) trabajadores olvidados en el campo. Con pocos recursos y con la incredulidad de muchos, el proyecto se convirtió en un éxito que lo hizo mundialmente reconocido. La alfabetización tuvo lugar en un récord de 45 días, y la semilla política que Freire plantó allí, incluso en medio de la reacción del régimen militar, ha permanecido viva en la conciencia de sectores más amplios de la sociedad hasta nuestros días”[4]. Esa caracterización de extemporaneidad abre la posibilidad de aplicación del método a cualquier nivel de opresión y explotación, háblese de poblaciones indígenas, comunidad LGTBIQ, las mujeres, el activismo ecologista, la clase obrera en una fábrica, el autonomismo, la militancia revolucionaria, etc., en cualquier contexto con aspiraciones de emancipación ante el sistema, la alfabetización para adultos como metodología genera insumos para construir el despertar de la conciencia que fundamenta la praxis en ambientes que niegan la posibilidad de modificar el propio sistema capitalista, “son virtudes requeridas (…) con la transformación de un status quo incuestionablemente en crisis, para ir creando en la comunidad conciencia y expectativas de una sociedad más justa[5]. La genialidad que mantiene vigente la propuesta de Freire no es que se pretenda una propuesta metacurricular, por el contrario, es una propuesta situada desde el ethos sociocultural desde donde se aplique. Es específica a cada contexto y población a la que se dirige.

Las dos categorías anteriores, tanto la naturaleza del inacabamiento humano como la alfabetización, demuestran el valorar de la conciencia crítica y transformadora en el método de Freire. Pero entrar en el tema de la conciencia(s) en Freire será material para otra nota. Por ahora, es necesario resaltar que la claridad política del autor le permitió entender que la educación no es neutral, no puede serlo, el “discurso pragmático neoliberal, según el cual debemos adaptarnos a los hechos tal como son, como si no debiéramos luchar[6] debe ser superado para generar un avance en la conciencia de los oprimidos que sea tangible en los actos emancipadores. Para Freire, las posibilidades emancipatorias están siempre ligadas a la posibilidad de cuestionar las relaciones de poder que atraviesan al ser humano y modificar esas relaciones cuando lo opriman.

“Freire aún no ha sido vencido y no parece caer en el olvido, porque su teoría es precisamente la antítesis de las prácticas conservadoras que buscan enseñar un mundo, ocultando las razones de desigualdades e innumerables problemas sociales”[7]. Por eso, en la conmemoración del natalicio 100 de Paulo Freire, se sostiene la vigencia de su obra ante un contexto en que la clase dominante niega cualquier posibilidad de una educación pública y crítica del sistema. Una prueba histórica que justifica como necesaria la continua lucha por la educación pública de calidad.


[1]  Santos, R. (2019). Pensamiento crítico que molesta a la clase dominante (parte 1). Recuperado de: https://esquerdaweb.com/mes-de-aniversario-paulo-freire-em-seus-98-anos-atacado-pelo-bolsonarismo-e-celebrado-cada-vez-mais/

[2] Freire, P. (2002). Educación y Cambio. 5ta Edición. Buenos Aires. Argentina. Cucoargentina. Recuperado de: http://www.elmayorportaldegerencia.com/Libros/Coaching/[PD]%20Libros%20-%20Educacion%20y%20cambio.pdf

[3] ídem

[4] Santos, R. (2019). Pensamiento crítico que molesta a la clase dominante (parte 1). Recuperado de: https://esquerdaweb.com/mes-de-aniversario-paulo-freire-em-seus-98-anos-atacado-pelo-bolsonarismo-e-celebrado-cada-vez-mais/

[5]  Freire, P. (2002). Educación y Cambio. 5ta Edición. Buenos Aires. Argentina. Cucoargentina. Recuperado de: http://www.elmayorportaldegerencia.com/Libros/Coaching/[PD]%20Libros%20-%20Educacion%20y%20cambio.pdf

[6] Martínez, E. y Sánchez, S. (sf). Paulo Freire. Pedagogo de los oprimidos y transmisor de la pedagogía de la esperanza. Recuperado de: http://educomunicacion.es/figuraspedagogia/0_paulo_freire.htm

[7] Santos, R. (2019). Pensamiento crítico que molesta a la clase dominante (parte 1). Recuperado de: https://esquerdaweb.com/mes-de-aniversario-paulo-freire-em-seus-98-anos-atacado-pelo-bolsonarismo-e-celebrado-cada-vez-mais/

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