• Efectos de la crisis de contenedores empiezan a sentirse en el país.

Sthefanny Zúñiga

En días recientes en Costa Rica se ha comenzado a sentir un incremento del precio de varios productos, por ejemplo, los huevos, que pasaron de 2500 el cartón a oscilar los 3500 colones.

Esto en el tanto  “se está sumando una producción limitada, debido a que por los aumentos en los insumos, a los productores les está costando más adquirir los alimentos de las aves.” (1) además, otros productos alimenticios como la carne de pollo y de cerdo también han sufrido un incremento.

Sumado a esto desde ya se anuncian aumentos en los granos básicos (arroz, frijoles) ya que se está pagando “entre un 50% y un 400% de más en los costos de los fletes marítimos para traer los productos y las materias primas al país, lo cual, sumado al tipo de cambio, han encarecido su costo hasta en un 30%.” (2).

En está situación nacional, si el cambio en otros productos de asemeja al del huevo se podría provocar un pequeño shock, ya que los precios en el país suelen ser relativamente estables, con incrementos que oscilan los 500 colones.

Crisis de suministros y la crisis energética, la doble crisis global.

Los problemas en la cadena de suministros abren una nueva crisis con una afectación global, esto por la configuración del comercio marítimo, la dependencia de muchos países y la deslocalización de la producción.

La crisis comenzó cuando, tras bajar las medidas para controlar el Covid-19 hubo un incremento en el consumo y los pedidos por internet (tanto de las empresas para abastecerse en la temporada navideña como  los pedidos de las personas). Al mismo tiempo, la crisis energética en China también ayudó a disparar el precio de los fletes, los cuales llegaron a aumentar hasta un 500%.

También, la capacidad instalada en los puertos (particularmente de Estados Unidos y China) es insuficiente para la cantidad de buques con contenedores que reciben. A parte de las complicaciones de la pandemia, pues en ocasiones no pueden funcionar al máximo debido a los brotes de contagios.

En Latinoamérica esta crisis también hace estragos, por ejemplo, México tiene problemas en la industria automovilística debido a la falta de chips semiconductores; en el caso brasileño, hay problemas debido a la dependencia de importación de fertilizantes provenientes de China y en Colombia sucede similar con las exportaciones de café, de está forma podríamos seguir enumerando países.

Esto ha provocado un crecimiento inflacionario interanual globalizado, en Estados Unidos se encuentra en un 6,2%, en Alemania en 4,5%, China en un 1,5% y Brasil en un 11,1%. En el caso estadounidense el incremento inflacionario provocó una caída en los precios del petróleo, el Brent y el WTI (sumándose, también, la aparición de una nueva cepa del virus), esto tras varias semanas al alza, aunque se espera que luego de este traspié la tendencia creciente se retome.

En cuanto a la inflación en China, está colabora con el incremento en los precios, ya que el gigante asiático es uno de los países más importantes en materia de transporte marítimo, con un 15% de la producción mundial saliendo de sus puertos. Aunado a esto, el gigante sufre una “doble crisis energética” con “la subida de las materias primas está encareciendo los costes de producción de muchas empresas que trabajan o necesitan esas commodities para desarrollar su negocio fundamental. Por otro lado, China está sufriendo una crisis energética que está elevando la factura eléctrica (hasta el tope que permite el gobierno) de las industrias o, directamente, está limitando su capacidad de funcionamiento a través del racionamiento energético” (3).

Todo lo anterior configura una crisis internacional en el transporte de mercancías y el incremento de la inflación y acerca de la cual aún no se tiene claridad sobre cuánto durará o cuán profunda podrá llegar a ser.

Esta crisis puede llegar a poner en mayor relieve las consecuencias que los procesos de acumulación y descolocación de empresas y de producción tienen sobre los países semicoloniales.

Por dar un ejemplo en baja escala, en el caso de Costa Rica existe una dependencia hacia la importación de productos alimenticios, entre otros, provenientes, principalmente, de Estados Unidos y que ahora con los cuellos de botella la los mismos cuentan con mayores dificultades para arribar al país. Ocurriendo con productos como el maíz ¡El grano básico por excelencia en Centroamérica, pero que se debe de importar! Lo mismo pasa con otros países y por la presión de organismos internacionales como la OCDE que ponen a países pequeños y pobres a competir contra grandes mercados, dejando como saldo la prevalencia de los segundos.

Además de una crítica al modelo justo a tiempo que busca maximizar las ganancias y precarizar a las personas trabajadoras, no se debe perder de vista la crítica a la forma en la cual el sistema capitalista deja sin capacidades productivas a muchos países por la acumulación de ganancias, dejándoles también con mayor exposición a crisis como la actual.


Notas:

1 CR Hoy. https://www.crhoy.com/economia/alzas-en-insumos-pasan-factura-a-productos-como-huevos-y-carnes/

2 La República. https://www.larepublica.net/noticia/crisis-de-los-contenedores-aumentara-el-precio-de-los-granos-basicos?utm_medium=Social&utm_campaign=Echobox&utm_source=Facebook#Echobox=1637612394

3 El Economista.es. https://www.eleconomista.es/economia/amp/11463056/China-empieza-a-trasladar-sus-costes-al-resto-del-mundo-y-agrava-la-burbuja-global-de-inflacion

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