Por Redacción

La noche del 25 de febrero, el gobierno de Carlos Alvarado ordenó a la Fuerza Pública reprimir la manifestación de la comunidad de Cebadilla de Alajuela, quienes realizaron un bloqueo sobre la ruta 27 debido al cierre de la calle que sale a la autopista por el Caserío y La Parada, forzando a los conductores de la zona desplazarse hasta Santa Rita para acceder a la autopista.

Esta medida fue aplicada de forma unilateral por la empresa Globalvía, concesionaria de la autopista, alegando que era una ruta “ilegal”. Esto desató el malestar de la comunidad y el gobierno no tardó en colocarse de lado de los intereses de la corporación. Un accionar muy distinto tuvo la Fuerza Pública esta misma semana, cuando no hizo nada para impedir los ataques de finqueros usurpadores y bandas de mantones contra el pueblo Bröran en Térraba, lo cual dio como saldo varias personas heridas y el lamentable asesinato político de Jerhy Rivera, reconocido líder indígena.

Por otra parte, llama la atención que en las últimas semanas se realizaron varias acciones de lucha social, algo muy importante en medio del giro a la derecha que atraviesa el país tras la aprobación el Plan Fiscal y la ley anti-huelgas, así como la reciente derrota de la lucha estudiantil contra los recortes al presupuesto universitario.

Las recuperaciones de tierras de los pueblos originarios en la zona sur (así como las próximas acciones de solidaridad a realizarse en San José) y el bloqueo de la comunidad de Cebadilla son indicativas de la disposición para retomar las calles por parte de los movimientos sociales. En este sentido, es de suma importancia la fuerza que tenga la marcha feminista del 8 de marzo: una movilización que reúna a miles de mujeres por la capital puede aportar mucho para relanzar las luchas callejeras en los próximos meses.

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