Por Sthefanny Zúñiga

El cielo estaba despejado, el sol derramaba libremente sus rayos, y la vasta pertenencia de Socartes resplandecía con súbito tono rojo. Rojas eran las peñas esculturales, rojo el mineral precioso, roja la tierra inútil acumulada en los largos taludes (…) rojo el suelo, rojos los carriles y vagones, roja toda maquinaria, rojos los hombres, y las mujeres que trabajaban en toda la extensión de Socartes.

Marianella. Benito Pérez

 

Hace unos meses el partido liberacionista había mostrado intenciones de revivir esta discusión por medio de un proyecto de ley, aprovechando la situación con los coligalleros, sin embargo, ahora es la Unidad quien presentó un proyecto al respecto poniendo en peligro el medio ambiente.

Según se ha dado a conocer el proyecto de ley permitiría la explotación minera a cielo abierto en territorios indígenas y zonas de aprovechamiento minero (que no cuenten con algún permiso o concesión de explotación) efectuada bien sea por empresas nacionales o transnacionales. Lo cual deja a los territorios indígenas en una situación de suma vulnerabilidad por los conflictos territoriales con personas no indígenas, que les roban la tierra sumado al abandono del Estado en estas zonas.

También permitiría la explotación minera en áreas de hasta 20 km2, de metales hasta 10 km2, con concesiones que van desde cinco años con dos prorrogables para exploración. En cuanto al tiempo los permisos irían desde los 10 años, más cinco prorrogables en el caso de la minería artesanal, hasta 25 años, más diez prorrogables en la minería de mayor escala.

En el país han existido un total de tres proyectos de minería metálica (Macacona, Beta Vargas y Bellavista), las cuales dejaron afectaciones en la biodiversidad: ríos, lagos, paisaje, bosques, acuíferos, etc. [1] y ¡ninguna llego a superar los diez años de funcionamiento (de manera formal)!

¿Cuál es el problema con la minería a cielo abierto? El problema radica en que este tipo de minería implica remover grandes cantidades de tierra, se cavan cráteres profundos (lo cuál provoca la contaminación del aire) y se usa una gran cantidad de agua y cianuro para el proceso de separación de metales (en el caso del oro) esto provoca la contaminación del agua con “metales pesados, que se consideran elementos muy peligrosos para los seres vivos en general, debido a su toxicidad y a su elevada tendencia a bioacumularse.”[2] Estos metales son: mercurio, hierro, cobre, plomo, arsénico, etc. Los suelos también se ven afectados cuando el agua es procedente de la mina.

Todo esto conlleva la inutilización del suelo que ya no podría ser usado, por ejemplo para la agricultura y, al final, cuando ya la empresa no obtiene ganancias el “Estado  deberá  destinar  grandes cantidades de recursos para la recuperación y remediación de los sitios afectados. A nivel mundial muchas empresas en quiebra le dejan los daños y costos ambientales a los contribuyentes, y varias tienen una casa matriz extranjera, con gran parte de las utilidades fuera del país donde sus minas están operando.[3] En el caso centroamericano es muy notoria la participación de transnacionales canadienses las cuales tienen proyectos extractivitas en casi todos los países de la región.

Este proyecto de ley es un ataque de las élites burguesas a la naturaleza, en pro de las ganancias de unas pocas empresas (mayoritariamente transnacionales canadienses) a costa tanto de la biodiversidad como de la vida humana. Toda esta lógica extractivista de la naturaleza ha demostrado ser altamente perniciosa en dónde se ha dado y avalar esta industria, como medio para el desarrollo es algo que carece de todo fundamento social y científico.

Es importante la organización del movimiento social para frenar este y otros proyectos depredadores de la naturaleza y frenar a las grandes transnacionales que quieren rentabilizar nuestra biodiversidad, por ello es importante izar la voz para decir: ¡No a la minería!


[1] Sagot. Á. Villalobos A. y Lobo F. Kioskos socioambientales. (S.f). http://kioscosambientales.ucr.ac.cr/opinion/46-opinion/563-si-o-no-a-la-mineria-metalica.html

[2] Sánchez y Ortiz. Escenarios ambientales y sociales de la minería a cielo abierto. Narraciones de la  Ciencia y la Tecnología. Inventio. s.f

[3] Ibíd.

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