Por Graciela Mora Padilla

El país enfrenta un panorama político muy reaccionario, con la aprobación de la ley antihuelgas y con fuertes ajustes, en materia económica y social, cobrándole la crisis a la clase trabajadora. Aunado a esto, en la Universidad de Costa Rica se están realizando una serie de recortes afectando, específicamente, nombramientos de horas estudiante y asistencia, la acción social y a las personas trabajadoras interinas.

Todo lo anterior, crea la necesidad de organizarnos como clase trabajadora para contratacar todos estos ataques. Sin embargo, en el caso particular del Sindicato de Empleadas y Empleados de la Universidad de Costa Rica (SINDEU), después de la última elección de la junta directiva, realizada el 20 de junio del 2019, se inició una lucha de poder interna, la cual se desarrolla de una manera que debilita el sindicato, pues confunden y desmoralizan a las bases. Por ende, las personas trabajadoras de la UCR quedan en una condición de vulnerabilidad ante los recortes y ajustes que las autoridades universitarias realizan en este momento.

Primeramente, con 5 meses de asumir la junta directiva, el 14 de noviembre del 2019 en una Asamblea General, expulsaron de la junta directiva y del SINDEU al Secretario General, César Parral, debido a pugnas internas y por el apoyo de éste último a la creación de una seccional de personas interinas, esta última también fue anulada en dicha asamblea. Más allá del balance que se tenga sobre la gestión de Parral, recurrir al método de la expulsión de miembros de la junta directiva que fueron votados por las bases, sentó un precedente anti-democrático muy peligroso, aunque esta decisión fuese ratificada en una asamblea del sindicato, su asistencia estuvo muy por debajo a la cantidad de personas que votaron a su favor en las elecciones.

Posteriormente, no se da un proceso democrático para elegir a la persona que le sustituyera, sino el cargo de la secretaría general la asume Bercy Silva, la secretaria adjunta. Quien desde que asume su gestión se le ve involucrada en una serie de acciones cuestionadas por la misma junta directiva, pues esta la responsabiliza de no apegarse al Estatuto.

El pasado jueves 13 de febrero, la junta directiva del SINDEU, a través de un comunicado a las y los afiliados, informaron la suspensión de Silva de su cargo como Secretaria General, apelando a los artículos 34, 47 y 49 del Estatuto. Los cuales hace referencia a que un afiliado o una afiliada puede ser sancionada a seis meses por “por daños económicos y revelación de secretos sindicales, así como realizar una labor de descrédito contra el sindicato” y que “la Junta Directiva podrá aplicar las sanciones por iniciativa propia o a instancias de la Asamblea General de la Seccional que establece este Estatuto”

Cabe señalar que este cargo es asumido por Trino Barrantes, secretario de pensionados, como decisión de la Junta Directiva.

Todas estas acciones evidencian la pugna de poder que hay en la Junta Directiva, ya que en ocho meses de gestión han cortado la cabeza de dos personas que han estado cargo de la Secretaría General, estas disputas internas tienen como resultado que la Junta directiva, o los restos de la misma, pierda toda legitimidad y profundiza una crisis en el sindicato. Actualmente, necesitamos construir un SINDEU que no repita de los vicios que caracterizan a las dirigencias sindicales del país que entorpecen el funcionamiento de la organización. Esto puede ser aprovechado por la administración universitaria, ya que bajo un contexto de golpes y ajustes a merced de la OCDE y del Banco Mundial y el sindicato enfrascado en una lucha interna permitiendo que la rectoría le reste representatividad a la clase trabajadora.

Propuestas para luchar por un SINDEU democrático

Consideramos necesario que las dirigencias sindicales impulsen la unidad de toda la clase trabajadora para la lucha, pero con este tipo de acciones la junta directiva del SINDEU fomenta la división interna y no suma fuerzas para la organización y lucha ante la patronal y el gobierno. Nuestro sindicato requiere discutir de forma democrática como abordar esta crisis y qué tipo de sindicato queremos construir.

Lo más sano para nuestra organización es que la Junta Directiva actual se haga a un lado y que las bases decidan como salir de esta crisis. Pues, continuar con el cargo luego de la expulsión de las dos personas que encabezaban la papeleta cuando se postularon, es irresponsable desde un punto de vista político, porque la crisis va seguir y eso debilita cada vez más al SINDEU, en una coyuntura tan complicada por los recortes ya iniciados, principalmente en acción social. Es necesario realizar una asamblea general para elegir una nueva junta directiva transitoria hasta realizar elecciones siempre de manera democrática.

Además, siendo la población interina más afectada con los recortes en la UCR, es necesario que continuemos organizándonos con mayor fuerza para defender nuestros derechos laborales, exigir por nuestro derecho de constituir la seccional de personas trabajadoras interinas y por construir un sindicato que esté dirigido por personas luchadoras.

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