Victor Artavia

En horas de la noche de ayer (14 de julio) se produjo un ataque contra el albergue habilitado en Turrialba para personas indígenas.

De acuerdo a la información brindada por el “Periódico Digital Turrialbeño”, vecinos de la comunidad Carmen Lyra pusieron barricadas y prendieron fuego al frente del inmueble donde se instaló el albergue especial para la población indígena contagiada de Covid-19.

El sitio normalmente es un albergue que funciona para que las personas indígenas puedan resguardarse con condiciones dignas en Turrialba cuando tienen citas médicas, pues los territorios indígenas se ubican lejos y hay pocas opciones de transporte público y luego de caminar horas en la montaña.

Por este motivo, el Ministerio de Salud coordinó con el albergue para que dos personas que esperan resultado de pruebas por COVID-19 puedan hacerlo seguras en el albergue y no deban desplazarse hasta zona indígena, donde el virus podría propagarse rápidamente.

Este ataque, con marcadas connotaciones racistas contra la población indígena, guarda relación con la escalada en la xenofobia contra la población nicaragüense en las últimas semanas, a quienes un sector de la prensa y la población “responsabilizan” por la extensión de la pandemia, cuando en realidad son víctimas de las peores formas de explotación capitalista que los expone mucho más al contagio del virus.

Si hay un responsable por la propagación de la pandemia son los grupos empresariales de la UCCAEP, los cuales lucran a partir de la explotación de la clase trabajadora y presionaron por quitar las restricciones de la cuarentena. También el gobierno es cómplice, pues se plegó a las exigencias de apertura de la UCCAEP, lo cual maquilló bajo el nombre de la estrategia del “martillo y el baile”. Esto explica que los principales focos de contagio corresponda a las plantaciones piñeras, construcciones, barrios obreros o comunidades populares.

El racismo, la xenofobia y la aporofobia son funcionales a la derecha política y el empresariado, pues le permite construir un discurso a partir del prejuicio, con el cual buscan dividir a los sectores explotados y oprimidos.

En tiempos de pandemia y crisis económica, es necesaria la solidaridad desde abajo.

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