Marcela Ramírez Aguilar, coordinadora regional 15 de APSE

Ayer en el consejo nacional de APSE, presentamos una moción “en el sentido de que APSE convoque a un plantón fuera de la Asamblea Legislativa contra la aprobación del proyecto de ley del empleo público en el momento en que dicho proyecto sea presentado en la asamblea legislativa” (copia textual de la moción). La votación quedó así: a favor 22 votos, en contra 33 y 6 abstenciones.

Días atrás, el presidente Carlos Alvarado mencionó su interés en que el proyecto de ley de empleo público sea aprobado en primer debate antes de las vacaciones de los diputados o sea antes del 23 de diciembre. En este periodo de sesiones legislativas extraordinarias es el poder ejecutivo quien decide los proyectos a discutir en la Asamblea Legislativa.

El proyecto de empleo público tendría una afectación muy drástica en las condiciones laborales de la gente trabajadora del sector público implementando el salario global que pretende reducir el salario con el tiempo, minimiza las funciones del Servicio Civil (que posiblemente beneficiará los nombramientos políticos), ataca la negociación colectiva y las licencias pagadas (como la de maternidad y paternidad), violenta la autonomía de municipalidades y la CCSS, entre otras afectaciones para profundizar la agenda neoliberal.

Con todo esto, suena incomprensible que la mayoría del Consejo Nacional se oponga a realizar ni siquiera un plantón contra el proyecto de empleo público cuando este se discuta en el plenario legislativo. Esto se explica porque la directiva nacional de APSE confía en tener incidencia con los diputados y que estos comprendan por qué deben oponerse al proyecto. La confianza en el gobierno también es evidente al ser partícipes de la mesa del diálogo donde la gente de abajo tenemos nada que ganar. Estas son posiciones derrotistas y muestran que la dirigencia de APSE, dirigida por el grupo Honestidad, no quiere presionar en las calles para defender a su afiliación ni al magisterio.

Los programas de APSE en Facebook y la recientemente lanzada campaña de la billetera tica no sustituyen la lucha callejera, que es la única forma bajo la cual se han logrado conquistas cuando la gente pone el cuerpo.

La pandemia no puede ser el motivo por el cual no defendamos nuestros derechos en las calles. Podemos organizar medidas sanitarias para cuidar nuestra salud como lo han hecho las mujeres protestando a lo largo del año.

Por nuestra parte, seguiremos planteando que solo con la presión callejera se puede lograr enterrar el proyecto de ley de empleo público. Llamamos a la afiliación apsina a que rompamos la pasividad de nuestra dirigencia y nos manifestemos en las calles fuera de la Asamblea Legislativa cuando el proyecto de empleo público sea presentado en el plenario legislativo

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