El gobierno de Carlos Alvarado se caracteriza por ser el más neoliberal de las últimas décadas,  con rasgos autoritarios y antisindicales repudiables. En su afán de recargar la crisis sobre la clase trabajadora y los sectores populares impulsó una reforma fiscal en función de los ricos y grandes empresarios. Ahora, en alianza con los partidos patronales y evangélicos pretende cercenar el derecho a huelga para allanar el terreno y avanzar en una agenda neoliberal en detrimento de las pensiones y el empleo público.

En resumen, el país que está configurando el gobierno del bicentenario es uno más neoliberal y menos social, con tasas de desempleo y trabajo informal en aumento, con equiparación de condiciones del sector público a las del sector privado, es decir, a la baja, eliminando las conquistas sociales. Asimismo, pretenden la reforma del Estado para profundizar la privatización de la salud y la educación pública.

Por eso, en esta coyuntura caracterizada por el envalentonamiento de la jauría neoliberal que aprobó el combo fiscal, recientemente la educación dual y que pretende restringir el derecho a huelga, es crucial defender el método de lucha por excelencia de la clase trabajadora, aceptar cualquier tipo de restricción a la huelga es una derrota al movimiento sindical y al conjunto de la clase trabajadora.

El día 8 de agosto, tras la primera jornada de la Asamblea General de APSE, las bases nos enteramos (por una publicación de la diputada liberacionista Yorleni León donde felicitaba en redes sociales a las dirigencias por su disposición al diálogo y la sensatez) del acuerdo entre las dirigencias de los sindicatos de educación (APSE, ANDE y SEC), Carlos Ricardo Benavides y Yorleny León. Por ese motivo, quienes luchamos contra el proyecto 21.049 “Ley para brindar seguridad jurídica sobre la huelga y sus procedimientos” el día 9 de agosto en Asamblea General de APSE confrontamos a la dirigencia nacional por haber firmado sin el aval de las bases.

Dicho acuerdo se basa en el artículo 376 quinquies del proyecto 21.049, en el que las burocracias sindicales del magisterio aceptaron ciertas restricciones a la huelga bajo la lógica del mal menor. En ese sentido los centros educativos deben cumplir con un plan de prestación de servicios para que estén abiertos durante el transcurso de la huelga, lo que probablemente imposibilitará a las compañeras y los compañeros de educación especial, a conserjes,  y agentes de seguridad de participar de un movimiento huelguístico. Además, una persona debe fiscalizar y coordinar el funcionamiento del centro educativo por lo que es probable que el director o directora esté sujeto a los intereses patronales y se encargará de obstaculizar la participación en el movimiento, medidas totalmente antidemocráticas. Asimismo, aceptaron fijar un plazo máximo de 21 días para el movimiento de huelga, a pesar de que en muchas ocasiones los movimientos de huelga se extienden más tiempo para cumplir con su objetivo.

 

 

Todas estas restricciones al derecho a huelga fueron avaladas por las dirigencias nacionales de los sindicatos de educación, por lo que aceptaron ataques neoliberales que golpean terriblemente el derecho a huelga. Es decir, desisten de luchar por la defensa de nuestro derecho democrático y acceden a negociar en los términos neoliberales, donde la clase trabajadora no puede resultar victoriosa.

Esta actuación de las dirigencias nacionales fue duramente criticada y condenada por varias personas que así lo explicitamos y quienes tuvieron conocimiento posteriormente, puesto que violenta la democracia sindical, según la cual toda decisión debe ser consultada y avalada por las bases. Además, el actuar de la dirigencia es contrario a la lucha que hemos dado las bases apsinas en el último periodo, puesto que hemos sabido reconocer en el gobierno y la Asamblea enemigos de la clase trabajadora que amenazan constantemente nuestros derechos, entre ellos nuestro derecho a un salario digno y el derecho elemental a ejercer la huelga.

