La economía en función de la clase trabajadora, las mujeres y la juventud

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El modelo de desarrollo del capitalismo costarricense en las últimas décadas, conocido como de promoción de las exportaciones, fue impulsado por los gobiernos neoliberales de Liberación Nacional (PLN) y la Unidad Social Cristiana (PUSC) desde principios de los años ochenta. 

Transcurrieron cuarenta años de relato neoliberal, según el cual el libre comercio era el motor para desarrollar la economía, generar miles de nuevos empleos por año y erradicar la pobreza. Pero en todo este tiempo ninguna de estas expectativas se cumplió, incluso después de aprobado el Tratado de Libre Comercio (TLC) con los Estados Unidos. 

Por el contrario, cada año la economía nacional se ve asfixiada con los problemas estructurales que arrastra: el déficit fiscal, el pago de la deuda externa y en manos privadas, el aumento del desempleo, la cada vez mayor desigualdad y la persistencia en los niveles de pobreza. 

Los gobiernos del Partido Acción Ciudadana (PAC) se centraron en asegurar el pago de la deuda al costo que fuera, aplicando un fuerte ajuste sobre los sectores populares, amparados en un acuerdo con el Fondo Monetario Internacional (FMI). Además, la pandemia de la Covid-19 agravó la situación económica del país y disparó los indicadores de desempleo y pobreza a niveles históricos.

El país está estancado en la construcción de obra pública, aspecto medular para potenciar la calidad de vida y el desarrollo de la economía. La infraestructura vial está seriamente deteriorada, lo que genera inseguridad, enormes problemas de transporte, afectación a la movilidad urbana de las personas y el desarrollo económico. Los puertos concesionados en el Caribe y el Pacífico están colapsados y hasta las cámaras empresariales que exigían estas privatizaciones ahora reclaman cambios ante la pérdida de competitividad. El país tan siquiera es capaz de garantizar vivienda digna a quienes lo necesitan, lo cual se refleja en la continuidad de los asentamientos informales alrededor de los principales centros urbanos. 

El capitalismo costarricense es profundamente corrupto. Los casos del “Cementazo” y “Cochinilla” desnudaron las redes de tráfico de influencias entre el gobierno, la Asamblea Legislativa, el Poder Judicial y el gran empresariado. En momentos en que el gobierno recorta en todas las partidas presupuestarias se despilfarran miles de millones en la concesión de obra pública, que solamente representa una fuente de enriquecimiento para unos pocos empresarios que producen obras de pésima calidad.

Desde el Nuevo Partido Socialista (NPS) entendemos el desarrollo económico en un solo sentido: mejorar las condiciones de vida de la clase trabajadoras, las mujeres y la juventud. Por eso planteamos una serie de medidas en materia fiscal, generación de empleo y otros rubros, orientados a beneficiar a estos sectores, y no a los grupos capitalistas, los banqueros y los corruptos, tal como sucede con los gobiernos del PLN, el PUSC y el PAC. 

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