• Gobierno persiste en ignorar al movimiento y reprimir las movilizaciones. 

Víctor Artavia

Este 12 de octubre se llevó a cabo la marcha nacional contra el Fondo Monetario Internacional (FMI), convocada por el movimiento Rescate Nacional. La protesta partió a las 9 am desde el centro de San José en ruta hacia Casa Presidencial, con el objetivo de presionar al gobierno de Carlos Alvarado para que negociara con una delegación del movimiento.

La jornada fue multitudinaria, congregando a diez mil personas provenientes de diferentes partes del país, en su mayoría de zonas rurales y costeras. Esto es de enorme valor, porque durante la semana anterior estos sectores fueron víctima de una brutal represión policial, a una escala pocas veces vista en el país en las últimas décadas, dejando un elevado saldo de personas detenidas y heridas.

La gran mayoría de manifestantes son pequeños propietarios (campesinos, transportistas, etc.) empobrecidos por la crisis económica, la cual pegó un salto por los efectos de la pandemia de Covid-19. Esto propició el surgimiento del Movimiento Rescate Nacional, el cual sostiene un programa de pequeños propietarios con ejes progresivos como la oposición al FMI, a los impuestos indirectos y la privatización de empresas estatales, pero que se torna sumamente confuso cuando se trata de reivindicaciones de la clase trabajadora.

Por ejemplo, Célimo Guido (actualmente el principal dirigente del movimiento) defendió en su discurso en Casa Presidencial que Rescate Nacional se opone a la ley de empleo público, pero amplios sectores de la marcha portaban una calcomanía con la consigna “Sí a la reducción del gasto público”, lo cual coincide con el discurso de ajuste del gobierno contra la clase trabajadora del sector público. Algo similar podemos decir de la consigna “No más impuestos”, la cual fue coreada en varias ocasiones durante la marcha y es funcional al programa que levantan las grandes empresas de Zonas Francas.

Este tipo de contradicciones se acentúan por la ausencia de la clase trabajadora en este proceso, debido al rol desmovilizador de las burocracias sindicales que no llaman a sumarse al movimiento (salvo el apoyo de las directivas de ANEP y ASDEICE), lo cual limita la extensión de la lucha a todo el país (sobre todo en el GAM). La entrada a la lucha de la clase trabajadora, por medio de sus organizaciones y sus reivindicaciones, puede ayudar a superar esto impulsando un programa que exprese la unidad obrera-popular, planteando la oposición rotunda al acuerdo con el FMI, la creación de impuestos a las grandes empresas y fortunas para que sean los ricos quienes paguen la crisis, entre otras consignas.

Por esto, desde el NPS participamos de la movilización de forma crítica y con un perfil independiente, agitando un programa desde los intereses de la clase trabajadora y en unidad con los sectores de pequeños propietarios empobrecidos, en oposición total del acuerdo con el FMI, exigiendo impuestos a las grandes empresas y fortunas, rechazando el recorte al gasto público y repudiando la represión a los bloqueos, así como la liberación de todas las personas detenidas.

La movilización llegó a Casa Presidencias a las 11 am y, como era predecible, el gobierno provocó el movimiento. Por ejemplo, nuevamente atravesaron un enorme cambión-grúa de la Policía de Tránsito en la calle de acceso, pero el retén inicial fue desbordado por la presión de los manifestantes. Pero más adelante el edificio estaba acordonado por vallas y un amplio dispositivo de seguridad policial, por lo cual no tardaron en producirse conatos de enfrentamiento, ante la negativa del gobierno por recibir a representantes del movimiento.

Fue hasta horas de la tarde, alrededor de las 3:30 pm, que los ánimos se caldearon y la policía empezó a reprimir fuertemente, lanzando gran cantidad de golpes y arrestando a más de veinte personas. Por su parte, los manifestantes resistieron la represión, lo cual explica los once agentes de policía heridos durante los enfrentamientos.

Desde el NPS repudiamos la represión del gobierno y exigimos la liberación y desprocesamiento de todas las personas detenidas. Asimismo, nos sumamos a la exigencia para exigir la renuncia inmediata del Ministro de Seguridad Michael Soto, por su gestión represoras contra los movimientos sociales.

Por último, insistimos en nuestro llamado para que las organizaciones sindicales (BUSSCO, APSE) y Rescate Nacional convoquen a un Encuentro Sindical y Social de Emergencia, con delegados de las organizaciones y regiones en lucha, para centralizar democráticamente el programa y el plan de acciones a seguir hasta derrotar al gobierno de Carlos Alvarado.

Además, llamamos a impulsar asambleas democráticas en los bloqueos y regiones en lucha, que permitan procesar de forma colectiva la experiencia de lucha, centralizar acciones y consignas. Esto puede ser un medio para que se haga sentir las reivindicaciones de muchos trabajadores y trabajadoras que se han sumado individualmente la lucha luego de cumplir su jornada de trabajo. Además, es claro que Rescate Nacional es incapaz de conducir de forma coherente el movimiento, ante lo cual es fundamental la elección democrática de una verdadera coordinación de la lucha.

1 COMENTARIO

  1. Es imprecionante, como se suprime al trabajador. Y aún así se sigue con el miedo de salir a luchar. Se a olvidado a la sociedad trabajadora como se lograron las jornadas de trabajo. Como se logró el aguinaldo. Salir a luchar , con este suprimiendo. No hay derecho, donde están los sindicatos… Ya es hora de cambiar nuestros líderes sindicales…

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