Durante la Asamblea General de APSE, la presidenta Mélida Cedeño insistió en que es necesario el lobby parlamentario para que educación no sea considerado un servicio esencial y catalogó como un logro suyo dicho acuerdo. Con estas aseveraciones refleja que sus intereses consisten en obtener el “mal menor” para posicionarse como una dirigencia que obtiene “logros”, pero en realidad, lo que hace la dirigencia nacional es aceptar las derrotas. En este aspecto tenemos que ser irreductibles, no aceptar ningún retroceso en nuestro derecho democrático a la huelga.

Por si fuera poco, el proyecto 21.049 fue aprobado por la Asamblea Legislativa en primer debate, donde se votaron mociones de reiteración que arremeten agresivamente contra el derecho a huelga, incluso más que el proyecto original. Entre ellas, el diputado socialcristiano Pedro Muñoz impulsó el no pago del salario desde el inicio de un movimiento a huelga, es decir, con esta medida se criminaliza el derecho a huelga.

 

Aunque varios diputados y diputadas firmaron una solicitud para enviar el proyecto a Sala Constitucional a consulta facultativa, no podemos depositar ninguna confianza en esta institución que está al servicio de los intereses del gobierno y los empresarios, como ya demostraron con el aval al combo fiscal. Sin embargo, ante estos ataques, la respuesta nefasta de las dirigencias sindicales fue bajar la guardia y desmovilizar a las bases para esperar la resolución sin ningún plan de lucha con miras a la votación en segundo debate del proyecto anti-huelga.

En este contexto, es menester que valoremos porqué nos derrotaron en la pasada huelga contra el combo fiscal. Un aspecto importante para considerar es que cuando luchemos nos propongamos la derrota definitiva de los planes o proyectos que vienen en nuestro detrimento. Nuestro objetivo no puede ser participar de mesas de diálogo (como pretendieron las dirigencias sindicales) que de antemano sabemos que son una trampa para desmovilizarnos. Por el contrario, nuestra fortaleza radica en la unidad de la clase trabajadora, no solo del sector público, sino también con el sector privado. Además, la única manera de defender nuestros derechos y derrotar la ofensiva del gobierno y la jauría neoliberal es realizando acciones que paralicen el país, como lo son cortes de ruta y marchas lentas en horas pico.

Entonces, al igual que hace un año, hoy la gran pregunta que tenemos que plantearnos es cómo podemos luchar para salir victoriosos, porque los partidos de los empresarios están unidos en este ataque, pero el movimiento sindical y demás sectores en lucha no lo están. La huelga y la unidad sindical son absolutamente necesarias para la defensa de nuestros derechos. No obstante, está pendiente una tarea absolutamente necesaria para fortalecer y unificar a la clase trabajadora: incorporar al sector privado, donde se ubica el 86% de la fuerza laboral del país, es decir, una gran mayoría de la clase trabajadora, quienes además pueden paralizar la producción. Por esa razón, necesitamos un espacio amplio y democrático donde discutir y definir planes de lucha con todos los sectores sindicales y populares que quieren pelear, un Encuentro Nacional de Lucha para derrotar la agenda neoliberal y enterrar todos los proyectos que amenazan a la clase trabajadora y los sectores populares.

 

La huelga es nuestro método de lucha más valioso, es el arma que tenemos como clase trabajadora para defender nuestros derechos y luchar contra los planes neoliberales. Desde luego, todas las huelgas que hemos sostenido han sido valiosas, nos han posicionado y han fortalecido nuestra conciencia de clase, pero para obtener triunfos tenemos que luchar con mayor beligerancia, no bastan concentraciones o volanteos que no le generan ni cosquillas al gobierno, requerimos de acciones escalonadas para paralizar el país. El gobierno y la Asamblea Legislativa tienen que saber que sin la clase trabajadora el país no marcha, por eso, no pueden recargar la crisis fiscal en nuestros hombros ni cercenar nuestro derecho a huelga.

