• Las protestas consisten en bloqueos a la carretera de Circunvalación.
  • Manifestantes argumentan que pasan demasiadas horas sin agua, lo cual dificulta varias tareas de la vida cotidiana.

Por Alejandro Arguedas

Desde los primeros días del mes de marzo, varios vecinos de Hatillo organizan bloqueos en la carretera de Circunvalación con el propósito de que esta colapse, de manera que, según lo que ellos mismos argumentan, el gobierno finalmente los escuche. Todo esto es una consecuencia de las recientes políticas de racionamiento de agua tomadas por el gobierno, las cuales afectan principalmente a los barrios populares, dificultando considerablemente las tareas diarias que sus habitantes deben realizar. 

Vecinos de algunos barrios del sur como Cristo Rey, Sagrada Familia y Barrio Cuba también se han visto afectados por estas medidas, por lo que desde el jueves 5 de marzo salieron a acompañar a los habitantes de Hatillo en su movilización. 

Algunos de los argumentos que utilizan son el hecho de que en otros sectores del país como Santa Ana, Escazú y Santa Ana no hay cortes de agua tan prolongados, si es que los hubo. Además, a este contexto lo acompaña la preocupación creciente sobre la expansión del coronavirus en el país, ante lo cual los manifestantes protestan que, mientras el Gobierno ejecuta y promueve varias medidas para evitar el contagio, este mismo les quita a ellos uno de los principales recursos para mantener buenas condiciones de higiene.

Los sectores populares no tienen la culpa

El Gobierno justifica estas medidas de racionamiento del agua diciendo que son para combatir el cambio climático. Dicho argumento es bastante contradictorio si se toma en cuenta que es ese mismo Gobierno el que permite la expansión de la explotación piñera, industria en la que se gastan cientos de miles de litros de agua, y también permite otros gastos de agua masivos por parte de otras grandes industrias, como la hotelera.

Ante esto, llamamos a todas las organizaciones sociales, sindicales, políticas y estudiantiles a sumarse a esta lucha en solidaridad con los vecinos de los barrios del sur de San José e inserten dentro del discurso de estas una denuncia contra los verdaderos culpables de los grandes gastos de agua y una exigencia al Estado de imponer penalizaciones a dichos culpables. Y si el problema va más allá de la cuestión del cambio climático, que de igual forma se demande una distribución más equitativa del agua dentro de las medidas de racionamiento y/o una pronta solución a la falta del agua en los barrios populares en cuestión, reivindicando el acceso al agua como un derecho humano, sobre todo en el contexto de una pandemia global.

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