• Las finanzas públicas son un tema económico, pero también político y las pretensiones del gobierno y el empresariado es que sean los sectores populares los que carguen con el peso del ajuste.  Desde la izquierda proponemos otra salida, una anticapitalista donde sean las fortunas y las grandes empresas las que paguen.

Johan Madriz

El gobierno, las cámaras empresariales y todo el espectro burgués están sintonizados en que el acuerdo con el FMI es inevitable y que representa la única forma de darle estabilidad a las finanzas públicas[i]. En lo que difieren algunos sectores es en los términos a pactar con este organismo, salvaguardando cada quien sus propios intereses.

La justificación para afirmar esta idea es que es necesario hacer un cambio de deuda cara por deuda “barata”, sin cuestionar los términos de esta reestructuración y mucho menos poner en cuestión la deuda misma.

Realmente lo que hay que preguntarse es qué implica aprobarlo y la respuesta está inscrita en las páginas de la historia de los países donde el FMI ha metido mano: más desempleo, más desigualdad, más pobreza, un mayor saqueo de los bolsillos, ya maltrechos, de la clase trabajadora para que las grandes empresas continúen sus negocios y acumulando fortunas.

Es por eso que es evidente (y necesario) que la salida debe ser anticapitalista y eso inevitablemente tiene que ver con que la crisis la paguen las grandes empresas y las fortunas.

La causa de la situación financiera del país es la deuda. Este es un mecanismo capitalista de sometimiento imperialista que absorbe los recursos del país en favor de grandes capitales. El plan de presupuesto para el próximo año, de un total de ¢11.4 billones, estima pagos por ¢4.8 billones a la deuda y de estos ¢2.2 billones son para intereses.

La crisis no es por los salarios o las pensiones, no es por las becas o los bonos de vivienda, no es por la educación, la cultura o la salud. Se debe a la estafa de la deuda que saca la riqueza generada por la clase trabajadora del país y para esconderla en paraísos fiscales.

Así, un primer elemento para una solución real al déficit es decir no al pago de la deuda externa y la que poseen entes privados y redireccionar esos recursos para cubrir las obligaciones con al CCSS, los regímenes de pensiones y otros de carácter social, así como desarrollo de obra pública.

Otra medida urgente es la de cobrarle a los evasores y elusores que ya tienen obligaciones tributarias establecidas que no cumplen. La estimación de evasión fiscal es de ¢2.22 billones al año, prácticamente el mismo monto presupuestado para pago de intereses de la deuda.

Además, es imperativo acabar con los privilegios de las zonas francas y otros sectores empresariales. Para 2018 se estimaron en ¢552 mil millones los impuestos dejados de pagar por las ZF a raíz de su régimen de privilegio que les exime del pago de prácticamente todos los impuestos.

El préstamo que pretende lograr el gobierno de Carlos Alvarado con el FMI es de $1750 millones (alrededor de ¢1.05 billones), monto que podría cubrirse con que se reduzca a la mitad la evasión. Las finanzas públicas son un tema económico, pero también político y las pretensiones del gobierno y el empresariado es que sean los sectores populares los que carguen con el peso del ajuste.

Desde la izquierda proponemos otra salida, una anticapitalista donde sean los sectores que provocaron la crisis los que paguen y para esto es necesario realizar una campaña anti-imperialista contra el FMI, que parta de rechazar la intromisión de este organismo en el país y exigir impuestos a las fortunas y grandes empresas.

Por todo esto, desde el Nuevo Partido Socialista (NPS) llamamos a todas las organizaciones sindicales, sociales y populares a preparar la lucha unitaria contra el FMI, para lo cual proponemos ocho puntos programáticos y organizativos:

1) Fuera el FMI, ni un colón para los buitres del imperialismo. No hay acuerdo posible que beneficie al pueblo trabajador con este organismo imperialista.

2) Oposición rotunda a los recortes al presupuesto público y la privatización de empresas estatales. El gobierno, los partidos burgueses y las cámaras de empresarios quieren vender empresas estatales rentables; además, impulsan fuertes recortes al presupuesto que afectan instituciones que juegan un papel social muy importante (como el Ministerio de Cultura, el FEES, etc.), así como la Ley de empleo público para precarizar las condiciones salariales de la clase trabajadora del sector.

3) No a la creación de impuestos contra el pueblo trabajador. En el primer borrador de negociación el gobierno pretendía crear impuestos al consumo, como el de transacciones bancarias, un verdadero robo al salario de la clase trabajadora que equivalía a pasar el IVA aumentara del 13% actual al 20%.

4) Por impuestos a las grandes empresas y fortunas. El país no percibe cerca de ¢552 mil millones al año por las exoneraciones que tienen las empresas de zona franca.

5) Persecución a los evasores y elusores del fisco. El Ministerio de Hacienda no hace nada para obligar a las grandes empresas a pagar los impuestos. Po eso, la evasión deja un hueco por ¢2.22 billones al año, una fortuna que bastaría para resolver muchos de los problemas económicos del país.

6) No al pago de la deuda externa y la que poseen entes privados y redireccionar esos recursos para cubrir las obligaciones con al CCSS, los regímenes de pensiones y otros de carácter social, así como desarrollo de obra pública.

7) Repudiamos la represión del gobierno contra los bloqueos y la criminalización de los manifestantes. Reivindicamos el derecho a la autodefensa de las comunidades contra la policía y exigimos la liberación inmediata y desprocesamiento de todos los manifestantes detenidos. No podemos permitir que el gobierno encarcele personas por luchar por sus derechos y contra los ataques del gobierno.

8) Por un Encuentro Sindical y Social para organizar la lucha contra el FMI de forma democrática. Proponemos a los sindicatos, organizaciones sociales y a Rescate Nacional convocar a este espacio, para unificar a todo el movimiento social contra el acuerdo con el FMI bajo un mismo programa de consignas y un plan de acción unificado, en aras de organizar una gran huelga general.

Por último, está planteada la tarea de construir una verdadera alternativa de izquierda anticapitalista en el país, la cual exprese los intereses de la clase trabajadora, las mujeres y la juventud. Para esto impulsamos la construcción del Nuevo Partido Socialista (NPS) e invitamos a nuestros lectores y lectoras a colaborar con nuestra organización, acompañándonos en las luchas y en el proceso de inscripción electoral en San José y Cartago para las elecciones del 2022.


[i] Posición a la que también se han colgado sectores del “progresismo” como el Frente Amplio, evidenciando una adaptación al régimen en pos de ser potable a la burguesía.

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