• La diputada María Inés Solis del PUSC presentó una moción para revivir esta forma de pesca.

Johan Madriz

Este martes la diputada María Inés Solis del PUSC presentó una moción en el proyecto de “Ley para recuperar la riqueza atunera de Costa Rica y promover su aprovechamiento sostenible en beneficio del pueblo costarricense” para reactivar la pesca de arrastre en el país.

La moción cambiaría el artículo 43, en el inciso d para que se lea “Semiindustrial: pesca realizada por personas físicas o jurídicas, nacionales o extranjeras, utilizando embarcaciones orientadas a la extracción del camarón con red de arrastre, la sardina y el atún con red de cerco […]”.

Esta es una práctica de pesca que sobreexplota los mares y ha estado en disputa desde hace años para erradicarla. “Re-abrir los mares costarricenses a la sobreexplotación que implican las artes de arrastre para pescar camarón, pone de nuevo en riesgo los ecosistemas del lecho marino y su productividad. Pescadores artesanales de Coyote y Bejuco obtuvieron en 2019 la mayor captura de pargo manchado en sus 12 años de registros, duplicando la cantidad de pargos atrapada en 2011. Esto respondería a la recuperación del equilibrio en la cadena trófica”[i].

En un artículo anterior señalábamos algunos argumentos contrarios a esta actividad:

1) Es una actividad no-selectiva que tiene un alto impacto en las especies de acompañamiento no aprovechables comercialmente, pues las redes arrasan con todo a su paso. Según la Federación Ecologista, por cada 1kg de camarón se sacrifican 7,5kg de fauna acompañante. (i)

2) La Escuela de Biología de la UCR y el Centro de Investigación en Ciencias del Mar y Limnología (CIMAR-UCR) plantean que, del total de esa fauna de acompañamiento no aprovechable, el 73% si es aprovechable por la pesca artesanal, como sustento para las familias, así como para comerciar. (ii)

3) Por lo anterior, la pesca de arrastre afecta negativamente otras actividades como el ecoturismo al afectar el paisaje marino y la diversidad de especies, así como la ya mencionada pesca artesanal.

4) La mayoría de recursos marinos y pesqueros en Costa Rica están sobreexplotados (2), y el camarón en particular sobrepasa el 90% de sobre explotación, evidenciado en la disminución de organismos juveniles y adultos. (iii)

5) Hay una sobreexplotación de la fuerza de trabajo en los barcos camaroneros, donde los salarios no alcanzan el mínimo legal. (iii)

6) Según un estudio de la Escuela de Economía de la UNA, la pesca de arrastre solamente genera 590 empleos directos y de baja calidad (iv). La pesca artesanal, por su parte, generó en 2011, 6.353 empleos según un estudio de la FAO (v), y a esto hay que sumarle las aproximadamente 16.000 personas que dependen de esta actividad.

7) No existen estudios científicos que demuestren la sostenibilidad de la pesca de arrastre, por lo cual se debe imponer el principio precautorio y la no-regresión en materia ambiental.

De esta forma rechazamos esta técnica nociva que solo beneficia a los grandes empresarios que con sus embarcaciones barren el lecho marino a costa de destruir el ecosistema, solo por obtener ganancias mayores.

Abogamos por el desarrollo de prácticas de pesca artesanal que brinden empleo en las zonas costeras y, al mismo tiempo, permita la regeneración marina para la conservación y una buena salud de los ecosistemas.


[i] Extraído de http://izquierdaweb.cr/nacional/la-pesca-de-arrastre-no-se-debe-legalizar-en-costa-rica/

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