Johan Madriz

Mientras el gobierno ataca los salarios de las y los trabajadores, al representante de Costa Rica ante el Banco Centroamericano de Integración Económica (BCIE) le pagan mensualmente $17 mil (₵10.5 millones).

Ese es el monto que cada uno de los 13 directores del organismo recibe mensualmente. A ese “salario” hay que sumarle el aguinaldo, paquetes de compensación, bonos de medio año, beneficios sociales, subsidios familiares, bonos vacacionales, bonos por resultados y el aporte al Fondo de Retiro. De esta forma en 2019, el entonces representante del país, Ottón Solis, recibió ₵133 millones entre nómina y plan de retiro.

Pero aquí no acaba la fiesta, estos pagos están exentos de impuestos y cargas sociales. Además, cada director también accede a montos elevados de gastos discrecionales, vehículo de lujo para uso personal, chofer, gastos de representación y subsidios familiares.

Por otro lado, haciendo gala de una enorme opacidad el banco tiene estrictas normas de confidencialidad que impiden conocer todos los componentes y montos de las remuneraciones. Estos pagos son resultado de los aportes que cada país miembro hace al organismo, por lo tanto, esos privilegios están siendo financiados por el gobierno.

Mientras en el país se atacan los salarios y las pensiones de los sectores trabajadores el gobierno continúa financiando los privilegios de los altos ejecutivos. Para hacerse una idea, con la nefasta Ley de Empleo Público se establece el salario del presidente como la remuneración máxima en el sector público, y este es la mitad de lo que reciben los directivos del BCIE.

Para mantener las poses el gobernador del país en el organismo planteó reducir en un tercio las remuneraciones para que sean de $11.5 mil (₵7 millones), un monto aun alto. Pero el conjunto de gobernadores se opuso si quiera a discutir el tema y el presidente ejecutivo, Dante Mossi, se limitó a decir que “el Banco es más que remuneraciones ejecutivas”. La escueta “lucha” del ministro de Hacienda, Elian Villegas, se quedó ahí, ojalá hubiera tenido la misma fuerza que cuando tiene que recortar el gasto social.

La hipocresía y la corrupción de la burguesía es asombrosa y si hay quienes se benefician del Estado son ellos, los empresarios, que buscan cualquier opción para sacar provecho de un Estado que les pertenece. Y después los estatistas son otros…

En el presupuesto nacional deben eliminarse las partidas que van a financiar estos privilegios, esta es una potestad del gobierno como “accionista” y una medida que, sin lugar a duda, Villegas está acostumbrado a hacer: pasar tijeras a cualquier rubro, pues que ahora lo hagan con este que si es innecesario.

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