• Hacemos un llamado a las bases para pelear contra las negociaciones con el FMI, los ataques del gobierno al empleo público y las pensiones, entre otros, pero también contra la nefasta orientación de la burocracia sindical que no organiza la lucha.

Heidy Valencia Espinoza, Docente de Español y Filosofía, Vice-coordinadora Regional 07 de APSE

Durante este periodo de emergencia nacional producto de la pandemia por COVID-19, el gobierno profundiza a golpe de tambor la agenda neoliberal que venía imponiendo, pero ahora con mayor ventaja. Por su lado, las burocracias sindicales se adaptaron a la coyuntura reaccionaria, consolidando aún más sus rasgos acordes al modelo sindical actual.

Desde hace dos años, con la derrota de la huelga contra el combo fiscal, el fracaso del modelo sindical vigente es todavía más notorio, pero en tiempos de pandemia, cuando el gobierno avanza en ataques brutales contra la clase trabajadora, resultan más evidentes los rasgos burocráticos de las dirigencias sindicales que obstaculizan la organización y lucha en el sector público, pero también en el sector privado. Nos referimos a métodos y estrategias que son errados y conducen a derrotas. Procederemos a explicar estos rasgos conciliadores, antidemocráticos y divisionistas.

A partir del 2018 el plan de la burguesía consistió en eliminar derechos democráticos para poder llevar a cabo recortes en detrimento de la clase trabajadora y los sectores populares. Ciertamente, el gobierno del PAC y sus políticas anti-sindicales son responsables de esta arremetida contra el derecho democrático a la organización sindical y a ejercer la huelga. Sin embargo, los métodos y estrategias errados de las burocracias sindicales también posibilitan derrotas que pueden significar duros golpes para el movimiento sindical.

Un elemento característico del movimiento sindical costarricense y el modelo sindical vigente desde hace décadas, es que sus acciones se restringen a ser defensivas ante medidas económicas gremiales, por ejemplo, por aumentos salariales, en los últimos años ni siquiera. Asimismo, adoptan métodos que no son democráticos ni combativos, por el contrario, tienden a imponerse sobre las bases y a buscar la conciliación, en lugar de apostar a la lucha callejera con métodos contundentes y radicales que generen presión y derroten las medidas de ajuste; por ejemplo, mientras sectores ligados a Rescate Nacional realizaron cortes de rutas contra el FMI y los impuestos, las burocracias sindicales se aislaron para llevar a cabo únicamente caravanas, es decir, acciones mínimas para descomprimir el descontento. Por eso, sostenemos que las burocracias sindicales son organizadoras de derrotas, se apegan a la institucionalidad y la legalidad para contener cualquier posibilidad de organización de las bases.

En esta coyuntura caracterizada por el envalentonamiento de la jauría neoliberal es criminal que la estrategia de las burocracias sindicales consista en sentarse a dialogar con el gobierno, el FMI o negociar con diputados y diputadas de partidos patronales, quienes orquestan los ataques contra la clase trabajadora. En el caso del Magisterio, las burocracias insisten en buscar el “mal menor” a través del lobby parlamentario para evitar la lucha sindical que podría salirse de su control político.

Su método es la concertación a espaldas de la afiliación -incluso con un órgano imperialista como el FMI- porque optan por una actitud corporativista que desconfía en la fuerza de la clase trabajadora y obstaculiza la posibilidad de plantarse en las calles con la movilización como método de lucha para derrotar la agenda neoliberal. Dicha actuación disparó la desafiliación sindical debido a la inercia de burócratas que vacían a los sindicatos de su propósito: la organización de trabajadores y trabajadoras para la defensa de sus derechos.

Una de las grandes lecciones tras las últimas derrotas es la necesidad de desbordar desde las bases a esas direcciones sindicales para recuperar los sindicatos desde las bases, dotarlos de espacios democráticos con perspectiva clasista y un plan de lucha unitario. De ahí que una tarea histórica de la izquierda revolucionaria, en alianza con activistas sindicales, sea reemplazar a esas burocracias pusilánimes para fundar un nuevo modelo sindical que promueva la unidad de la clase trabajadora, impulsando la organización sindical en el sector privado para la lucha unificada por la defensa y consecución de derechos.

Ciertamente, la clase trabajadora del sector público puede tener una gran fuerza en las calles (tal como vimos en la huelga contra el combo fiscal), pero resulta insuficiente por sí sola, por eso es indispensable impulsar la sindicalización del sector privado para unificar la lucha conjunta de la clase trabajadora del país en aras de un nuevo modelo sindical que logre enfrentar los ataques neoliberales y plantarse para mejorar las condiciones laborales.

Ante esta arremetida neoliberal del gobierno, en contubernio con el FMI y la Asamblea Legislativa, desde el Nuevo Partido Socialista (NPS) consideramos necesaria la realización de un Encuentro Nacional de Lucha que posicione la pelea contra el FMI, los ataques del gobierno y una campaña para exigir impuestos a las grandes empresas y a las fortunas para que la crisis la paguen los ricos, no la clase trabajadora y los sectores populares, quienes ya sufren la pobreza, el desempleo y la precarización laboral.

Por todo lo anterior, en el sector magisterial, con Profes en Lucha y nuestra participación en la tendencia Cambiemos a lo interno del sindicato APSE, hacemos un llamado a las bases para pelear contra las negociaciones con el FMI, los ataques del gobierno al empleo público y las pensiones, entre otros, pero también contra la nefasta orientación de la burocracia sindical que no organiza la lucha.

Te invitamos a sumarte para luchar por la fundación de un nuevo modelo sindical: combativo, clasista, democrático y unitario. ¡Recuperemos el sindicato, defendamos nuestros derechos!

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