Es real que gran parte de las bases apsinas rechazamos esos acuerdos y condenamos a la dirigencia nacional por firmar de manera antidemocrática un acuerdo que golpea nuestro derecho a huelga. Asimismo, se desaprueba que decidieran deponer la huelga, desmovilizar y desorganizar de cara a la posible aprobación en segundo debate del proyecto anti-sindical. Entonces, la única vía que nos queda a las bases que deseamos luchar por la defensa de nuestros derechos es organizarnos y reivindicar la huelga como método de lucha. Para eso, la salida no es desafiliarse a nuestro sindicato, sino plantear la necesidad de luchar para impulsar un nuevo modelo sindical en el país, para que los sindicatos sean clasistas, democráticos y combativos.

Ante la avanzada neoliberal, necesitamos al frente del movimiento a gente que sí luche. Por eso, hacemos un llamado a quienes quieran luchar contra la agenda neoliberal a reunirnos para discutir un plan de lucha que podamos impulsar desde nuestros lugares de trabajo y estudio. Así, con organización y movilización podemos enfrentar los ataques del gobierno y la Asamblea Legislativa.

 

 

Propuestas de resoluciones para las Asambleas de Base de APSE Sindicato:

  1. Las bases decidimos defender la huelga como método legítimo de lucha de la clase trabajadora, por ser el método de lucha más valioso que tenemos como clase trabajadora para defender nuestros derechos y luchar contra los planes neoliberales.
  2. Rechazamos el acuerdo firmado por la dirigencia nacional anterior, el cual se basa en el artículo 376 quinquies del proyecto 21.049, donde aceptaron ciertas restricciones a la huelga. No aceptamos ningún retroceso en nuestro derecho democrático a la huelga, menos sin el aval de las bases.
  3. Planteamos la propuesta de realizar un Encuentro Nacional de Lucha donde discutir y definir un plan de lucha con todos los sectores sindicales y populares que quieren pelear, para derrotar la agenda neoliberal y enterrar todos los proyectos que amenazan a la clase trabajadora y los sectores populares.
  4. Hacemos un llamado a todas las bases de primaria y secundaria a adscribir este documento con el fin de organizarnos y luchar de manera unitaria y contundente por la defensa del derecho a huelga y contra la agenda neoliberal.

Para contactarnos y sumar la firmar este documento, sea individualmente o el conjunto de la base, pueden comunicarse con:

Marcela Ramírez Aguilar, Coordinadora de la Regional 15 de APSE, Profes en Lucha, teléfono 8937-8797.

Adonay Artavia Velásquez, Regional 25 de APSE, teléfono 8904-3511.

Heidy Valencia Espinoza, Vicecoordinadora de la Regional 07 de APSE, Profes en Lucha.

Carolina Funes Rojas, Presidenta de base Marco Tulio Salazar, Regional 06 de APSE, Profes en Lucha.

Graciela Mora Padilla, profesora interina de la UCR, afiliada al SINDEU, Profes en Lucha.

Joselyn González Quirós, Regional 25 de APSE.

Mauricio Román Barboza, CINDEA de Pavas, Regional 07 de APSE.

Anyela Cubero Jiménez, vocal 3 de la directiva de ANDE, número de filial 11008.

Oldin Quirós González, Coordinador de la Regional 09 de APSE.

Kattiana Solís Vargas, Fiscal de la Directiva de la Regional 11 de APSE.

Kenett Salazar Chavarría, Regional 18 de APSE.

Danny Javier Agüero Jiménez, Regional 01 de APSE.

Esperanza Espinoza Enríquez, Suplente de Vocalía, Directiva Regional 04 de APSE.

Adic Alvarado Castro, Presidente de base del Liceo Maurilio Alvarado Vargas, Regional 19 de APSE.

Diego Alberto Barrantes Morales, Regional 45 de APSE.

Lubin Francisco Porras Campos, Regional 18 de APSE.

Geannina Araya Mora, Regional 18 de APSE.

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