• “Existe miedo entre los compañeros de que nos podamos contagiar, pero no es solo el riesgo de enfermarse también está la incertidumbre de qué pasaría con el trabajo si nos infectamos”.

Por Redacción

Las empresas piñeras en el país no solo generan un grave daño ambiental sino que son grandes explotadoras de mano de obra. En el país está ampliamente documentada esta problemática: la utilización de trabajadores y trabajadoras migrantes que son amedrentadas con su situación migratoria para no cumplirles los mínimos derechos laborales, jornadas extenuantes, exposición a sustancias químicas peligrosas, salarios de miseria.

Por otro lado, existe una persecución sindical feroz que ante el menor rastro de organización obrera proceden a eliminarlo de raíz: despidos e inclusión en listas negras de quienes se atrevan a siquiera recibir un panfleto.

En medio de la pandemia la dictadura patronal toma un sentido aún más funesto al colocar las vidas de sus trabajadores y trabajadoras en peligro sin tener otra consideración más que la de las ganancias.

Esta semana trabajadores y trabajadoras de la empresa Piñas de Bosque, subsidiaria de la gigantesca transnacional Dole, denunciaron la arbitrariedad de las medidas de la patronal y su preocupación ante posibles contagios. Y no es para menos esta empresa opera en San Carlos, el tercer cantón del país con mayor cantidad de casos activos.

“Existe miedo entre los compañeros de que nos podamos contagiar, en media pandemia nos transportamos hasta 20 en un camión, eso aumenta el riesgo de contagio (…) pero no es solo el riesgo de enfermarse también está la incertidumbre de qué pasaría con el trabajo si nos infectamos”, dice uno de estos trabajadores.

Las consideraciones de las patronales solo tienen que ver con la continuidad del trabajo, continuar con la generación de ganancias. Desde IzquierdaWebCR hemos denunciado esta lógica aplicada en call centers y fincas bananeras, en este último caso se mantiene una huelga en Finca 3 de Cariari de Pococi ante el aumento de casos de covi-19 y la despreocupación de la patronal.

La pandemia sacó a flote las diferencias de clase en la sociedad capitalista, donde las posibilidades de resguardarse ante un virus potencialmente mortal son menores para los trabajadores y trabajadoras, en particular para quienes laboran en los sectores más precarizados y sin organización sindical.

Estas situaciones hacen más que evidente la necesidad de la organización sindical en el sector privado para poder pelear como clase, en conjunto, contra el empresariado explotador, ya que como menciona este trabajador “este tipo de empresas no están dispuestas a parar para proteger a los trabajadores, hay otros intereses fuera de la salud”.

 

*Imagen Amelia Rueda

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