Por Deby Calderón Vega

Este 20 de setiembre, una enorme cantidad de organizaciones convocaron a la primera huelga internacional por el clima en 700 ciudades alrededor del mundo (1). La crisis ecológica que enfrentamos, es suficientemente preocupante, para que surjan masivos sectores sociales con acciones de protesta contra gobiernos que firman acuerdos internacionales fracasados, señalando a empresas responsables de la contaminación y destrucción de la naturaleza, así como levantando nuevas posibilidades para satisfacer nuestras necesidades humanas con criterios ecológicos.

La crisis climática es producto de un sistema capitalista basado en la acumulación de riquezas, bajo el supuesto de la producción ilimitada y de la necesidad de crecimiento permanente; lo cual no considera los ciclos metabólicos naturales de reposición de materia y energía. El clima se transformó porque la cantidad de gases de efecto invernadero que genera el capitalismo es bastante superior a la capacidad de la naturaleza de absorber y procesar esa misma cantidad de gases.

Los efectos de la crisis climática son notorios: aumento del nivel del mar, deshielo de los polos, olas de calor, sequías, aumento de incendios forestales, fenómenos atmosféricos más devastadores, cambios en los ecosistemas, aumento de la migración, desabastecimiento de alimentos, extinción de especies, entre otros (2).

Este año, además, el aumento de la temperatura global fue significativo: el mes de junio es el más caliente en la historia y mayo fue el mes récord de concentración de dióxido de carbono en la atmósfera. En junio se sobrecalentaron varias ciudades europeas, rompiendo récords de temperaturas anteriores y simultáneamente (3).

El ascenso de las luchas de sectores como la juventud, el movimiento de mujeres, personas trabajadoras, campesinado, sectores indígenas y ecologistas, motiva a un masivo movimiento social por la defensa de la naturaleza y contrario a los intereses del capital. Aún cuando los capitalistas intentan aparentar que puede haber un “capitalismo sostenible”, sus respuestas son evidentemente un fracaso.

Después de cientos de acuerdos, tratados y protocolos firmados por cientos de países en materia ambiental, no se nota ningún avance que apunte a resolver la crisis ecológica y climática. Por el contrario, todo se agrava y el futuro no termina de aparecer. La solución del problema requiere reducir de manera significativa las emisiones de carbono, reconvertir la producción de alimentos con métodos agroecológicos, reducir la producción de mercancías en función de la satisfacción de necesidades y no de los criterios del mercado, que suponen un planeta infinito.

Hay que construir un ecologismo anticapitalista, que se plantee la tarea de resolver la crisis ecológica y climática de la mano de la clase trabajadora, bajo criterios de producción ecológicos y que enfrente los intereses del capital.


  1. Martínez, I; Benéitez, C; Fernández, D. (2019, 12 set). Mapa: un planeta entero contra la crisis climática. Recuperado de: https://www.elsaltodiario.com/cambio-climatico/mapa-planeta-entero-contra-crisis-climatica-huelga? fbclid=IwAR1CZVqBxLBjR1_RziIXrvDvQD_xawVyq2-XjTAji2p8P8clOJL6sXhWAPM
  2. Tendencias científicas. (2019, 1 abr). La crisis climática está fuera de control. Recuperado de: https://www.tendencias21.net/La-crisis-climatica-esta-fuera-de-control_a45165.html
  3. Hurtubia, J. (2019, 2 ago.). La crisis climática está aquí. https://www.elmostrador.cl/destacado/2019/08/02/la-crisis-climatica-esta-aqui/

 

DEJAR UN COMENTARIO

Ingresar comentario
Ingrese su nombre