• La entrada a la lucha de la clase trabajadora, por medio de sus organizaciones y sus reivindicaciones, puede ayudar a superar esto impulsando un programa que exprese la unidad obrera-popular, planteando la oposición rotunda al acuerdo con el FMI, la creación de impuestos a las grandes empresas y fortunas para que sean los ricos quienes paguen la crisis

Víctor Artavia

Sectores populares de campesinos, traileros, coligalleros, pescadores y comunidades se encuentran luchando contra el FMI en diversos puntos del país. A pesar de la fuerte represión desatada por el gobierno de Carlos Alvarado y la capitulación de José Miguel Corrales llamando a deponer los bloqueos, al día de hoy se sostienen decenas de protestas en el país, principalmente en las zonas costeras y rurales, regiones donde la crisis económica impactó con más fuerza.

Hasta hoy, la clase trabajadora está ausente por el rol desmovilizador y pasivo de las burocracias sindicales, lo cual representa un límite para la extensión de la lucha a todo el país (sobre todo en el GAM). Es fundamental la intervención de la clase trabajadora (pública y privada), con más razón cuando el gobierno delineó una ruta de “negociaciones” entre los de arriba para hacer una nueva propuesta al FMI, realizando mayores recortes al gasto público (salarios, empleos e instituciones).

Además, hay poca claridad de las propuestas del movimiento de lucha ante la falta de centralidad del programa. Desde el fin de semana anterior, compañeros y compañeras de nuestro partido se sumaron a participar en diversos bloqueos, lo cual nos dejó la impresión de que las consignas varías según los lugares y la composición social de los puntos, siendo que en muchos predomina la exigencia de “no más impuestos” (instalada por las cámaras empresariales y que refleja la lógica de clase de pequeños propietarios) hasta otros donde explícitamente se rechaza al FMI y se aboga por impuestos al gran capital (sobre todo donde se suman docentes y trabajadores estatales con experiencia sindical).

La entrada a la lucha de la clase trabajadora, por medio de sus organizaciones y sus reivindicaciones, puede ayudar a superar esto impulsando un programa que exprese la unidad obrera-popular, planteando la oposición rotunda al acuerdo con el FMI, la creación de impuestos a las grandes empresas y fortunas para que sean los ricos quienes paguen la crisis, entre otras consignas.

En este marco, desde el Nuevo Partido Socialista (NPS) nos sumaremos a la marcha convocada por Rescate Nacional para el lunes 12 de octubre contra el acuerdo con el FMI, la cual saldrá del parque La Merced a las 9 am con rumbo a la Asamblea Legislativa y Casa Presidencial. Pero lo haremos delimitándonos críticamente de la dirección de Rescate Nacional, la cual caracterizamos como burguesa (definición abierta a precisar tras la capitulación de Corrales), caudillista y antidemocrática, la cual sostiene un programa de pequeños propietarios que excluye las reivindicaciones de la clase trabajadora, algo muy peligroso en caso de que entren en una negociación con el gobierno (ya sea como movimiento unitario o de forma separada por regiones), porque pueden cerrar un acuerdo que fortalezca la orientación de Carlos Alvarado y las cámaras patronales de recargar el ajuste por la vía de recortes al gasto público contra la clase trabajadora del sector público y el desfinanciamiento de instituciones estatales (como las universidades estatales).

Al respecto, basta con analizar las condiciones que presentó Rescate Nacional al gobierno (por intermedio de la Conferencia Episcopal) para la negociación que, aunque tiene ejes progresivos como la oposición al FMI, a los impuestos indirectos y la privatización de empresas estatales, nada dice sobre el recorte al gasto y de la defensa de las condiciones salariales de la clase trabajadora del sector público.

Por esto, desde el NPS recalcamos que nos sumamos a este proceso de forma crítica, pues el carácter social de la dirección y el programa de reivindicaciones no incorpora los intereses de la clase trabajadora, sino que expresa a sectores de pequeños propietarios empobrecidos por la crisis económica que libran un movimiento de resistencia progresivo, pero que bien podría terminar con un giro regresivo en caso de cerrar un acuerdo que legitime el ataque a la clase trabajadora del sector público mediante el recorte del presupuesto.

Agreguemos que hay mucha confusión en torno al programa mismo de la dirección de Rescate Nacional, pues las consignas que levantan varían en sus declaraciones a la prensa y por mensajes de WhatsApp circulan pliegos petitorios diferentes; a nuestro modo de ver, esto es producto del caudillismo con que dirigen la lucha, donde las decisiones se toman entre un grupo reducido de dirigentes y varían según sus criterios personales.

Debido a esto, estaremos marchando y agitando este programa de lucha contra el FMI:

1) Fuera el FMI, ni un colón para los buitres del imperialismo. No hay acuerdo posible que beneficie al pueblo trabajador con este organismo imperialista.

2) Llamamos a sostener la lucha hasta que el gobierno renuncie a negociar con el FMI y a recortar el gasto público que anunció en cadena nacional. La negociación debe ser sin presencia de las cámaras empresariales, partidos del empresariado, ni la iglesia católica.

3) Oposición rotunda a los recortes al presupuesto público, salarios y pensiones, así como a la privatización, cierre o fusión de instituciones.

4) Por impuestos a las grandes empresas y fortunas; persecución a los evasores, corruptos y elusores del fisco.

5) Proponemos a las organizaciones sindicales (BUSSCO, APSE) y a Rescate Nacional convocar un Encuentro Sindical y Social de Emergencia, con delegados de las organizaciones y regiones en lucha, para centralizar democráticamente el programa y el plan de acciones a seguir hasta derrotar al gobierno de Carlos Alvarado.

6) Impulsar la realización de asambleas democráticas en los bloqueos y regiones en lucha, que permitan procesar de forma colectiva la experiencia de lucha, centralizar acciones y consignas. Esto puede ser un medio para que se haga sentir las reivindicaciones de muchos trabajadores y trabajadoras que se han sumado individualmente la lucha luego de cumplir su jornada de trabajo. Además, es claro que Resistencia Nacional es incapaz de conducir de forma coherente el movimiento, ante lo cual es fundamental la elección democrática de una verdadera coordinación de la lucha.

7) Repudiamos la represión del gobierno contra los bloqueos. Reivindicamos el derecho a la autodefensa de las comunidades contra la policía y exigimos la liberación inmediata y desprocesamiento de todos los manifestantes detenidos.

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