• Carta anónima de un trabajador de la empresa privada ante la emergencia de coronavirus en el país.

A quienes trabajamos ¿cuándo nos van a ayuda? El gobierno de Carlos Alvarado ha presentado un montón de iniciativas para paliar la crisis que está provocando la emergencia por el coronavirus, pero cuál de todas esas nos ayuda a las personas que salimos a trabajar todos los días o a las que ya se quedaron sin trabajo. Cómo ayuda a miles de personas que si no salen a pellejearla en la calle no comen. La respuesta es en nada.

Nos dicen que tenemos que quedarnos en casa pero las empresas no cierran y nos obligan a viajar en buses abarrotados a centros de trabajo abarrotados donde nuestra salud no importa. A empresas donde las medidas de higiene no son implementadas, donde estamos al lado de nuestro compañero o compañera agradeciendo por un día más sin haber contraído el coronavirus. Estamos en lugares donde lo único que importan son las ganancias.

El gobierno anunció que va a destinar ¢1 billón[i] para ayudar a las empresas. Les van a readecuar deudas, no van a tener que pagar impuestos, les bajaron las cargas sociales. Todo el aparato estatal en función de sus intereses (justamente las instituciones que previamente querían cerrar). ¿Y para quienes no tenemos una empresa? Nada.

A quienes trabajamos para vivir no nos readecuan las deudas porque para eso hay que tener buenos ingresos, liquidez y buen historial crediticio, pero en Costa Rica las trabajadoras y los trabajadores estamos tan endeudados que no calificamos. Y estamos endeudados porque los salarios no alcanzan, porque hace años que no hay aumentos reales, porque la crisis fiscal la estamos pagando nosotros y nosotras.

La Asamblea Legislativa aprueba proyectos para que las jornadas laborales sean flexibles según las necesidades de las empresas, que solo tengan que pagar por el tiempo laborado y que puedan suspender los contratos de trabajo. Mientras tanto quienes dependemos de un salario ¿qué hacemos con la mitad o una cuarta parte de lo que usualmente recibimos?

Debemos seguir pagando préstamos, los servicios públicos, la comida, todo. Porque no somos empresas, a las que el gobierno les va a cobrar solo el 50% del consumo eléctrico. Cómo hacemos si nos reducen a la mitad el salario. ¿Compramos la mitad de alimentos, gastamos la mitad de agua o de electricidad?

El gobierno autorizó destinar ¢33 mil millones para compensar las cargas sociales que les eximieron pagar a las patronales, pero quienes trabajamos seguimos pagando lo mismo a la seguridad social. O sea ¿las empresas se apropian de esa parte de nuestro salario? Pero eso no es todo, también quieren hacer una amnistía con los deudores de la Caja, es decir, en momentos de crisis sanitaria quitémosle recursos a la institución que, a pesar de los golpes que le han propinado en los últimos años, nos está sacando a flote.

El gobierno financia con ¢480 mil millones a las empresas con la ley que les exime de pagar impuestos. Pero el IVA lo seguimos pagando en cada compra. Entonces, ¿pagamos impuestos para financiar empresas? Empresas que después nos recortan el salario (en el mejor de los casos) o nos despiden.

Pero al menos tienen trabajo, dice el gobierno. Porque a cientos de miles les están despidiendo o suspendiendo. Y cuáles medidas hay para esas personas. Ninguna. Porque todos los beneficios que le están dando a las empresas no tienen como contraparte una prohibición de despidos. No hay seguros de desempleo, no hay condonación de deudas o suspensión del pago de alquileres residenciales o servicios públicos.

Que no nos vengan a decir que tenemos que sacrificarnos todos, porque eso es mentira. Porque las trabajadoras y los trabadores tenemos años de estarnos sacrificando para que las empresas no pierdan ganancias. No nos salgan con la hablada de que hay que socarse la faja porque el gobierno solo está tomando medidas para los de arriba. No nos pidan que estemos agradecidos por conservar nuestro trabajo porque bien duras y cansadas y riesgosas son nuestras labores, en las empresas no nos regalan nada y bien ganado que tenemos nuestros sueldos.

Por eso no se puede confiar en el gobierno, porque nunca nos van a ayudar, solo están para beneficiar a los grandes capitales. Solo juntos y juntas como clase que trabaja podemos afrontar esta emergencia, siendo solidarios y solidarias, ayudando a quienes están más desprotegidos y sobre todo enfrentando al gobierno.


[i] Nota de la Editorial. El presupuesto total del gobierno central aprobado para el 2020 es de ¢10.5 billones.

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