• La vida de las y los trabajadores no importan para el empresariado mientras se mantengan las ganancias, y en medio de esto atizan un discurso xenofóbico que responsabiliza a los mismos trabajadores.

Por Redacción

Esta nota está basada en información dada a conocer por La Nación en un artículo tendencioso titulado: “Muchacha que debía permanecer en cuarentena estaba oculta con 13 personas más en corral de finca en Pococi”.

Como se nota desde el titulo la nota sienta la responsabilidad de la situación sobre una mujer trabajadora (a la que por cierto no se le da voz en todo el texto) y omite por completo la responsabilidad del empresario que irrespeta todas las normativas de salud y mantiene hacinados a estas personas trabajadoras.

Como ha sido la tónica la vida de las y los trabajadores no importan para el empresariado mientras se mantengan las ganancias, y en medio de esto atizan un discurso xenofóbico que responsabiliza a los mismos trabajadores.

A continuación reproducimos textualmente párrafos del artículo, donde no hacen falta mayores interpretaciones.

“En un corral ganadero, tapado con plástico negro, catorce migrantes permanecían ocultos en una finca en Guápiles, Pococi de Limón.

“En este grupo se encontraba una joven de 18 años, quien una semana antes había recibido orden sanitaria del Ministerio de Salud para que guardara cuarentena, pues había estado en contacto con personas enfermas de covid-19”.

“[…] un empresario mantenía a extranjeros en un corral para que no fueran descubiertos. La estructura, de ocho metros por ocho metros, estaba completamente tapada con plástico, lo cual provocada [sic] altas temperaturas en su interior.

“Entre ellos también había dos menores de edad, uno de ellos con días de nacido.

“La mayor parte de estas personas dormía en el suelo en medio del excremento de los animales, aunque había por lo menos tres hamacas. En el centro improvisaron un fogón para cocinar.

“Afuera, había un baño improvisado y cubierto con plásticos”.

[…]

“Según él [Amador, uno de las personas en el corral], los pobladores los sacaron de El Porvenir por temor a que alguno estuviera enfermo de covid-19. ‘Estamos aquí (en el corral) realmente refugiados porque la comunidad no acepta que permaneciéramos en la zona’, explicó.

“El trabajador indicó que el tema del coronavirus era preocupante pues se enteraron de que personas de Pital, donde vivían, estaban infectadas.

“’Estamos aquí para recolectar miles de kilos de yuca en esta finca. Pagan ¢25.000 a ¢30.000, las 50 cajas recolectadas de yuca. Es a ¢600 por caja recolectada’, comentó.

“’La verdad, le digo, los [empresarios] ticos nos utilizan pues nos dejan trabajando de cinco de la mañana hasta las siete u ocho de la noche. Tenemos que adaptarnos a eso; el tico no hace trabajos largos y pesados’, comentó Amador”.

DEJAR UN COMENTARIO

Ingresar comentario
Ingrese su nombre